2018-10-11T17:49:09-03:00

La desigualdad entre los hombres y mujeres se manifiestan en muchos ámbitos. A esta injusticia se la conoce como brecha salarial cuando se habla de diferencias en los salarios. Muchas mujeres ganan menos que los varones por realizar la misma tarea. En Argentina, según indica World Economic Forum, las mujeres ganan en promedio un 27% menos que los hombres.

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Esta diferencia se registra en todas las categorías y es aún mayor en los cargos jerárquicos. Aunque las mujeres cuenten con el mismo nivel de instrucción, al incorporarse al ámbito laboral les resulta más difícil acceder a los mismos salarios que perciben los hombres por hacer lo mismo.

Desde 2003, la brecha salarial disminuyó relativamente poco en el empleo registrado y aumentó para los trabajadores informales. Si vamos a hablar de trabajo en negro, hay que señalar que en ese ámbito también es mayor el porcentaje de mujeres que de varones. Entre los trabajadores no registrados, la brecha salarial puede alcanzar un 39 por ciento según marca la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

Existen algunos términos que son propios de esta problemática. Se conoce como “techo de cristal” a los “límites” impuestos por el patriarcado a las mujeres
en el mundo del trabajo. ¿Cuáles son estos? El difícil acceso a cargos altos, la desigualdad en los salarios en el mismo nivel de trabajo y la discriminación por género debido a prejuicios.

En cuanto a la jerarquía laboral, sólo el 7% de los altos cargos ejecutivos en empresas son ocupados por mujeres y allí la brecha en la retribución alcanza un 30%.

El paradigma establece ciertos mandatos para las mujeres. La feminización de tareas trae consigo peores condiciones sólo por los estereotipos. Es el caso, por ejemplo, de los trabajos relacionados a la enseñanza. En cambio, en los sectores industriales suele haber más cantidad de hombres y son actividades mejor remuneradas. Este fenómeno se conoce como “pared de cristal” y tiene que ver con imposiciones culturales anticuadas. Los roles sociales imponen a las mujeres la responsabilidad de las tareas domésticas y esto impacta en su disponibilidad laboral. Los varones dedican al trabajo remunerado diez horas semanales más que las mujeres porque entre otras cosas tienen más disponibilidad para empleos de jornada completa. En Argentina, según el INDEC, las mujeres destinan casi el doble de tiempo que los varones a las tareas domésticas no remuneradas. Por otro lado, si hay menores en el hogar, casi el 90 % de las mujeres se hace cargo de su cuidado mientras que la participación masculina es del 50%.

La brecha salarial es un fenómeno global. A nivel mundial, Argentina ocupa el lugar 118º entre los países más equitativos. Según la Organización Internacional del Trabajo, recién se podría cerrar en el año 2186.