2019-07-31T11:58:36-03:00

Data Clave

  • Una chica, menor de edad, denunció haber sido abusada por cuatro jóvenes -el quinto era “la campana del resto”-, en una fiesta, en Playa Unión, Rawson, Chubut, en 2012.
  • Ella contó el hecho este año, se abrió una causa y, ahora, el fiscal ordenó imputar a los supuestos agresores sexuales.
  • Este viernes 2 de agosto, comenzará la investigación formal del delito.

Imputaron a los cinco jóvenes de la manada de Chubut, acusados de drogar y abusar sexualmente de una chica menor de edad, en una fiesta de 2012. Este viernes, comenzará la investigación formal de la causa.

La violación en grupo ocurrió hace ya siete años, pero la víctima recién pudo denunciar el hecho este 2019, a través de las redes sociales. Cuando se hizo público el delito, tuvo gran repercusión en la provincia, por ser jóvenes pertenecientes de familias “de renombre”.

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Caso de manada de Chubut: imputaron a los 5 abusadores

Marcelo Q., Leandro DV., Luciano M., Robertino V. y Tomás S. son los agresores sexuales que la víctima denuncia de aquella noche. Uno de ellos es el nieto del exgobernador y el resto se los considera “hijos del poder”. Dos de ellos eran menores, otro tenía 18 años y el resto, 21.

El fiscal de la causa pidió la amputación de los cinco por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante”.

El testimonio de la chica, víctima de violación por la manada de Chubut

Fuimos a pasar la semana de la primavera a Playa Unión, Rawson, con un grupo de siete amigas. Estábamos en una fiesta que era en la casa de Robertino y Francesco V. y a poco tiempo de llegar perdí la consciencia y es ahí cuando una de mis amigas me encontró en una habitación siendo abusada por un grupo de cuatro varones: Ezequiel Q., Leo DV., Luciano M. y Robertino V. Joaquín P. era testigo y Tomás S. sostenía la puerta evitando que entre alguien o que yo pueda salir.

Estaba en estado de shock y entre varias personas me intentaron calmar. Como estaba desnuda, buscaron mi ropa que estaba desparramada en la habitación oscura y llena de camas donde sucedió la violación. En ese momento el dueño de la casa echó a todo el mundo de la fiesta, al grito de ‘no cuenten nada’.

Al volver a Madryn tuve un intento de suicidio, me encontraron mi mamá y mi papá y les conté lo que pasó, me llevaron al médico e hicieron el protocolo para la atención integral de víctimas de violencia sexual. Robertino V. se comunicó conmigo pidiéndome que ‘no lo denuncie porque sus padres se estaban por separar’. Para lavar su nombre, Joaquín P. habló con mis papás mintiendo sobre su participación y confesando que me drogaron para someterme. A los días, una amiga los escuchó hablando, tranquilizándose entre ellos porque yo no había hecho la denuncia.

Lo que me pasó fue de público conocimiento y fui hostigada por todo mi entorno, al punto de tener que irme con mi mamá a vivir a otra ciudad, como si hubiera sido responsable de la situación. Desde ese momento que estoy con tratamiento psiquiátrico y psicológico y gracias a todo este tiempo de intentar sanar es que hoy me siento lo suficientemente fuerte para poder contar mi historia. Que se sepa qué tipo de personas son que durante todos estos años siguieron sus vidas impunemente, mientras yo no tengo estabilidad emocional.

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