2019-03-13T15:15:17-03:00

Por Agustina García

Ni bien pisaron el césped del estadio Alberto J. Armando, nada fue igual. Parte del plantel del equipo femenino de fútbol del Club Atlético Boca Juniors y la asociación Boca Feminista vivieron un partido más que importante para la visibilización del deporte de género. Además, opinan sobre la medida que comunicó el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, para comenzar la profesionalización de la liga femenina.

Dicen que lo imposible solo tarda un poco más. En el caso de las Gladiadoras, demoró 28 años de lucha cada vez más activa. Fueron incontables las escalas de reclamo que requirió pasar del complejo Pedro Pompilio – cancha donde suelen jugar de locales – a la Bombonera.  Todas y cada una de ellas valieron la pena: convirtieron lo imposible de jugar en la Bombonera, en una realidad.

Quizás el hecho bisagra que terminó de colocar sobre la mesa la inequidad que existe en el fútbol fue la causa judicial que inició la jugadora, Macarena Sánchez, contra el Club UAI Urquiza y la AFA, tras su desvinculación del plantel sin previo aviso.

Desde ese día, se propagó por redes y medios la lucha por lograr la profesionalización del fútbol femenino.

Casi un mes después de aquella denuncia, el Club Atlético Boca Juniors dio luz verde a un pedido que databa de mucho tiempo atrás: habilitaron la Bombonera para que las jugadoras de fútbol pudieran disputar un partido oficial allí por primera vez en la historia.

Desde que los dirigentes anunciaron que el acontecimiento sería el sábado 9 de marzo a las 19 horas, sólo restó esperar, prepararse y alentar a todos los socios de Boca a ir al estadio para apoyar la primera iniciativa clara de posicionar al equipo femenino a la par del masculino.  

El gran día llegó y las Gladiadoras hicieron rodar la pelota sobre el estadio Alberto J. Armando. Jugaron contra Lanús, como partido preliminar al del equipo de hombres contra San Lorenzo.

Se llevaron una victoria soñada: no sólo convirtieron cinco goles sino que los gritaron en la Bombonera y a todo el público que alentaba desde las gradas.

La experiencia en La Bombonera

“Fue un momento histórico. Teníamos muchas ansias y entusiasmo. Vamos a seguir por más, a luchar por todo”, afirma la futbolista Martina Dezotti. En la misma línea, su compañera Florencia Quiñones expresa: “Fueron muchas las sensaciones que tuve, pero todas buenas. Esperamos seguir haciendo bien las cosas. Los lugares que merecemos los vamos a ir ganando así. Ya dimos un gran paso al jugar en el estadio y después de la forma en la que lo hicimos van a llegar grandes cosas”.“

Fue un momento histórico. Teníamos muchas ansias y entusiasmo. Vamos a seguir por más, a luchar por todo”

No hay una jugadora en todo el plantel que no tenga claro lo que merecen y la desigualdad a la que se acostumbraron a vivir, pero que van a enfrentar sin dudarlo.

“Felicidad, alegría, satisfacción de haber logrado algo que nos merecemos hace rato”, manifiesta la futbolista Julieta Gergo y agrega: “Nosotras nos dedicamos a jugar y a seguir demostrando que no nos pesó pisar la Bombonera. De a poco, le están dando importancia al futbol femenino, hay que seguir por este camino”.

Cuando las Gladiadoras cuentan lo que vivieron desde que salieron a la cancha a jugar, no hacen más que describir un sueño hecho realidad. Así lo sintieron desde siempre. Una de las figuras del partido, Fabiana Vallejos, sostiene: “Jamás me voy a olvidar de lo que mis ojos pudieron ver y lo que escucharon mis oídos, es una emoción muy grande la que vivimos. La gente alentaba y festejaba. Es hermoso sentir lo que cualquier jugador sintió al pasar por ese lugar”.

Gladiadoras históricas: tras jugar en La Bombonera y dan batalla por la profesionalización - Imagen 1

Aunque siempre defendieron la camiseta de Boca con compromiso y pasión, disputar un partido en el estadio fue para ellas una señal de que habían llegado a donde siempre soñaron, de que lo estaban logrando. Jugar en la Bombonera significó ser las protagonistas de sus sueños, estar en medio del escenario que cada fin de semana veían por televisión con la esperanza de estar ahí algún día. “Fue hermoso salir a jugar, disfrutar y tener la dicha de hacer un gol en la Bombonera y gritarlo en conjunto. Cuando terminó el partido y miré ese marco, pensé en cuando era chica y en mi familia a la que le estoy eternamente agradecida”, relata conmovida Fabiana Vallejos.

