2018-08-19T16:12:03-03:00

Por: Bárbara Simeoni

Que a ella le corresponde lo principesco. Que él prefiere los autos y los experimientos científicos. Que ella debe peinarse, mientras cuida su bebé. Que a él le toca jugar con muñecos playmóbiles y construcciones grandes. A ella, cocinas y cacerolas. A él, soldaditos de juguete.

¿Hasta cuándo vamos a condenar a los niños a entrar en uno u otro “grupo”? ¿Acaso las niñas no terminarán manejando autos? ¿Entonces por qué no les regalamos a ellas la posibilidad de fantasear y jugar con otros objetos desde pequeñas?

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Ni las muñecas son para las nenas ni los autos son para los nenes - Imagen

Desde temprana edad condenamos a uno u otro a que elijan dos caminos posibles: el mundo de la masculinidad o el mundo de la feminidad. Y nos basamos en un binarismo poco inclusivo simplemente porque nació bajo determinado “sexo”, no atendiendo a sus gustos y necesidades desde temprano.

En el Día del Niño, es momento de que nos replanteemos cuánto influye en los más chicos someterlos a un mundo en el que si nacés mujer, te corresponden ciertas cosas. ¿Cuántas de nosotras hemos jugado con cocinas desde pequeñas y hoy en día ni nos acercamos a ellas para ni hacer un huevo frito? Entonces, ¿por qué negarles la posibilidad de fomentar otras habilidades?

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Estudios: es hora de pensar al juguete despojado de estereotipos

Un estudio publicado en el New York Times, revela el efecto que tienen las palabras y las imágenes para despojar a los niños de estereotipos de género. Y es un camino de apertura y, por sobre todas las cosas, de exploración: allí potenciarán sus habilidades, no lo que el “deber ser” espera de ellos.

Fue la revista especializada llamada Sex Roles la encargada de publicar un estudio realizado por Lauren Spinner, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Kent en Inglaterra: allí, observó el efecto en niños de entre 4 y 7 años mostrándole imágenes de otros nenes jugando con objetos estereotipados y otros que no seguían esa regla.

Al grupo al que se le había mostrado imágenes llenas de estereotipos, cuando le dieron juguetes clásicos -un avión de juguete, un bebé, un kit de herramientas-, reaccionaron atendiéndose a lo establecido y lo esperable: fueron los hombres los que se acercaron a los juguetes más “masculinos” y fueron ellas las que prefirieron “los bebés” por sobre otros objetos. Sin embargo, el grupo que vio imágenes que no atendían a lo “normativo”, fueron más flexibles a la hora de responder sobre a quiénes les correspondían ciertos objetos: tanto niños como niñas podrían querer usar juguetes que suelen estar asociados a un género en particular.

Ni las muñecas son para las nenas ni los autos son para los nenes - Imagen 2

Como resultado, se descubrió que los juguetes en las imágenes influían en la elección que tenían los pequeños para con los objetos que querían utilizar. Es decir, independientemente de su sexo, tienen sus propios deseos y habilidades que quieren desplegar con diferentes objetos, olvidando por completo lo que la sociedad espera de ellos.

“Los niños deben ser libres de jugar con los juguetes que disfruten y con los que la pasen bien; los juguetes no deberían ser ‘asignados’ por género”, explicó Spinner. Del mismo modo, forzar a un género en particular a utilizar solo unos tipos de juguetes es escaparle a las habilidades que pueden reforzar: los juguetes tradicionalmente considerados masculinos, como bloques y rompecabezas, fomentan las habilidades espaciales y visuales, mientras que los juguetes tradicionalmente denominados femeninos fomentan la comunicación y las habilidades sociales.

En conclusión, ¿vamos a seguir fomentando que ellas tengan más habilidades sociales y que ellos desempeñen sus capacidades espaciales? ¿O vamos a empezar a atender a sus gustos y necesidades? En tiempos de cambios, ser juez y decidir qué objetos le corresponden a unos y qué juguetes a otros no hace más que contribuir a un mundo desigual e injusto.