2018-07-02T18:42:35-03:00

El pasado domingo La Nación publicó una entrevista del periodista Gabriel Sued a la vicepresidenta, Gabriela Michetti, en la que dialogaron sobre el proyecto de ley por la legalización del aborto.

A nadie le sorprendió que la presidenta de la Cámara Alta se mostrara en contra del proyecto, ya que en diferentes oportunidades había remarcado su opinión en ese sentido, pero lo llamativo de la conversación tuvo que ver con la frialdad de sus palabras y la falta de empatía con las mujeres que deciden realizarse un aborto.

¿Por qué? Porque entre otras cosas, la vicepresidenta aseguró que ella ni siquiera hubiera permitido que el aborto sea legal en casos de violación, ya que “lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé”.

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Luego reconoció que tenía amigas que habían abortado y que entendía “el drama que significa, pero hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar que no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada”.

Rápidamente -y no es para menos- sus dichos generaron gran repercusión alrededor del país. Como un gran reflejo de ello, en las redes sociales muchas personas descargaron sus opiniones al respecto y se vio cómo algunas mujeres que pasaron por la situación que la vicepresidenta menciona se sintieron verdaderamente dolidas.

Tal es el caso de Aldi, una chica tucumana de 21 años, que estudia Trabajo Social en la Universidad Nacional de Tucumán, y que escribió un tweet que rápidamente se viralizó en la red social.

Sufrió una violación y le respondió a Michetti: “Que una mujer violada pase por un embarazo es someterla a una tortura” - Imagen

“Lo peor que viví fue tener que ir a comprar un test de embarazo después de que me violaran, que Michetti nos diga que ‘hay dramas peores, dalo en adopción’ es escalofriante. No somos incubadoras”, escribió en su cuenta de Twitter.

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Cuando hablamos con Aldana y le preguntamos qué sintió al leer la entrevista de La Nación nos dijo que “bronca”, “enojo” y “dolor”. “Leí la nota completa y pensé que era una nota vieja, pero vi la fecha y fue como… No voy a decir que no lo podía creer, porque en cierto punto te esperás los comentarios de los pro-vida anti derechos, pero realmente me chocó que diga: ‘Y… lo podés dar en adopción’, ‘no sé’, ‘hay dramas más peores’, ‘trabajalo con el psicólogo’, ‘qué sé yo’. Ella misma está dejando en claro su ignorancia respecto al tema”, expresó.

Aldana tenía 19 años cuando fue violada y debió ir a una farmacia a comprar un test. “Sentí mucha vergüenza  porque nunca había ido siquiera a una farmacia a comprar anticonceptivos, mucho menos preservativos.  Ir a comprar un test de embarazo en ese momento algo humillante para mí”, recordó. Hoy, con 21 años, no se imagina lo que podría haber causado en ella si la hubieran sometido a parir un hijo gestado en una violación.

“Decir que una mujer violada pase por un embarazo es someterla a una tortura, porque la persona que pasó por un abuso no está en condiciones ni físicas, ni mentales, ni emocionales para pasar por algo así. Son nueve meses que tenés que estar reviviendo lo que te pasó”, expresó Aldana y agregó: “Eso sí la verdad que me dio mucho dolor más que nada, y bronca. Por cómo desinforman a la gente, por cómo nos estigmatizan, por cómo nos dejan en ese lugar de vulnerabilidad donde todos pueden decidir y opinar sobre la decisión de nuestros cuerpos, de si abortás o no abortás”.

Fueron muchas las personas que respondieron a su tweet, sintiéndose identificadas con sus palabras y contándole diferentes historias personales. “Por un lado te choca saber que somos muchas las que pasamos por esto y por el otro, es reconfortante saber que exponer tu historia le sirve a otras mujeres a contar también la de ellas”, dijo Aldana y agregó que cada uno de esos mensajes los tenía guardados en su corazón, porque recibió mucho apoyo y “eso es en definitiva el feminismo: el amor entre mujeres, el apoyo entre compañeras. Ver que eso está tan latente, tan vivo, realmente me alegra”.

Sufrió una violación y le respondió a Michetti: “Que una mujer violada pase por un embarazo es someterla a una tortura” - Imagen 1

Después de que el proyecto obtenga media sanción en Diputados, la cineasta salteña Lucrecia Martel dirigió una carta a los Senadores de su provincia en la que les pidió expresamente que si tenían conflictos con sus creencias religiosas se abstuvieran de votar y salieran a la calle para ver y escuchar a las mujeres que se manifiestan a favor de la ley.

Lo interesante de la mirada que aportó Lucrecia en su carta es la relación que encontró casi obvia entre la cantidad de mujeres que mueren por abortos clandestinos o como víctimas de violencia de género en el norte argentino, con las “altas cifras de pobreza e ignorancia” y la cantidad de votos que dio la región para mantener el aborto “a espaldas de la salud pública” en relación a otras provincias. “Han gobernado libremente con sus ideas todo estos años y las muertes de mujeres no paran”, analizó Martel y sintetizó: “la vida humana está en riesgo cuando la necedad gobierna”.

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La fuerte injerencia de la Iglesia en el norte argentino ha generado que sea la región que más reticente se muestra a aplicar la ley de Educación Sexual Integral y la ley de Salud Sexual y Procreación Responsable. La cineasta expresó que en las provincias del norte están “las cifras más altas en violencia de género, femicidios, asesinatos de travestis y trans” y que de acuerdo a un informe de la Federación Argentina LGBT, Tucumán y Salta son las provincias con más crímenes de odio por orientación sexual o identidad de género de las víctimas. “¿No ven el desprecio que hay por lo femenino? ¿No ven que la costumbre de negar la realidad deja tendal de muertas?”, expresó la cineasta.

Teniendo en cuenta que 6 de los 9 diputados tucumanos votaron en contra de la ley de legalización del aborto en el Congreso, nos preguntamos cómo se vive el debate en la provincia, entre la gente, en las calles. “Acá en Tucuman básicamente hay mucha intervención de la iglesia, mucho catolicismo, mucha negación. Incluso la ley de salud sexual y procreación responsable no ha llegado a implementarse porque no se logró un consenso con la Iglesia, siendo que los derechos de las mujeres nada tienen que ver con el culto y mucho menos con la opinión del clero, así que ya con eso te imaginás más o menos como viene la opinión de la gente”, expresó Aldana. 

Sin embargo también agregó que hace poco tiempo se creó la Red de Estudiantes por el derecho a decidir y la Red de profesionales de la salud por la vida y el derecho al aborto legal. “Aquí se lo vive más que nada como un dolor, por que las que sufren las consecuencias del aborto son las mujeres de los barrios más populares y son ellas a las que vemos morir. Pero cada vez se ven más pañuelos verdes en las calles y eso es algo que nos alegra a todos”, concluyó la estudiante.