2018-06-13T18:16:44-03:00

Por: Nuria Pacheco

En la madrugada del jueves se definirá en Diputados la votación por el proyecto de Ley de Aborto Legal en Argentina. Hablamos con la politóloga y periodista María Florencia Freijo sobre qué cree que pasará, sobre su recorrido en la militancia feminista y sobre el contexto en el que se debate esta ley en nuestro país, entre otras cosas.

¿Cuándo reconocés en tu vida el momento en que algo te generó un despertar en relación a tu militancia o las ideas que querías defender?

Las compañeras dicen que no se nace feminista; yo creo que las feministas llegamos por empatía hacia otra mujer, o por dolor. Sí es cierto que desde muy temprana edad, y están mis amigas de toda la vida de testigos, sentí la injusticia sobre mi cuerpo como mujer. Te diría que con más fuerza cuando me hice adolescente, pero también porque se dio en un contexto familiar de violencia, de situaciones muy horribles. El otro día Flor Alcaraz decía: “yo era feminista y no lo sabía”, me parece súper coherente. Tal vez la palabra se la puse a los 18 años, cuando ingresé a la Universidad y empecé a leer. Yo ya me planteaba que no había mujeres en la bibliografía que leíamos y particularmente hubo un libro, “La reina de los Bandidos” que es como una biografía de Phoolan Devil que en realidad no es, sobre lo que vive una mujer en India de una casta muy baja y eso, con mi profesora de Antropología me hizo entrar en el feminismo como categoría, más desde lo académico. Después tenía otro tipo de militancia, en derechos humanos desde otra perspectiva. Detesto decir que desde otra perspectiva, porque para mí es lo mismo.

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¿Qué desigualdades notabas en cuestiones de género?

Las vivía a nivel personal, no eran desigualdades que yo podía ver a nivel estructural, pero tuve una situación puntual que fue con la persona con quien tuve relaciones sexuales por primera vez. Cuando terminé esa relación después de un año, yo tenía 16, me escribió en todo el colegio que era una puta. Las autoridades no hicieron nada, ni siquiera lo cuestionaron. Le pedí a mi mamá que me cambiara de colegio y me dijo que no, que tenía que enfrentar esa situación, la pasé muy mal. La madre de este chico me llamó también para amenazarme y decirme un montón de cosas porque yo había dejado al hijo. Con lo cual, eso para mí fue un super quiebre. Ademas asistí al colegio con mi primo, al mismo curso, que es como mi hermano. Él es gay y nos hacían la vida bastante negra. Ahí ya empecé a ver esto del colectivo de la diversidad sexual como una minoría y en el hecho de que las mujeres habláramos sobre la libertad de nuestro cuerpo había algo del orden la desigualdad.

¿Cuáles creés que son los ámbitos más críticos en los que la mujer recibe destrato en relación al hombre?

Creo que la discriminación más fuerte la tienen las mujeres que tienen triple discriminación por ser mujer; por mujer, por tener una diferencia racial-étnica y por tener una diferencia económica, que son las mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas y rurales. Esas mujeres tienen falencias en las infraestructuras públicas donde viven y tienen falencias étnicas en el acceso a la Justicia por ser pobres, con lo cual creo que ese es el estrato mas vulnerable.

¿En qué contexto decidiste vos, personalmente, hacerte un aborto?

En el contexto de que tenía 16 años y no quería ser madre, en el contexto de cómo fue la relación sexual, que no fue consensuada en términos del uso del profiláctico (básicamente se sacó el preservativo y acabó adentro) y en términos de que mi madre fue súper consecuente diciéndome que bajo ningún tipo de circunstancia iba a ser madre a los 16 años. En el momento me pareció terrible no tener otro tipo de contención y la verdad que mi madre hizo lo que pudo, estuvo super desesperada. Hoy me arrepiento de un montón de cosas que discutí con ella en su momento, incluso ya teniendo un poco de formación feminista. Creo que hoy, esta situación histórica, sana. A nivel de los vínculos, a todas las mujeres, a esas mujeres que pueden hablar con sus abuelas, que pueden hablar con sus madres, me parece que es lo más importante del cambio, mas allá de lo que pase mañana.

¿Por qué decidiste contarlo?

