2019-05-13T12:28:25-03:00

Por: Bárbara Simeoni

La maternidad será deseada o no será, rezaba uno de los lemas más importantes del debate del aborto durante el 2018. Por primera vez llegaba a la televisión la posibilidad de hablar sobre deseo y goce femenino y, con ellos, la sencilla idea de que pueden existir mujeres que no tengan como objetivo de vida ser madres.

Pero, ¿qué lugar ocupan en la sociedad las que desearon ser madres y, sin embargo, se arrepienten de serlo? Cintia Fritz, de 43 años, productora periodística y madre de Lautaro, decidió compartir en un hilo de Twitter el lado más crudo de ser mamá, ese que las revistas omiten, los médicos reducen y las otras madres esconden por culpa.

“Hablemos de las mujeres que sí han decidido ser madres y sin embargo… no sienten que su vida se encuentra completa”, escribió, en una serie de tuits. “En los grupos de mujeres solemos quejarnos de lo difícil que es la maternidad. De lo mucho que nos ha cambiado. De las cosas que sentimos que nos ha quitado. De la dificultad de encauzar nuestra vida para que se parezca un poco a lo que era sin hijos”, continuó.

Hablar de la vida sin hijos como una añoranza suele estar mal visto cuando se cree que las mujeres solo se realizan a sí mismas siendo mamás. Si no están satisfechas con este mandato, se las categorizará como desviadas, incompletas e infelices. Quienes lo padecen serán acalladas y esas historias desaparecerán o serán cada vez menos visibilizadas, en un círculo vicioso en el que priman el prejuicio y el estigma.

Pero Cintia está cansada. Está cansada de que no se hable de lo que sucede puertas adentro, cuando la soledad y el silencio afloran y no se siente lo que la sociedad dice que debés sentir. Habla, en algún punto, por todas esas otras madres que contienen, entre el llanto y la incertidumbre, su realidad. La realidad oculta.

“Yo creo que la mayoría de las mujeres que somos madres, habiéndolo elegido incluso, tenemos momentos de arrepentimiento”, comienza contando Cintia, sobre el hilo de sus tuits. “La presión social en relación a las mujeres y a la maternidad es muy fuerte. Las mujeres somos juzgadas por nuestra forma de maternar, cualquiera sea la que elijamos: desde dar o no teta, hasta volver a nuestro trabajo o dejar de hacerlo. De alguna u otra manera serán condenadas”, cuenta.

Ella lo vivió en carne propia. Es madre de Lautaro, de 5 años, que tiene TEA, Trastorno del Espectro Autista. Muchas veces no supo qué hacer ni con quién hablar sobre los momentos de arrepentimiento.

“El hecho de que mi maternidad sea más difícil y agotadora o angustiante que una maternidad de un hijo sano o ‘neurotípico’ me agrega una presión imposible de aguantar”, cuenta. Y revela: “Muchas veces me arrepiento de haber sido madre: es muy complejo tratar de lograr un equilibro en lo que debería ser ‘mi vida individual’ y lo que significa mi vida como madre y sus vicisitudes”. Cintia sabe que la condena social de decirlo teniendo un hijo con discapacidad puede ser menor:

“No sé cuán condenadas podemos ser las madres con hijos con discapacidad”, reflexiona y agrega: “Hace tiempo que hablé con la socióloga Orna Donath -quien escribió Madres Arrepentidas- y me decía que en estos casos la mirada del otro posiblemente sea más compasiva porque entienden lo difícil que es”.

Arrepentirse suele estar bien visto si no se trata de un hijo. Uno puede renunciar a una relación, cambiar de trabajo, cuestionar su familia, pero, jamás, va a poder deslizar siquiera la posibilidad de que hay algo de dudas respecto a maternar.

Cintia es totalmente sincera sobre las noches sin dormir, el diagnóstico que tardó en llegar, los malos consejos de profesionales en Twitter: “Siento que la muerte está ahí nomás y por momentos me alivia. Lautaro va a cumplir 5 años y hace 5 años que literalmente no duermo porque él no duerme porque su cerebro y la melatonina y no sé qué. El neurólogo no quiere medicarlo”, cuenta.

Pero lo que más extraña Cintia de su pasado es la propia libertad: “Ser libre, eso es lo que más se extraña. También perdí el silencio, siempre hay ruido a mi alrededor. Y por supuesto, la posibilidad de dormir cuando quiero”, enumera. Afirma que la añoranza de la libertad es algo que les pasa a todas: “A algunas mujeres les resulta más sencillo reubicarse y encontrar sus momentos en donde puede dejar el traje de madre por un rato y volver a su vida deseada, pero realmente a mí me cuesta mucho”, cuenta. “Estoy completamente sumergida en la dificultad de mi maternidad con Lautaro”, agrega.

Mientras las revistas publican madres famosas impecables posando con sus bebés perfectamente bañados, Cintia cree que el ideal de la maternidad perfecta es solo eso: un ideal. En la práctica, no existe:

“Nadie la cumple, haga el esfuerzo que haga. Nunca he escuchado a una madre no quejarse. La mayoría de nosotras siente que no hace lo suficiente, que siempre podría hacer las cosas mejor”, dice.

Mientras las revistas publican madres famosas impecables posando con sus bebés perfectamente bañados, Cintia cree que el ideal de la maternidad perfecta es solo eso: un ideal.

