2018-07-19T16:39:09-03:00

En septiembre del año pasado, La OMS alertaba que cada año se realizan 25 millones de abortos inseguros.

Para la OMS, los abortos inseguros son una cuestión de salud pública - Imagen

La Organización Mundial de la Salud destacó que 45% de las 55,7 millones de interrupciones voluntarias del embarazo que se producen cada año en el mundo se realizan en condiciones peligrosas.

En el marco del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo en Argentina, Antonella Lavelanet, integrante del Departamento de Salud Reproductiva e Investigación de la organización, dio detalles sobre las consecuencias de un aborto inseguro.

“Al practicarse un aborto inseguro, una mujer puede padecer hemorragias graves o infecciones, lesionarse el útero, quedar potencialmente infértil. Puede morirse. Esto impacta también en el sistema de salud, que se enfrenta a situaciones de morbilidad, de mortalidad, y debe destinar una gran cantidad de recursos para resolver las complicaciones de un aborto inseguro, que pueden requerir atención de alta complejidad”, dijo en diálogo con Clarín.

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En este sentido, la profesional aseguró que la única forma de que baje el número de abortos clandestinos es que la mujer pueda acceder a un aborto público. “El estatus legal de la práctica es muy importante”, contó.

Y explicó: “En países que han disminuido o eliminado las restricciones, el número de casos inseguros baja”.

Lavelanet analizó también el impacto económico de un aborto inseguro. “Para el sistema de salud, si debe responder a las complicaciones de abortos inseguros, las internaciones y los traslados suelen ser más complejos y más costosos que las que podrían surgir de un procedimiento seguro realizado químicamente, o incluso de un aborto quirúrgico seguro, que tiene riesgos mínimos. Estos costos pueden resultar muy altos”.

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Por último, opinó sobre el rol del Estado y aclaró que, dado que el aborto es una cuestión de salud pública, “el Estado es quien diseña las políticas sanitarias y el acceso a distintos servicios de salud reproductiva”.

También asegura que el área de Educación es fundamental, junto a los prestadores de salud, tanto públicos como privados.

Todo esto, debería ir acompañado por educación sexual en el ámbito familiar. Esto, de la mano de un cambio cultural. “Muchas veces, esos cambios ocurren a medida que el Estado cambia las normativas vigentes”, concluyó.