2018-05-16T12:21:53-03:00

 

Por: Nuria Pacheco y Santiago Picasso

Patricia Britos es la mamá de Martín, un nene de 5 años que, cuando tenía 3, fue diagnosticado con Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), un trastorno del espectro autista. En ese entonces, en la búsqueda por entender que era lo que estaba pasando en la vida de su hijo, Patricia se acercó a la Asociación Argentina de Padres de Autistas (APAdeA).

“En principio nos enteramos que entramos en este mundo cuando recién son diagnosticados, cuando nos encontramos frente a los profesionales. En mi caso por ejemplo: yo notaba en Martin que tenía una conducta muy hiperactiva y no se quedaba quieto. Yo sospechaba que mi hijo algo tenía. Lo hablaba con los pediatras y bueno, había que esperar”, contó Patricia.

En ese momento, Patricia decidió hacer una interconsulta con un neurólogo. Y fue entonces que la profesional le nombró por primera vez el TGD. “¿Qué es? dije yo: Trastorno Generalizado del Desarrollo. Ahora es Trastorno del Espectro Autista”, recordó.

En cuanto a los tipos de tratamientos, Patricia recomendó: “Hay muchas clases de terapia, siempre les aconsejo a los padres que trabajen en base a la dificultad del chico. Si el chico es muy inquieto, manejen la parte conductual. Si ellos se sacan la ropa, que manejen la parte de terapia ocupacional. Si les cuesta o no hablan, que trabajen mucho la parte de fonoaudiología”.

Patricia reconoce que todavía existen muchas barreras con las que cotidianamente se batalla. “Cuando llevamos un diagnóstico lo primero que nos dicen es que nuestros hijos no pueden continuar en el colegio ¿Por qué? Porque no es el colegio para ellos”, contó en relación al sistema educativo y agregó que, con Martín, trabajaron esos aspectos y actualmente permanece en el mismo colegio.  “Ellos tienen derechos, nosotros los padres tenemos que hacer valer los derechos de ellos en las tres garantías: en la salud, educación y en el trabajo”, remarcó.

Además de brindar información, orientar, asesorar y acompañar a las familias, APAdeA tiene una fuerte impronta de la lucha por igualdad de derechos. Bajo el lema “somos la voz de nuestros hijos”, la Asociación pide a la sociedad “que aprendan a vivir con ellos y ellos aprendan a vivir con los demás también. Es lo fundamental; ellos tienen derechos, tienen igualdad. Tienen dignidad, al igual que cualquier otra persona. Son diferentes nada más”, dijo Patricia.

Cuanta más información circule, cuánto más la sociedad este vinculada y se genere conciencia, vamos a vivir en una sociedad más igualitaria. “‘Lo que no te mata, te fortalece’ es un dicho que yo siempre digo. Cuando vos te encontrás con esto, pensás que no vas a poder, y después te das cuenta de que tu hijo depende de vos”, reflexionó Patricia y agregó: “El futuro de nuestros hijos es el gran temor que tenemos los padres. Los tenemos que preparar hoy para mañana, cuando nosotros no estemos. No es el hoy, es el mañana: estamos continuamente pensando qué va a pasar mañana con nuestros hijos”.

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