2019-07-18T11:25:03-03:00

Por Virginia Varela 

Se conoció que se volverá a buscar que se apruebe el proyecto de ley del Partido Obrero sobre el cupo laboral trans en la Cámara de Diputados de la Nación. Si bien existe la ley 14783 “Amancay Diana Sacayán”, de 2015, para la provincia de Buenos Aires, no está reglamentada, por lo tanto, no se aplica.

Esta norma busca “la obligatoriedad de ocupar en una proporción no inferior al 1% de su personal a personas travestis, transexuales y transgénero que reúnan las condiciones de idoneidad para el cargo y establecer reservas de puestos de trabajo a ser exclusivamente ocupados por ellas, con el fin de promover la igualdad real de oportunidades en el empleo público”.

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La ley de cupo laboral trans no logra implementarse, me parece, por una cuestión de decisión política. Se sanciona porque es una necesidad que hay que atender, pero, después implementarla, tiene sus contratiempos”, sostiene Vanesa Perelló, responsable de Recursos Humanos y Comunicación de la empresa Trans-TI.

La ley de cupo laboral trans no logra implementarse, me parece, por una cuestión de decisión política

Esta compañía que busca generar impacto social y ayudar a la comunidad trans a insertarse en espacios laborales a los que no llegan fácilmente, como por ejemplo, el rubro tecnológico. A su vez, las forman a través de un entrenamiento.

“Yo estoy en contacto con las chicas desde que entran. Acompaño en el principio del trabajo y hablo con ellas continuamente”, cuenta Vanesa.

Cupo laboral trans: “no logra implementarse por una cuestión de decisión política” - Imagen

Sin embargo, más allá de las leyes que puedan sancionarse y aprobarse en el Senado, la mayor batalla está afuera, en las calles. “La legislación, si bien no te da todo, te brinda un piso para ir adquiriendo seguridad, en un montón de aspectos. Después, necesitás años para que una sociedad se adapte a ellas”.

Actualmente, existen varias herramientas para ir integrando las diversidades, en el ámbito laboral. Existen cursos de sensibilización para la planta actual de trabajadores, en donde se plantean las diferentes tipos de identidades sexuales y de género. A su vez, se realiza un protocolo de convivencia.

Sin embargo, sostiene Vanesa, la barrera más difícil de desterrar es una que está muy arraigada y que no tiene relación lógica: “¿Por qué hay una grieta tan grande entre cómo una persona se percibe y su capacidad laboral? Algo que parece muy simple, es muy difícil de desarmar“.

Adentrándose en el rubro tecnológico, que es al que se dedica Trans-TI específicamente, la inserción es difícil. Mayoritariamente integrado por hombres, la discriminación comienza con las -cada vez más- mujeres que se dedican a la tarea. “Entonces, imaginate con las personas trans“, sostiene Vanesa.

“Las multinacionales y las empresas grandes están obligadas a tener capacitaciones en relación a estos temas. Entonces, tienen departamentos de diversidades dentro de su estructura. Por eso, quieran o no, lo tienen que hacer”, sigue.

Cupo laboral trans: la experiencia en primera persona

Luvia Montero Velandia es una mujer trans venezolana, ilustradora freelance y también trabajadora de Trans-TI. Actualmente, reside en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, desde hace dos años.

Desde su experiencia, Venezuela es mucho más transfóbica y homofóbica que Argentina, a pesar de “ciertos episodios” en el territorio albiceleste. “Somos consideradas ciudadanas de segunda mano”, asegura, sobre su país natal.

El territorio gobernado por Nicolás Maduro es el tercer país en el que asesinan mayor cantidad de mujeres trans. “Venezuela es más peligrosa”.

Cupo laboral trans: “no logra implementarse por una cuestión de decisión política” - Imagen 1
Francesca Zapata, empleada Rapipago Neuquén

Luvia relata que, a la hora de una entrevista laboral, cuando el empleador percibe que se trata de una persona trans, “se echa para atrás”. Es tal la dificultad de conseguir empleo en blanco, fijo y formal para la comunidad, que existe un término que utilizan entre sí para lograr “engañar” a quien contrata.

Se trata del concepto de “pasar”

Las mujeres trans buscan pasar como mujeres cisgénero, en las entrevistas laborales, para evitar ser percibidas como transexuales y, así, lograr ser contratadas finalmente.

“En mi experiencia, cuando las personas me escuchan hablar, con mi tono de voz, o cuando las personas ven el DNI, se echan para atrás”, afirma Luvia.

Según datos del Diario Perfil, más del 60% de la comunidad realiza trabajo sexual para sobrevivir. A su vez, las mujeres trans tienen un promedio de vida de 35 años. Otra porción grande es expulsada de sus familias, por su identidad.

Todos estos elementos, hacen que educarse, informarse e instruirse de manera formal resulte muy difícil -casi imposible- para las personas trans.

Principalmente, dando oportunidades y brindar mucha educación, pero estos cambios llevan tiempo. Esto es lo que se necesita: oportunidades, educación y tiempo“, asegura Luvia.

Cuando se le pregunta cuál es el rubro más difícil de insertarse para la comunidad, ella es categórica: en todos. “Casi todo, es muy lejano para nosotras“, concluye.

El 18 de julio se podrá asistir a una charla feminista, liderada por Vanesa Perelló y Luvia Montero Velandia, llamada Trans-TI: sociedad en transición.

La primera es la responsable de RR HH y Comunicación de Trans-TI. Mientras que, la segunda es una mujer trans venezolana, que vive desde hace dos años en Argentina. Es trabajadora de Trans-TI y ambas hablarán de esta inclusión de la comunidad trans en el mundo del trabajo, específicamente, en la industria tecnológica, en el país.

El encuentro se realizará en las oficinas Intive-FDV, en Carlos Pellegrini 887, piso 11, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita, a las 18.30 horas.

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