¿Por qué Boca tiene que ganar la Supercopa?

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¿Por qué Boca tiene que ganar la Supercopa?

marzo 13th, 2018
Federico Ruiz

Boca tiene que ganar esta final. Pese a que no se acerque al nivel de trascendencia de la final que les ganamos en 1976 con el zapatazo de Suñé, y que tenga más que nada una carga emotiva y mediática alimentada por los 42 años sin otra definición entre ambos, tiene que ganarla. ¿Que nosotros salimos campeones de un torneo local de 30 equipos mientras que nuestro descendiente, el rival al que le veremos la cara nuevamente en un mano a mano accedió a este lugar tras derrotar a los poderosos Atlas, Instituto, Defensa y Justicia, Atlanta, Morón y Atlético Tucumán?, sí, es verdad, la tenemos que ganar igual.

 

¿Por qué razones Boca tendría que ser el vencedor este miércoles a la noche? Por empezar, por su historia, su paternidad y su gente, pero más allá de que estas tres razones deberían bastar, se trata explicarlas y de ir un poco más allá.

Boca tiene que salir campeón y llevar de Mendoza al barrio de La Boca ese trofeo al que ahora le quisieron dar una forma similar a la Floralis Genérica de Figueroa Alcorta porque justamente Boca tiene una identidad, un legado que lo une con el barrio que lo vio nacer mientras que ellos sólo confunden su fecha de fundación y niegan sus orígenes. Por eso, como si se tratara de una broma entre aquellos chiquilines de principio de SigloXX que correteaban por el barrio de la ribera, hay que esconderles aunque sea hasta que les demos una revancha, ese objeto tan preciado que guardan en sus terrenos aristócratas.

Si ganamos un torneo local antes que ellos, ganamos una Libertadores antes que ellos, ganamos una Intercontinental antes que ellos, ganamos una Sudamericana antes que ellos, si ganamos Supercopa de Conmebol antes que ellos, si ganamos una Copa Argentina antes que ellos, no podemos no ser los primeros entre los dos en quedarse con esta copa local.

La camiseta tiene una mística que supo vencer en Europa, las tierras de los creadores de este deporte cuando ninguno lo había hecho, que supo ganar partidos y títulos en la condiciones más adversas, y especialmente, que forjó a base de remontadas épicas, de victorias en superclásicos, y de piernas que corrían y trababan desafiando a toda fatiga, alimentadas por una tribuna que siempre se caracterizó por adicionar un jugador más dentro de la cancha, un orgullo que se lleva con la frente bien alta.

 

Boca tiene que disputar 90 minutos con la mayor concentración y con la mayor motivación porque tiene que vengar el último antecedente de semejante magnitud, aquella firma de la Conmebol que determinó que Boca debía quedar eliminado.

Tenemos jugadores que se someterán a una prueba de fuego. Boca tiene nombres que el miércoles a la noche podrán hacerse hombres dignos de “la azulyoro”. Tiene nombres que rendirán aquella materia clave que los puede dejar más cerca de un posible cielo idolatrado. Guillermo Barros Schelotto los comanda, y pese a que se sabe aterra a cualquiera que vista plumaje, tiene también la responsabilidad de asumir el compromiso desde la dirección técnica. Si Guillermo se cuelga esta medalla, casi que se volverá inalcanzable para el resto de los mortales boquenses.

 

VER MÁS: El único antecedente de una final entre Boca-River fue en 1976 y lo ganó el xeneize

Por todo esto, Boca necesitará de una comunión entre hinchas, plantel y cuerpo técnico, que consiga al pie de la cordillera ese triunfo número 135 en la historia completa de los superclásicos y esa estrella número 67 en la historia. Boca tiene que volver a ganarle a ri(b)ver porque la diferencia más grande es de categorías.

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