2018-10-06T10:32:58-03:00

Silvia a los 8 años se enteró que era adoptada. Lo que no le contaron sus “padres” en aquel momento es que en su caso la adopción fue una apropiación porque no fue por las vías legales. Ella sabía que originalmente había nacido en Mercedes, Provincia de Buenos Aires.

La vida de Silvia continuó con esta duda interna y al momento del nacimiento de su tercer hijo, volvió a sentirse con inquietudes que necesitaban ser resueltas. No dejaba de preguntarse por la decisión que había tomado su madre biológica. Empezó a cambiar ese sentimiento de odio por uno más cercano a la empatía ante el desconocimiento del motivo original.

Tomó la decisión de viajar hasta la dirección de Mercedes que aparecía en su libreta sanitaria. Al llegar encontró una partera y por dentro sabía que esa mujer había sido la que intervino en su nacimiento. Cuando le dijo que necesitaba saber la identidad de la que la había parido la respuesta fue “dejate de joder con esas pelotudeces”. Estaba en lo cierto, esa que tenía frente a sus ojos era la partera que la había ayudado a parir a su mamá. “Sabés el bien que le hice yo a la sociedad de Mercedes”, fue otra de las frases que le lanzó como introducción para empezar a hablar de la hipocresía de la sociedad argentina. Lo curioso es que la partera hablaba con total normalidad de una red de tráfico de bebés.

“Yo lo que busco no es una madre biológica, lo que busco es una historia”

A partir de la creación de un Facebook encontró que había otras historias vinculadas con esa clínica en Mercedes. Historias de robos de hijos, de abortos en los que murieron mujeres, en definitiva, testimonios de un comercio que se escudaba en el pretexto de que todo se hacía como un acto de buena fe.

La protagonista de este caso, Silvia inmediatamente comprendió que lo que alguna vez fue desamor hacia su madre ahora se había transformado en sororidad. El desgaste emcional y físico que le producía toda esa búsqueda terminó por hacer que desistiera al menos por ahora.

“Me falta esa pieza del rompecabezas”

Ella se abocó a su propia familia pero como describe, “no es menor el no saber de donde venís”. Sabe que no puede juzgar porque hay muchos casos en Argentina de apropiaciones que detrás ocultan historias de dolor que atravesaron a cada madre de la manera que lo pudo transitar. Allí donde hay una necesidad, lamentablemente, todavía hay personas que no tienen escrúpulos para encontrar un negocio. En este caso las denuncias por derecho a la identidad se multiplicaron contra esa clínica de Mercedes.