2019-11-26T12:21:43-03:00

En un juicio que duró casi cuatro meses, el Tribunal Penal Colegiado Nº 2 de Mendoza condenó a los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho Blanc y al jardinero Armando Gómez por abusos contra niños hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo durante doce años.

Desde 2004 hasta 2016, Daiana fue una de las víctimas y dijo “estar feliz” mientras leían “la sentencia” y que se “emocionó”. “Gracias a Dios están presos los tres. Ellos son curas, pero son curas falsos. Tienen doble cara. Yo tengo fe en Dios, pero no de estos curas. Ellos no tienen interés en nosotros. Ahora que están presos, doy gracias a Dios”, aseguró.

Corradi, quien prestó atención al juez en una silla de ruedas y con audición disminuida, recibió 42 años de cárcel. Corbacho, acusado de 16 hechos de abuso simple y con acceso carnal, recibió la pena de 45 años. Este último fue el encargado de llevar adelante uno de los casos más horrorosos: violó a un menor de 8 años hasta desmayarlo.

Caso Próvolo: la historia del chico que abusaban hasta dejarlo inconsciente - Imagen

La víctima, que hoy tiene 23 años, nació en Misiones y entró al instituto cuando tenía ocho. Según su relato, fue violado al menos ocho veces mientras estuvo en el instituto, en ocasiones hasta llegaba a desmayarse por el dolor que sufría durante esos ataques. De acuerdo a su relato, este ex alumno fue violado en simultáneo por el ex jardinero Gómez y por otro ex trabajador del instituto, quien no llegó al juicio ya que fue declarado inimputable.

Caso Próvolo: la historia del chico que abusaban hasta dejarlo inconsciente - Imagen 1

En la cámara Gesell, la víctima, quien es sordo, logró exteriorizar lo vivido como pudo y contó que una vez el cura Nicola Corradi, encontró a los violadores mientras lo atacaban y solo los mandó a la habitación. Este no hizo la denuncia y solo atinó a retarlos como si fuese algo menor.

Luego de ser abusado y sufrir múltiples lesiones y desgarros, el menor de edad era trasladado al exterior del instituto para ser atendido. Sin embargo, no existen registros en la causa de ninguna denuncia de un profesional de la salud referidas a las atenciones al ex alumno.

Una vez atendido por médicos, los religiosos se encargaban de llevarlo a un local de comidas rápidas y comprarle una hamburguesa con papas fritas. Además, algunas veces, le compraban el menú que trae un juguete de regalo y que luego le quitaban.

Curas abusaban de niños sordos

La víctima estuvo en el instituto entre los años 2004 y 2009, y al salir regresó al Litoral con su familia. Al tener contacto con su madre, la mujer se preocupó por su estado de salud y lo llevó al hospital. “La víctima cuenta que cuando salió del chequeo, la mujer tenía un papel. Y agrega que viajaron ese mismo día a Mendoza, porque ella fue a pedir explicaciones en el instituto por lo que había observado el médico”, relató una fuente de la investigación.

Al finalizar la lectura del fallo, los familiares de las víctimas desplegaron en las escalinatas del tribunal algunos pañuelos naranjas. “Iglesia y Estado, asuntos separados”, rezaban.

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