Decidí contarlo porque hay que romper con el tabú, porque todas abortamos. Las personas que tenemos al lado abortan y me parece que es una cuestión de solidaridad con la mujer de al lado, es decir: “Mirá yo también aborté, yo también estoy acá, yo también lo viví, lo atravesé, sé lo que se siente” y generar como esa red de decir: todas abortamos.
Una amiga que también abortó me decía el otro día que el aborto es una situación que cuando ella lo habla con sus amigas, es como si sus amigas también lo hubieran vivido. Hay algo en la solidaridad del cuerpo con la otra que se transfiere hoy en día en esta lucha popular. Dora Barrancos decía en el Congreso que cuando una mujer tiene relaciones sexuales ya su subjetividad está cruzada porque sabe que ya esa relación sexual puede cambiar en la vida si el método anticonceptivo falla y ella tiene que acceder a un aborto y ese aborto es no punible. Ya hay una cuestión del orden de la subjetividad que vos sabés que tener relaciones y poder dejar embarazada está mal, contraria al hombre, que sabe que puede dejar embarazada a una mujer y se puede borrar y no va a tener una condena social.

¿Cuán real es esa culpa y ese arrepentimiento atroz que nombran los pro-vida como argumento en contra de la legalización del aborto?

La culpa es una construcción social, y vemos cómo la Iglesia a lo largo de los años ha construido esa culpa. Cuando en la época medieval, después de la peste negra, necesitan generar personas para que sean fuerza de trabajo, para que aumente la demanda de trabajo y así poder bajar el nivel de los salarios y la incidencia política que estaban teniendo los grupos campesinos, empieza todo lo que es la batalla por trasladar a las mujeres al campo de la guerra, porque estábamos en la época de las Cruzadas. Era llevarlas a las mujeres a que tuvieran los hijos de sus soldados, llevar a las esposas, llevar a las enfermeras y a las prostitutas. Muy The handmaid’s Tale; eso sucedió. Y lo vemos en muchos dibujos de la Edad Media y se generó un instrumento de tortura, que era como una pinza, de acero, que tienen puntas filosas del diámetro de los pechos. A las mujeres les extirpaban los pechos en vía pública cuando sabían que estaban generando abortos o que habían accedido a un aborto, con lo cual se incorpora a la tortura un instrumento contra el sistema reproductivo de la mujer, exclusivamente. Desde ahí nuestra historia de culpas: así nos apedreaban en las calles; sin pechos y muriendo desangradas. Lo real es que la culpa fue una construcción histórica porque no saben el alivio que sienten las mujeres cuando pueden llevar un aborto hecho de manera segura y seguir con sus vidas.

¿Cuáles son los argumentos anti aborto que más te desconciertan?

Me desconcierta la mentira, cuando no leen el dictamen, cuando dicen que vamos a abortar a chicos con Síndrome de Down. Me molesta que hablen de la vida como si fuera una persona, sin siquiera atender a otros argumentos que hay a nivel científico. Me molesta la poca empatía con las mujeres. Creo que no sé si la palabra es que es lo que más me molesta, pero lo que más me parece figurativo es cuando dicen: “si abrieron las dos piernas ahora que se banquen las consecuencias”, o sea que específicamente hay que traer un hijo al mundo como castigo. Ahí me parece que se revela algo re cruento, esquizofrénico y perverso del ser humano.

¿Qué crees que va a pasar hoy?

Está complicada la votación. Los números están complicados, están muy parejos. Lo que sé es lo que va a pasar en poco tiempo, que es que vamos a tener aborto legal, seguro y gratuito en Argentina porque no hay vuelta atrás. Y de eso estoy segura.

Si mundialmente hay muchos ejemplos y estadísticas en relación a que el aborto no provocó más abortos al ser legal, ¿por qué en Argentina cuesta tanto?

Es que no es Argentina, es en América Latina. Hay cuestiones de las raíces culturales, somos un pueblo colonizado. Colonizar este territorio se dio gracias a las violaciones y al sometimiento de las mujeres indígenas y afrodescendientes, con lo cual hay algo en nuestra impronta súper relacionada con no dejar que la mujer decida libremente. Es como que les hace mal ese argumento: ¿cómo libremente? ¡No, pero hay una vida! Si con tanta pasión con la que se defiende eso se condenara el abandono paterno, que es súper naturalizado en nuestra sociedad… Nosotros le decimos Dios a la persona que abandona a sus hijos en Argentina. Sí, estoy hablando de Maradona.

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