2018-09-13T22:40:05-03:00

Por: Bárbara Simeoni

Cuando tenemos que describir a un programador, nos imaginamos estrictamente a un hombre, frente a una computadora, bajo unos anteojos, hipnotizado por la pantalla. Lo que no sabemos -o no queremos ver- es que hay miles y miles de mujeres que cumplen ese rol a diario sin siquiera ser reconocidas.

Eso es un poco lo que vienen a romper desde Distintas Latitudes -plataforma digital de información y análisis sobre América Latina-, bajo una serie periodística creada por Florencia Luján llamada “Las Hackers“. A través de 10 perfiles de distintos países, la serie le da cara y voz a mujeres que dominan el mundo de la tecnología.

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“Nació a finales de enero de este año, a través de una propuesta que me hizo mi jefe. Él participaba de un montón de eventos relacionados a la tecnología. Sin embargo, había una queja generalizada que tenía dos caminos: o pocas mujeres lideraban proyectos en empresas o la realidad es que no se mostraban. Entonces empecé a buscar quiénes son estas mujeres en la región”, nos cuenta Luján, sobre su proyecto. “Ahí me empecé a empapar de términos tecnológicos, a mapear organizaciones y colectivos y a preguntar a otras mujeres latinoamericanas quiénes eran referentes en su región”, detalla.

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¿El resultado? 10 mujeres de países como México, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, El Salvador, Ecuador y Colombia contando cómo es adentrarse en el mundo de la tecnología desde su propia experiencia. Experiencia cargada de sexismo y machismo, en un mundo que sigue asociando la programación a lo masculino.

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“Hay problemáticas que tienen las mujeres para acceder a la tecnología, que está relacionado, como me especificó la programadora chilena Daniela Quiroz, con la educación sexista. A ella, mientras estudiaba, un profesor apartaba a las mujeres del grupo y las hacía trabajar juntas. Cuando veía que estaba bien cómo resolvían la tarea, se sorprendía: ‘Pero cómo, ¡pensé que ustedes iban a hablar todo el día!’, le decían. Y también la falta de visibilidad, de que no se cuentan las historias de estas mujeres”, cuenta. “Muchas veces cuando les preguntaba quiénes las inspiraron a dedicarse a la tecnología mencionan a hombres. Entonces está la pregunta de cómo es que no conocen a otras pares cuando sí las hay. Las mujeres sí están transformando la región con código”.

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Desde Distintas Latitudes decidieron elaborar una campaña que se llamara “Día de la Programadora”. Querían justamente reforzar la presencia de las mujeres en estas áreas y dejar atrás lo poco inclusivo del masculino: “Hay que repensar estas efemérides que hay. Por ejemplo, el Día del Maestro no es el Día de la Maestra, elegimos utilizar esos nombres en vez de llamarlo Día de la Docencia, de manera más inclusiva. Una organización aliada quería que se llamara Día del Programadore. Pero no nos pareció correcto porque son 10 mujeres que se sienten mujeres y era justamente repensar en ellas”, cuenta, sobre la elección del nombre. “Hay que visibilizar que las mujeres existen, que están haciendo tecnología, que están impactando e informando. Son mujeres que forman parte de comunidades, que enseñan, aprenden, viajan, conocen y no se las visibilizan. Es hora de pensar estereotipos y fechas icónicas”, define.

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Esos mismos estereotipos se plantean las 10 mujeres que rompieron con toda regla al adentrarse en el mundo tecnológico. Para Luján, fue increíble notar que cada perfil podía contar una injusticia diferente: desde brecha salarial, pasando por división de tareas, como también sexismo.

“Paola Villareal de México nos hizo pensar en que las mujeres llegan, trabajan, tienen puestos importantes pero no son realmente respetadas por sus pares. Tenía un montón de problemas en el trato diario, daba una orden a un colega y la miraba como diciendo que no, que no obedecía a una mujer”, relata Luján. Por eso se propuso como segunda parte de su investigación demostrar que esa desigualdad existe, como así también la brecha salarial.

Daniela Goldman, mujer en la tecnología en Argentina

De cada 5 hombres que ingresaron a carreras de programación en el 2015, hay 1 mujer que también lo hace en Argentina, según un estudio realizado por Mujeres en Tecnología. Sin embargo, Daniela Goldman es una mujer argentina que supo hacerle frente al prejuicio y decidió adentrarse en lo que es su pasión desde chica: lo tecnológico.

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“La tecnología siempre ha sido mi pasión desde el hardware al software. Mi primer contacto fue abrir un televisor y una atari y volver a armarlos sin haber anotado el proceso de desarme. Por ejemplo, a los 9 años, descubrí que aprendiendo a programar en qbasic iba a poder armarme una calculadora especial que agilizara los cálculos recurrentes que hacía”, recuerda, con orgullo. Hoy es cofundadora y la única mujer de Sistemas Disruptivos, una empresa compuesta por siete personas que brinda servicios para las tecnologías de la información, protegiéndolos del ciberespacio.

Sin embargo, es consciente de la falta de mujeres en el rubro: “El ambiente de estudio y las ciencias duras no son muy abiertos ni friendly con las mujeres. Falta en nuestro país un poco de apertura mental a los directores de las instituciones y de las carreras. Los hombres están a gusto si son uno más, nosotras las mujeres somos felices en una comunicación amigable y fluida. No todos son ceros y unos”, cuenta.

Su carrera profesional le sirvió para demostrar que no hay nada que no pueda hacer: “Las chicas somos súper inteligentes, tenemos una creatividad extraordinaria y un valor agregado que es el multitasking: está científicamente comprobado que los hombres no pueden focalizar en más de un task, cuando yo puedo dar seguimiento a más de 20 equipos a la vez”. Sin embargo, recuerda un episodio en el que vivió sexismo: “Un cliente de Japón prefirió avanzar en una consultoría con un hombre, en vez de avanzar conmigo”.

Al igual que la serie periodística, para Goldman es importante que se reconozca que hoy también es el Día de la Programadora: “Somos parte de la misma matrix, de la misma programación de la vida y vivimos en el mismo mundo, compartiendo tecnologías”, responde. “El día que se globalice la humanización de la tecnología, ese día va a ser el festejo y ya no va a ser el Día de la Programadora o del Programador, va a ser el día de la programación”.

Así como ella fue la niña curiosa de 9 que quería crearse su propia calculadora, insta a otras niñas y mujeres a que se animen a hacer lo que aman: “Hay que animarse. Se puede ser autodidacta, y, al ser pocas, hay más posibilidades”.