Por su parte, la asociación de hinchas xeneizes bautizada “Boca Feminista” agrega que cada vez son más las mujeres que se unen al pedido de igualdad: “Desde que se inició el movimiento, cada vez más chicas se van sumando a los reclamos que, si bien siempre existieron, necesitaron de un proceso de deconstrucción y cambio. Estamos despertando y ya no nos vamos a callar más en ningún ámbito”. Desde Boca Feminista, hacen hincapié en la lucha que protagonizan las jugadoras y cómo apoyarlas: “Esto no se los regaló nadie. El camino es muy largo pero ya comenzó. En las canchas, hay que acompañarlas. En la vida, es un trabajo de todos. Nosotras tenemos pensado juntarnos en cada previa de partido para compartir la pasión y la lucha para que cada día seamos más aceptadas en la cancha”, concluyen.  

Siguiendo la misma línea, Fabiana Vallejos afirma: “Sufrí muchos prejuicios pero ese día en la cancha sentí que lo estaba haciendo, que era yo. Valió la pena todo lo vivido y peleado. Es el comienzo de una nueva historia, estoy agradecida y orgullosa de ser parte”

Un largo camino a La Boca

Luego  de 28 años invisibilizadas y con la esperanza de, algún día, ser consideradas deportistas profesionales, claro que es el comienzo de una nueva parte de la historia.

La Asociación de Fútbol Femenino cuenta con un torneo de Primera División de Fútbol Femenino desde 1991. A pesar de esto, las futbolistas argentinas-  a diferencia de sus pares masculinos – no son consideradas profesionales. Como consecuencia, las diferencias entre las mujeres y los hombres que juegan al futbol son enormes. Las mujeres no tienen un sueldo con varios ceros, ni un contrato formal, mucho menos cuentan con algún mecanismo de protección por parte del ente regulador. No juegan en los estadios y no tienen ningún tipo de comodidad a la hora de viajar. Para ellas, el fútbol es su vocación pero no pueden vivir de eso: además de jugar y entrenar, estudian y trabajan.

La ola de feminismo que inunda al país desde hace pocos años, también las envolvió a ellas. Tanto las deportivas argentinas como referentes feministas, se sumaron al colectivo para exponer las desigualdades de género que existen en el ámbito deportivo. Paso a paso y como producto de una dedicación total y activa a la causa, fueron abriéndose camino.

La liga femenina comenzó en febrero pasado. Para ese entonces, las banderas que reclamaban un futbol femenino profesional inundaban las canchas al punto de que, en ocasiones, los dirigentes pidieron que sean retiradas. Hoy, las Gladiadoras ya jugaron en la Bombonera y el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, anunció que habrá apoyo económico a los clubes para lograr la profesionalización del femenino.

“Todo parece imposible hasta que lo haces”, es el lema con el que la marca Nike apoyó el partido. No puede ser más acertada.

¿De  qué se trata la medida que anunció Tapia?

Financiarán con 24 millones de pesos a los clubes que están en la primera división. De esta manera,  cada equipo recibirá 125 mil pesos por mes que deberán ser repartidos entre las jugadoras. Además, incluye la posibilidad de hacer como mínimo ocho contratos y como máximo, once. Por lo tanto, si un club elige hacer la cantidad máxima de contratos, cada jugadora de primera división recibirá por mes alrededor de 11 mil pesos. Futbolistas hombres de la categoría C, ganan 4 mil pesos más.

“Es un paso muy importante para poder vivir de lo que hacemos pero hay que prepararnos para un proceso largo, para que no frene”, opina Vallejos. Por su parte, Gergo sostiene: “No es justo que sólo once jugadores firmen contrato profesional pero por algo hay que empezar”. Quiñones también elige quedarse con la idea de que es un buen primer paso: “Ya que alguien piense en querer hacerlo es un paso importante. Estaría bueno que sea para todas pero necesitamos arrancar por algo, se irá corrigiendo sobre la marcha”.

Si algo saben las futbolistas es que para lograr los objetivos, se necesita de tiempo, dedicación y esfuerzo permanente. Las Gladiadoras ya tacharon un sueño de la lista de imposibles.

Todas juntas van por más.