Ser creyente y estar a favor del aborto: “Los otros católicos nos llaman brujas”

Jenny Durán pertenece a la ONG Católicas por el Derecho a Decidir, compuesto por mujeres de fe que defienden la legalización del aborto y sus propios derechos.

Ser creyente y estar a favor del aborto: “Los otros católicos nos llaman brujas”

junio 13th, 2018

Por: Bárbara Simeoni

Ser católico y estar a favor de la legalización del aborto. Si se lee de corrido, suena contradictorio. Pero no lo es: Jenny Durán, referente de Católicas por el Derecho a Decidir, nos lo recalca con fuerza: no hay nada incongruente en pertenecer a la religión católica y apoyar los derechos de las mujeres. Eso hace ella a diario desde la ONG CDD, de la que es parte: desde 1993, estas mujeres de fe pregonan por la igualdad de género y los derechos sexuales y reproductivos. Apoyan la legalización del aborto y presiden la lucha. Contra todo tipo de prejuicios y amenazas.

San Agustín y Santo Tomás planteaban que hasta los 3 meses no tenía alma el embrión. En ese caso, estas miradas que los antiderechos propusieron en las exposiciones que se tuvo en el Congreso de la Nación de alguna manera están echadas por tierra, porque desde su propia escritura tienen un argumento que los contradice”, nos dice, con conocimiento de causa. Desde los propios escritos que los “pro-vida” pregonan está eso asentado.

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Pero, ¿cómo se apoya una religión que ha tenido a la mujer en segundo plano desde sus primeras escrituras? Para Jenny, va más allá: “La Biblia está escrita por varones, que son los testigos de la vida de Jesús. Pero de las distintas interpretaciones y revisiones de la Iglesia hay un nuevo discurso que es el de la teología feminista, en el que reflexionamos sobre la figura de María, revisamos las escrituras y empezamos a darle protagonismo a las mujeres dentro de la Iglesia o vida cristiana. Hay que empezar a darle lugar a la fuerza de las historias de las mujeres”, nos dice. Es que, para la también comunicadora social, parte de formar parte de esta religión implica no aceptar todo lo que se les impone: “Las mujeres dentro de la Iglesia católica tenemos voz, tenemos una fuerza que necesita ser expresada y, a pesar de que la jerarquía aun sigue impulsando el machismo, como mujeres de fe no podemos dejar librado nuestra militancia y nuestras creencias. Podemos expresar otro tipo de Iglesia, que acompañe a los más desprotegidos”.

Para las Católicas por el Derecho a Decidir, no hay un solo tipo de Iglesia, lo que permite que el catolicismo se rija por distintas miradas: “La Iglesia no es monolítica. Y en esta historia de acompañamiento a tantas mujeres que han sufrido, mujeres no solamente católicas, también no creyentes, lo que estamos de acuerdo y proponemos es la libertad de consciencia. Sin esa libertad y sin la capacidad de decisión no podemos tener autonomía ni nos podemos vincular de igual a igual”, sostiene.

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La Iglesia en contra del aborto: una postura que se sostiene a través de los años

Pese a que el Papa, en el 2015, otorgó perdón a la mujer que practicase un aborto, la Iglesia sigue manteniendo su postura firme frente a su legalización. Si bien es algo que todos naturalizamos, Jenny explica por qué esto es así: “La Iglesia ha tenido desde los ’60 a esta parte, una línea de mucho control sobre las familias y las mujeres, sobre la capacidad de ejercer la sexualidad y la maternidad. Tienen una mirada muy machista sobre el control del cuerpo de las mujeres, por eso cuando comenzaron a ver una liberación femenina, empezaron a hacer cruzadas para controlar la vida sexual de ellas: conquistaron el sufragio universal, empezaron a ser libres sexualmente, los anticonceptivos”, enumera. Y continúa: “No es ilógico: los sacerdotes no son mujeres, son varones y no pueden tener una perspectiva desde la mirada de las mujeres, lo hacen desde la heteronormatividad machista. Por eso molesta tanto la libertad para decidir, porque no pueden controlarlas más, no pueden controlar su conducta”.

Sin embargo, apoyan el catolicismo porque creen que lo importante es la existencia de muchas iglesias: “Hay muchas expresiones de fe, la jerarquía eclesiástica no es la que queremos, queremos una iglesia que esté basada en la libertad”.

El catolicismo y el aborto: lejos de la libertad, la culpa como estigma

El catolicismo tiene como bases a la culpa y el perdón. Cometer un pecado, pedir perdón, confesarse y rezar marcó la historia de Occidente desde tiempos inmemorables. Algo de eso se traslada hasta hoy en día, de cara al debate sobre la legalización del aborto: “Asesinas. Matan hijos”, es uno de los tantos argumentos que se utilizan a la par de un dedo inquisidor que las señala con furia y bronca. “Cuestionar, criminalizar y penalizar a las mujeres dentro de la jerarquía de la Iglesia católica es otra prueba de que la culpa tiene un rol fundamental en el catolicismo. Pero más allá de eso, no debemos olvidar como católicos que la base debería ser la espiritualidad, que tiene que ver con la alegría, la libertad, la liberación, con ser más autónomo”, cuenta.