Frente a ese ideal, deben enfrentar la presión de ocuparse de sus trabajos y de su hogar al mismo tiempo. Porque sí, puede que las mujeres “estén ocupando más espacios”, pero, en la práctica, son a ellas a las que se les sigue relegando las tareas domésticas y de cuidado no remunerado. Frente a una maternidad libre y “empoderada”, sigue existiendo una “ama de casa” esclavizada.

Los números acompañan: las mujeres ocupadas destinan 5,9 horas diarias a este tipo de tareas, en comparación a los hombres, según el último estudio sobre el tema, realizado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). Esto significa un trabajo total a tiempo completo y menos disponibilidad para el autocuidado y para los sanos límites.

En definitiva, las mujeres de hoy lo hacen todo por partida doble: siguen con la presión del pasado de ser “buenas madres”, pero al mismo tiempo salen al mundo para realizarse más allá de esas presiones externas. El hombre, en cambio, no cuestiona -ni abandona- sus privilegios.

“El día a día lo vivo con dificultad. No tengo casi tiempo libre (me hago huecos para trabajar y por suerte casi todo mi trabajo puedo hacerlo en mi casa). Pero Lautaro tiene una semana con muchas actividades terapéuticas, interconsultas médicas, charlas con profesionales, búsqueda de estrategias, adaptación a situaciones nuevas, y todo eso va sumado a lo que implica la convivencia con alguien con tantas dificultades en su vida cotidiana también”, cuenta Cintia.

Cintia, como tantas otras, sigue y trabaja. Algunos las llaman las “superwomen”, pero lo cierto es que no pueden quejarse porque serán miradas como unas “desalmadas” y, a su vez, el amor incondicional a sus hijos nunca se pone en discusión. Ella es muy clara en esto:

“El amor es parte de esto. Las relaciones no son vínculos estáticos y lineales. Son un vaivén de sentimientos, sensaciones, negociaciones, odios, amor, pasiones. En ninguna instancia de cuestionamiento sobre la maternidad metemos la cuestión del amor: se puede amar locamente a un hijo y arrepentirse de haberlo tenido por no lograr el equilibrio en la vida de una mujer que materna. O de haber perdido ciertas cosas”, define.

La maternidad es definitiva en una sola cosa: ya nada será igual

Así como el amor no está en discusión, también hay algo de ser mamá que es invariable, según Cintia: “La maternidad es definitiva en una sola cosa: ya nada será igual”. Para ella, si la maternidad típica suele ser difícil de sobrellevar, aún lo es más la maternidad de un niño con discapacidad: a través de su subjetividad, cuenta que termina siendo, a veces, casi condenatoria.

“Lo vivo por momentos como una especie de condena, como una prisión. Es muy personal: el factor incertidumbre sobre el futuro de la vida de mi hijo tiene que ver con todo esto”, define. En estos casos, no se trata solo de pensar en el pasado, a modo de comparación con quién eras cuando estabas sin tu hijo, sino, más bien, de mirar al futuro con más dudas que certezas:

“El factor incertidumbre sobre el futuro de la vida de mi hijo tiene que ver con todo esto. No solamente me siento encerrada yo, sino que al no tener explicaciones ni seguridades de qué será de él en el futuro, de no encontrar aún esa solución para brindarle, de no encontrar un espacio seguro en la visión de nuestra vida futura, es lo que más me encierra en la condena”, relata.

Es hasta el día de hoy que todavía le cuesta encontrar respuestas sobre lo que le sucede a su hijo. Los 5 años de vida de Lautaro fueron sucesos tras sucesos llenos de fluctuaciones y altibajos: “Sospecha. Consulta. Desestimación. Sospecha. Interconsulta. Aproximación a la confirmación de la sospecha. Interconsulta. Estudios. Tests. Confirmación de la sospecha. Limbo. Dolor lejano y cercano a la vez. La vida se detiene”, describe. Todavía se pregunta, por momentos, ¿es discapacitado?

Los médicos, frente a esta incertidumbre, le aconsejan que “encuentre un momento para ella”. Como si fuera tan fácil. Como si la solución fuera “un momento de relajación”. Ella responde que solo quiere dormir.

“La dificultad de ser madre tiene muchos puntos en común más allá del hijo que tengamos. Hay cosas que son inherentes a maternar: lo difícil de guiar a alguien a lo largo de su vida, poner límites, entender a un hijo y entenderse a una misma”, enumera y agrega: “Lo que sí estoy segura es de que las madres de niños con discapacidad o niños con enfermedades tenemos una carga de tristeza, indefensión e incertidumbre mucho más marcada que las mujeres con niños sanos”.

No hay médico que pueda aconsejar cómo transitar este período ni revista que visibilice la realidad oculta. Sí, la maternidad puede que sea deseada pero el deseo no lo garantiza todo. Cintia le da un consejo a todas las madres y es sincera con ello: “Piensen muy bien antes de tener un hijo. Es un desafío mucho más complejo de lo que cuenta la mayoría. Hay cosas que se pierden indefectiblemente y por supuesto cosas que se ganan”. Y finaliza: “Hay que poner en la balanza cuán dispuesta está cada una a entregarse a la aventura de que su vida cambiará para siempre”.

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