2018-08-13T11:14:57-03:00

Para muchos, decir que el lenguaje es desigual es exagerado. Sin embargo, a diario usamos palabras que están masculinizadas: “los empresarios”, “los alumnos”, “los políticos”. El lenguaje es un fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad: si hay desigualdad en ella, eso se ve con el uso del genérico masculino que niega la presencia de la mujer.

Así, cuando nos referimos a las personas que trabajan, incluidos mujeres y varones, decimos “los trabajadores” y no “las trabajadoras”. Para paliar esta relación de poder, se ha utilizado en un primer lugar el @: “[email protected]”, “[email protected]”, “niñ@s”. Luego, mutó a la X. El problema de estas nuevas incorporaciones es que eran díficiles de expresar fuera de lo escrito. Allí es donde apareció la E: “todes”, “chiques”, “niñes”.

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¿Qué es el lenguaje inclusivo? - Imagen

De todas formas, más allá de la masculinización del mensaje, lo que sucede es que hay personas que no se sienten identificadas con los términos “femeninos” o “masculinos”, ya que recae en un carácter binario reduciendo a la humanidad a dos grupos. Es por ello que el lenguaje inclusivo viene a hablar de una manera “más justa”.

Cómo funciona

Se reemplaza la letra que le da el género a las palabras. Es decir, la “O” o la “A” por la “E”. En vez de “Todos” o “Todas” se dice “Todes”.

Cuando una palabra en femenino termina en “A” pero en masculino no termina en “O”, se modifica el femenino por una “E”. Este sería el caso de “Nena” y “Nene”.
Entonces, si la palabra en masculino coincide con la forma neutra, queda como está y se le suma un adjetivo o pronombre sin género. “Les nenes”, “Les pibes”.

Por otro lado, si una de las palabras ya es indefinida, como “valiente” o “cantante”,
no es necesario modificarla.

También, se cambian los pronombres, como “Ellos” por “Elles” o “Tuyos” por “Tuyes”.