Según Jenny, a través de la culpa, se ha intentado mantener el control de la sociedad: “Bajo esta culpa se han obstruido tantos derechos que han generado resultados tan horrendos para la vida y salud de las mujeres. Prohibir la anticoncepción, la Educación Sexual Integral… Son cuestiones y obstrucciones que no entendemos por qué la Iglesia, que justamente es una institución espiritual, haga esto sobre la vida de las personas. Pregonamos el Estado laico, la libertad de consciencia como dogma, pero no debería ser un dogma no abortar”, define. De este modo, para Jenny, hoy la Iglesia representada por el Vaticano, es todo lo contrario a lo que ellas intentan manifestar: “Hoy en día es más bien una institución de control, no una de espiritualidad, de hacer bien al otro”.

El catolicismo y la educación sexual con doble standard: nula información sobre anticonceptivos y la prohibición del aborto

Si bien desde el año 2006 tenemos una ley de Educación Sexual Integral que propone brindar información en todas las escuelas desde una mirada más orgánica e inclusiva, los colegios católicos suelen acatarse a las directivas de la Iglesia católica. Es decir, explican la sexualidad, pero lo hacen desde lo religioso. Para las Católicas por el Derecho a Decidir, esto es un error: “Brindar educación sexual integral es terminar con la hipocresía y crueldad social. Debe implementarse la ley, porque estamos a favor de los derechos de las personas. Asociamos a la sexualidad con el goce, con expresar tu propia identidad de género. Se trata de una realización personal, el vínculo con nuestro propio cuerpo y cómo eso genera autonomía e independencia. Hay que aggiornarse”.

Presiones desde la Iglesia para incidir en la mirada del aborto

Para Jenny, la Iglesia presiona a la sociedad porque sigue siendo una voz autorizada, pero muchas otras veces los seres humanos tienen miedo de desafiar “lo establecido”. Desde su ONG, lo llaman “el espiral del silencio”, que sucede a menudo: “No decirlo por miedo a ser amonestado y estar a favor de las mayorías. Por suerte, eso se empezó a romper, pero lo vemos en una maestra que no quiere dar Educación Sexual Integral, pasando por un médico que no quiere realizar un aborto cuando una chica fue violada, pese a que esté contemplado por ley”.

En los últimos días, de cara al debate sobre el aborto en Diputados, muchos de ellos denunciaron recibir amenazas desde grupos selectos y hasta, incluso, desde el Vaticano. Jenny está al tanto de esto: “Existe mucha persecusión y penalización, muchos actos crueles: obispos llamando a diputados, ejerciendo presión, otros nombrando a cada diputado diciéndoles que les iba a caer la maldición de Cristo si votaban a favor… Envían fotos horribles de fetos, censuran la libertad de los adolescentes impidiéndoles el color verde, cosas que agotan a la sociedad”, cuenta. “Muchos diputados tenían miedo a definirse porque están en la lupa de los antiderechos y de la Iglesia de sus localidades o ciudades, eso está comprobado. Tenían miedo de sufrir miles de acosos y amenazas. Muchos están a favor, pero prefieren no decirlo”.

Y pasa dentro de la Iglesia: curas que no pueden expresar su propia opinión por miedo a una represalia. “Hay curas que están cotidianamente en el territorio con mujeres, niñas y adolescentes y saben cómo se sufre esta crueldad de la prohibición. Pero no pueden hablar”.

De católicos a católicos: qué les dicen los más conservadores al verlas en esta lucha

Como en toda religión, existen propias discrepancias. Jenny Durán y su ONG sufren a diario confrontaciones con quienes son católicos más conservadores: “Nos dicen brujas, que somos delincuentes, que somos mentirosas. Básicamente, hay un cantito que lo resume bien: ‘Nosotras somos las brujas que ustedes no pudieron matar. Ustedes son los nietos de los que encendían las hogueras”. Es así, hay muchas posiciones en contra que se derivan de esa mirada tan medieval, tan antiderechos: muchas de las posiciones hasta cuestionaban lo que dice el código penal en 1921, obligando a tener un hijo en caso de violación. No les alcanza este nuevo proyecto: nos quieren volver mucho más atrás que el Estado de Derecho”, manifiesta.

Su visión sobre la legalización del aborto

Los “pro- vida” suelen justificar su postura a través del famoso “salvar las dos vidas”. Sin embargo, Jenny cree que no es así: “Vida hay en todo ser viviente. Que procuremos salvar las vidas de las mujeres porque son sujetas de derecho. Uno es persona a partir del nacimiento. No salvan dos vidas, sino que, bajo prácticas clandestinas pueden llegar a matar a dos”. Y finaliza: “Ellos están a favor de la clandestinidad y nosotras estamos a favor de la libertad y la legalización”. Lo promueve día a día: desde el catolicismo, Jenny Durán sabe que la mujer merece derechos. Y los conquista.

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