Era morocha, me teñí de rubia y me pasó ESTO

¿Qué nos pasa por la cabeza antes de un cambio de look radical?

Era morocha, me teñí de rubia y me pasó ESTO

marzo 14th, 2018
Melina Celaya

Lejos de caer en frivolidades, es raro cómo de un día para el otro decidí cambiar por completo mi apariencia. Dicen que cuando una mujer cambia su look, ¡temed! Porque algo importante está sucediéndole y las consecuencias pueden ser trascendentales. Bueno, quizás exageren. Pero el vernos diferente también lleva un proceso. Y si me preguntás si me arrepiento, lo tengo que pensar.

Era morocha, me teñí de rubia y me pasó ESTO - Imagen 1

Unos días antes de irme de viaje, pensé en pasar por la peluquería para arreglar el desorden de colores que tenía en mi pelo: rubio, naranja, castaño, gris y hasta verde. En ese extenso abanico de colores me encontraba. Y antes que queden retratados para siempre en las fotos de mis futuras vacaciones, era inminente la ayuda profesional.

Recuerdo entrar y decirle a Rocío, la colorista que me ayude, que haga algo con este arco iris decolorada que tenía por pelo. El punto es que no tenía ni idea qué quería. Tampoco quería volver a mi color -aunque era lo más recomendado.

Si bien amaba el desgaste y las mechas californianas, volver a decolorar esa melena tan castigada podía significar quedarme sin pelo. Con miedo y confusión, sabía que quería aclarar y unificar el tono, pero sin dudas, el resultado final podía ser cualquier cosa.

Confié en Rocío. Primero decoloró. Una vez, dos veces. Mientras tenía el gorro en la cabeza lo único que pensaba en qué tono podía comprar en la perfumería para apagar lo que sea que tenía por pelo. Ya había perdido la fe.

Luego de tres horas de esperar -y rezar- llegó el momento de lavar y secar. Una luz anaranjada sobre mi cabeza me hizo pensar lo peor. ¡Tenía el pelo naranja! Falsa alarma. “Es la luz”, dijo Rocío tratando de calmarme.

De a poco, un rubio blanquecino aparecía en mi cabeza y los reflejos dorados me devolvieron la fe en que podía lograr un tono natural, incluso cuando siempre había sido castaña. El antes y después era sorprendente.

Era morocha, me teñí de rubia y me pasó ESTO - Imagen 2

La primera reacción de mi familia y amigos fue ¡la de no reconocerme! Me confundían con otras personas y no se acostumbraban a mi nueva apariencia. Muchos coincidieron que llevaba el rubio aún mejor que mi castaño natural. Y que este cambio de look era necesario.

Lejos de decir que la vida le sonríe a las rubias, solo puedo decir que un cambio de imagen acertado y cuidado le dio un shock positivo a mi autoestima. Y eso, siempre es bueno.

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