2020-01-08T12:17:48-03:00

Por: Iván Mónaco

En Argentina, tres de cada cuatro personas consideraron irse del país durante 2019 a raíz de la fuerte crisis económica, según un estudio de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) a 1179 personas de entre 18 y 32 años.

Las principales motivaciones fueron la inestabilidad económica, la búsqueda de mejores oportunidades en lo académico y lo laboral, y vivir en una cultura nueva.

El 75% de este grupo de personas jóvenes que consideraron la posibilidad de probar suerte fuera del territorio argentino, un 55% respondió que todavía lo está evaluando, mientras que un 20% reconoció haberlo pensado, aunque la idea no resultó viable.

Los países más elegidos entre quienes consideraban emigrar fueron España (41%); Estados Unidos (12%); Italia (10%); Australia (8%); Canadá (7%); Uruguay (4%) y Alemania (3%).

En base a los números que arrojó la encuesta, charlamos con tres argentinos que decidieron concretar sus deseos de emigrar en busca de nuevas oportunidades pero finalmente estas no resultaron como esperaban por lo que terminaron regresando al año.

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Andre, 31, psicóloga

¿Qué te llevó a irte del país?

Siempre tuve ganas de vivir la experiencia de estar en el exterior un tiempo y se me cruzó la oportunidad de migrar a La Coruña, España, en 2018 y no lo dudé. Por un lado, buscando un cambio de aire, y por otro lado, el de crecer profesionalmente. Esto coincidió en que me dieron una beca para estudiar un master relacionado a psicología y por eso tomé la decisión de irme de Argentina.

¿Te fuiste sola o acompañada?

Nos fuimos con mi marido. La idea era hacer el master y quedarse más tiempo si conseguía trabajo, sin embargo, esto no sucedió y nos volvimos. Una de las causas fue que yo tengo la ciudadanía y él no. Además, los trámites son muy complicados y el trabajar como psicóloga iba a ser casi que imposible porque debía homologar el título. Si nos quedábamos a trabajar, era de otra cosa y no me gustaba esa idea.

¿Cómo hicieron para sostenerse económicamente?

Me dieron una beca en la cual estaba contemplado el aporte de plata. En paralelo, mi marido pudo seguir laburando, a pesar de estar en la distancia.

¿Cómo te tomaste el año que estuviste en España?

A mí en lo personal se me hizo muy duro porque el master no cumplió mis expectativas y, además, se jugaba mucho lo social, lo familiar, no era lo mismo que cuando uno tiene a los suyos a unas cuadras de distancia.

Sacando lo familiar, ¿en el día a día te sentiste cómoda?

Me costó irme a una ciudad más chica, ya que me gustan las ciudades grandes y estaba como encerrada. Sin embargo, la pasé muy bien. El transporte es fabuloso y hay una tranquilidad que acá no se consigue. Por ejemplo, tema seguridad, o salir a pasear y no estar mirando para todos lados porque te van a robar, etc.

Si te pide un consejo alguien que se está por ir a vivir a Europa, ¿cuál le das?

En mi caso fue un tanto sufrida la experiencia porque se me hizo larga y quería volver pero lo recomiendo cien por ciento. Cada uno debe sacar sus propias conclusiones y después decidir si es lo que quiere o no. Lo que sí puedo decir es que uno debe ir con la cabeza abierta a vivir en un nuevo mundo y, muchas veces, lejos de las comodidades de la casa propia. 

¿Qué balance podés hacer de tu año en Europa?

Que estamos mal pero no tal mal como nos hacen creer.

Dai, 26 años, actriz de doblaje

¿Qué te llevó a irte del país?

El deseo de vivir una experiencia de trabajo a otro nivel, tanto profesional como económica.

¿En qué país viviste y de qué trabajaste?

Trabajé como presentadora de entretenimientos para chicos en un crucero que recorrió Europa, Canadá, parte de Estados Unidos y el Caribe.

¿Cuánto tiempo estuviste en el crucero?

Tuve dos contratos de tres meses cada uno y en el medio volví a casa por tres semanas.

¿Cómo fue tu estadía en el barco?

La experiencia que tuve me ayudó a crecer profesional y personalmente, me encantó estar ahí. Ahora, tengo amigos de todas partes del mundo y mi inglés creció un cien por ciento. A la vez, fue cansador por las horas que trabajé, sin embargo, siempre encontré la manera de relajarme y tener mi espacio.

¿Te costó adaptarte a tu nuevo nivel de vida?

Al principio, sí, más que nada por el idioma porque pensé que sabía mucho inglés por ver series y entenderlas o redactar algún que otra frase. Pero cuando tenés una conversación en tiempo real con alguien en su idioma nativo, la cosa cambia y aprendes o aprendes.

¿Por qué regresaste al país?

Tenía muchas ganas de trabajar en el barco pero como cantante y para eso debía renunciar y volver a aplicar porque si te contratan para ser mozo, sos mozo y no podés trabajar en otro sector.

¿Qué le dirías a alguien que está pensando en abandonar el país?

Dependiendo de la situación, pero casi segura diría que lo haga. Si tiene las ganas, el dinero y/o el contrato, adelante. Todo es ganancia aunque termine no gustándote, siempre vas a aprender algo, la experiencia no te la saca nadie y te quedan recuerdos muy valiosos.

Ramiro, 28 años, empleado

¿Qué te llevó a irte del país?

Por un lado, la situación económica del país en 2018, y por otro, algo personal que me motivó a alejarme por un tiempo de mi casa para tomar distancia y ver las cosas desde otro punto.

¿En qué país viviste y de qué trabajaste?

Mi idea era irme a Italia, pero por una cuestión del idioma terminé en Madrid, España. Al comienzo, trabajé en un bar y después en un local de ropa porque me convenían los horarios. 

¿Cuánto tiempo estuviste en España?

Me fui en marzo de 2018 y volví a Buenos Aires en junio de 2019. Estuve casi un año y medio y si bien regresé, tuve una muy buena experiencia.

¿Cómo fue tu experiencia?

Si tengo que hacer un balance fue positiva. Lo cierto es que los primeros meses fueron espectaculares porque me acostumbré rápido a la vida de Europa, conseguí trabajo y pude olvidarme bastante de los problemas que tenía acá en Buenos Aires. Sin embargo, los últimos seis meses los sufrí porque empecé a extrañar desde cuestiones muy sencillas como un asado con amigos hasta otras más sensibles como la familia.

¿Qué le dirías a alguien que tiene ganas de abandonar el país?

Que lo haga, sin dudar. Es una experiencia hermosa. Inolvidable. Además, te hará crecer personalmente y poder plantearte situaciones diarias con otra perspectiva. Y si lo haces, y no sale como esperabas, hay tiempo para volver hacia atrás.

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