miércoles 20 de septiembre 2023
obesidad

Un estudio reveló que la obesidad puede cambiar la capacidad del cerebro de distinguir la saciedad

Un reciente estudio mostró como la obesidad puede afectar la capacidad del cerebro de reconocer la sensación de saciedad y sentirse satisfecho

Para muchos la obesidad no es un problema, sin embargo según un estudio este puede afectar considerablemente la capacidad del cerebro de reconocer si se tiene hambre o no. Sumado a ello esto puedo continuar si la persona pierda una cantidad significativa de peso.

"No había indicios de reversibilidad: los cerebros de las personas con obesidad seguían careciendo de las respuestas químicas que indican al organismo que ha comido lo suficiente", expresó la Dra. Caroline Apovian, codirectora del Centro para el Control del Peso y el Bienestar del Hospital Brigham and Women's de Boston.

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El doctor I. Sadaf Farooqi quien n fue parte del estudio coincidió con parte del preso: "El estudio es muy riguroso y exhaustivo. La forma en que diseñaron su estudio da más confianza a los resultados, que se suman a investigaciones anteriores que también descubrieron que la obesidad provoca algunos cambios en el cerebro".

Para llegar a esta determinación el estudio se basó en 30 personas las cuales fueron consideradas obesas desde el punto de vista médico, motivo por el que recibieron carbohidratos azucarados (glucosa), grasas (lípidos) o agua y luego cada grupo de nutrientes se administró directamente en el estómago a través de una sonda de alimentación.

Los detalles sobre el estudio de la obesidad

La autora principal del estudio, Dra. Mireille Serlie quien es profesora de endocrinología de la Facultad de Medicina de Yale en New Haven, Connecticut destacó: "Queríamos pasar por alto la boca y centrarnos en la conexión intestino-cerebro, para ver cómo los nutrientes afectan al cerebro independientemente de ver, oler o saborear los alimentos".

Los investigadores detallaron que su mayor interés era saber cómo las grasas y la glucosa activaban de manera individual diversas partes del cerebro relacionadas con los aspectos satisfactorios de los alimentos: "Nos interesaba especialmente el cuerpo estriado, la parte del cerebro relacionada con la motivación para buscar comida y comerla", añadió Serlie.

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En personas con peso normal, el estudio descubrió que las señales cerebrales del cuerpo estriado se ralentizaban cuando se introducían azúcares o grasas en el sistema digestivo, lo que evidenciaba que el cerebro reconocía que el cuerpo había sido alimentado.

"Esta reducción general de la actividad cerebral tiene sentido porque una vez que la comida está en el estómago, no es necesario ir a buscar más comida". Además detallaron que los niveles de dopamina aumentaron que aquellos que tenían un peso, indicando que los centros de recompensa del cerebro se habían activado

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