2018-09-12T17:51:44-03:00

Por Melina Celaya.

Hablamos con Emme Vázquez, creadora de Carnal, Lula Díaz y Eugenia García de Xibalba, y Lucía Levy de Pauer, todas unidas por una misma idea: un concepto de la moda que rompe el molde. Con impronta feminista, se anteponen a conceptos rancios de patriarcado y buscan a través de sus emprendimientos alzar la voz de este movimiento que busca la igualdad de derechos y la resignificación del cuerpo femenino.

Cada cual con un estilo y estética diferente, supieron encontrar en este movimiento la fuerza para expresar los tiempos que corren.

Carnal

Moda feminista: cuando la ropa rompe el paradigma - Imagen

Luego de brillar en Bafweek, donde las repercusiones de sus diseños feministas se volcaron en las redes sociales como una catarata, Emme Vázquez siente que alcanzó su identidad como diseñadora. A través de Carnal, las prendas que diseña llevan mensajes liberadores destinados para una mujer que lucha. Cuando le preguntamos cómo surgió la idea de unir diseño con feminismo:

“Todo surge a partir de cierto activismo. Siempre fue algo que me hizo ruido y que cuestione las diferencias entre géneros con estereotipos binarios y segmentados, de una forma inconsciente.

Cuando cursé mi carrera en la FADU no pude unir mucho el diseño con algo que me motivara muy desde adentro. Había algo que me faltaba que yo misma me juzgaba por estudiar una carrera así, que por un lado es banalizada o te tildan de superficial. Yo misma lo vivía como una contradicción interna sobre cuál era mi compromiso como futura profesional y estaba en esa tensión”.

Mujeres que la inspiraron

“En principio mis dos abuelas, cada una en su rol y con vidas bastante duras. Esa lucha me inspiró, ciertas reivindicaciones, después de haber pasado un montón de situaciones de opresión. Creo que también es una cuestión generacional, no solo una historia personal. Cómo debía pararse al lado de un hombre para una foto, cómo debía comportarse en su hogar, qué podía decir y qué no. Por una parte, una de mis abuelas bordaba todo a mano y la otra fue costurera toda la vida. Desde chiquita la veía coser en la máquina, que todavía la tengo ahí.

Esa unión de alguna forma, de la mujer que lucha con la indumentaria viene por ese lado. A pesar de los obstáculos ella se antepuso y siempre miró para adelante. Ella ahora no ve y no pudo ver todo lo que hice, pero está ahí, siente las telas”.

Desigualdades dentro de la moda

Las diferencias entre hombre y mujer dentro de la moda están pero se que cada vez son menos. También considero que hay muchos diseñadores hombres muy talentosos y más allá del género, está buenísimo que les vaya súper bien. Siento esas diferencias en el rol de la mujer que viste, que es bastante objeto y eso es lo que a mí más me choca todavía, como que la desigualdad se ve más en quien viste la prenda.

Lo veo mucho en el tratamiento de la mujer como modelo, cuyo único rol sea meramente llevar una prenda como percha o soporte. Recién ahora está empezando a ser sujeto. Y eso está muy naturalizado. La ropa no comunica por sí sola sino que comunica estando en un cuerpo. Esto hace que vivamos siempre en contradicción. Mi objetivo en la moda es meterme más y romper con esto”.

A quién vestirías

“A Madonna, es una de las que más me transmite. Es un ícono en sí mismo, cuestionó un montón de cosas, además de su talento, actitud y su belleza, es alguien que cuestiona”.

Xibalba

Moda feminista: cuando la ropa rompe el paradigma - Imagen 1

Cuando le preguntamos a Lula y a Euge sobre cómo arrancó su proyecto, no podemos no sentirnos identificadas:

“Surgió a través de una experiencia personal, cuando íbamos a comprar ropa interior o mallas, todos los talles nos quedaban raros, a todas. Nunca me animé a usar bikini porque siempre tuve sobrepeso y los mandatos sociales más la falta de oferta hizo que no lo usara hasta hace dos años. En ropa interior, siempre que venía el conjunto yo sabía que yo lo compraba para usar solo el corpiño y nada más, que era además lo que tenía más valor económico. Por más que comprara el talle 4, con el talle 1 tenia una diferencia de 3 centímetros. Eso no es una curva de talles”, explica Lula. 

Por su parte, Euge que se encarga del diseño de las prendas: “Cuando hice el curso de moldería la pregunta era ‘¿y si quiero pasar del talle 3, cómo pienso la progresión?’ y todos me preguntaban por qué querría pasar del talle 3. Esto también me pasó con el talle de bikini con corredera, que es en talle único. Si yo lo quería hacer más grande la respuesta es, ponele más elástico. Ese triangulito por mucho elástico que le ponga, no queda bien. Es imposible de usar. Nosotras lo hicimos con la progresión y así y todo podes combinar el tiro, pero es incómodo”. 

Una curva de 11 talles

Una de las características de la marca, es la inclusión de su curva de talles: “Empezamos desde un cero que es un talle menos del que es usualmente un talle 1 hasta el talle 10. Si necesitás un talle por fuera de esa curva también lo hacemos, aunque no tenemos modelos de probador. Un talle 10 es un 140-145 de cadera y de top del 80 al 130. Si hay diferencia de talle entre espalda y taza, también lo combinamos. También hacemos modificaciones pequeñas para que el talle te termine de quedar bien”, nos cuenta Euge sobre la moldería.

Repercusiones

“Hay una gran sorpresa de que sea inclusiva. También es la parte que más explicamos. Siempre tenemos que reforzar la idea de que está hecho para tu cuerpo, ven a probarte, sentirte tranquila. Y que no hay diferencia de precio por talle. Desde el día uno que nos preguntan y en tal talle cuanto sale”.

“Si bien uno de los puntos que identifica a la marca es la curva de 11 talles, también le ponemos el foco que todos los diseños son propios: la moldería, las estampas, hay un proceso de diseño importante pero la realidad es que lo que se lleva el énfasis es el tema de los talles. Nos posicionamos como una marca inclusiva y después se llevan la sorpresa que tenemos diseños originales, modelos que no van a conseguir en otro lugar”. 

La mujer en la moda

Cuando les consultamos cómo veían a la mujer en la moda, ambas coinciden:

“Es un objeto, no es moda para mujeres, es una moda para hombres. Crean un estereotipo de mujer que le puede gustar al hombre o que se supone que le tiene que gustar a un hombre y es muy triste. Nos pasa todo el tiempo que vienen y se prueban y me dicen no sé si esto es para mí. Es tu felicidad, es tu cuerpo, es tu malla, ponete lo que quieras.

“Siempre persiguiendo ese jean que nos tiene que entrar, esa malla que nos tiene que entrar y la realidad es que nosotras fuimos infelices toda la vida comprando ropa, mirando revistas. Hoy por hoy tengo la posibilidad de hacerme la malla como quiero”.

También nos cuentan sobre un hecho puntual: “En un comienzo, uno de nuestros modelos venían con aro pero tuvimos que dejar de hacerlo porque en Argentina no se fabrican aro para toda nuestra curva de talles. Y como no lo podíamos ofrecer en todos los talles, tuvimos que dejar de hacerlo. El aro va del 75 al 120. Una chica que tiene 75 no necesita aro, porque no cumple ninguna función. Intentamos comprarlo afuera pero teníamos que comprar 5 mil pares de aros y se complicó así que desistimos. Si no podemos incluir a todas, entonces no”.

Una ley de talles que no existe

Por su parte, también hablan sobre una ley de talles que quedó en la nada: “tienen que hacer el estudio antropomórfico con un muestreo muy grande y eso es responsabilidad del estado. Si el sistema de producción y comercialización marca las reglas, vos también podes desarmarlo y construir uno nuevo. En la parte de inclusión, ahora hay muchos emprendimientos y eso hay que celebrarlo. Ademas, son mucho más sustentables, todos los eslabones están a la vista y no hay talleres clandestinos ni trabajo informal”.

Somos Pauer

Moda feminista: cuando la ropa rompe el paradigma - Imagen 2

Lucía Levy, periodista y amante de la moda, creó Pauer casi como una necesidad personal:

“Arrancó porque un día quería ir a comprarme una remera básica. Se usaban las remeras gráficas pero los mensajes que transmitían eran muy superficiales. No tenían nada que ver conmigo, no me identificaba con nada. Entonces me puse a pensar qué usaría y ahí surgieron palabras como “brava”, “fuega”, “capitana”. Fue algo que ni siquiera me puse a investigar si había algo así acá. Soy muy mandada, muy impulsiva y ahí empecé a ver con amigos qué tan difícil era hacer una remera estampada”.

“Ahí empezó todo otro proceso más creativo de ver qué ponía en las remeras. Leer, escuchar canciones y a partir de ahí empezaron a surgir las palabras, me junté con diseñadoras gráficas para buscar el trazo que reflejara lo que quería decir fuerte y a la vez genuino. Después seguí sola buscando, era yo sola en todo este proceso. Lo tomo como un hobby, como una manera de magnificar un mensaje que quiero dar desde hace un montón y como la moda es para mí un lenguaje que manejo naturalmente no lo veo tanto como mi marca sino como un movimiento”.

Palabras fuertes

Con una colección donde las remeras con frases fuertes son protagonistas, ella explica el por qué:

“Una remera es una prenda muy democrática porque es muy accesible, es barata, es algo que te podés poner para ir a trabajar, para salir, para ir al gimnasio, para dormir para lo que sea, y qué mejor que decir quién sos a través de lo que usás. La moda es poder expresar quién sos a través de lo que te ponés. Eso es lo que me gusta de la moda. También hay muchas marcas que copian de afuera. Salvo un diseño que se volvió muy popular, lo demás es toda creación propia y con una confección muy cuidada. Hice la marca para mí pero fue en el momento adecuado”.

También nos contó sobre los miedos e inseguridades que traen un proyecto así:

“Cuando lancé la marca, lo hice con un montón de miedos porque quedás expuesta, por estar dentro de todo ese mundo. Al principio lo usaban solo mis amigas y después se fue expandiendo. Tuve muy buen timing porque a la semana del lanzamiento de mi colección, Maria Grazie Chiuri la primera directora creativa de Dior saca la primera remera “We should all be feminist”. Fue algo increíble”.

El feminismo, un movimiento que lo único que quiere es hacerle bien a la sociedad

“Soy feminista desde hace mucho tiempo y en gran parte porque tuve profesoras en la facultad que me hicieron leer textos que me abrieron la cabeza, incluso amigas que ahora son feministas pero en su momento estaban peleadas con el término. Al principio había tanta mala información que decir que eras feminista tenía un dejo negativo y al llevarlo en una remera, quizás la persona que te cruza por la calle se lo empieza a cuestionar. Siento que es eso, transmitir un mensaje, no solo una remera y ya”.

La tendencia es expresar lo que pensamos

Cuando le preguntamos a Lucía sobre la tendencia de marcas más inclusivas y feministas, fue contundente:

“Llegó para quedarse la idea de expresar tu ideología. También es real que después de todos estos grandes movimientos sociales de liberación que están en boca de todos, llega otro que quiere callarlo. Hoy que estamos en tiempos feministas se puso otra vez en boca de todos el ser madre, tener hijos, de quedarte en casa para no descuidar la educación de tus hijos, cómo el patriarcado quiere que la mujer se siga quedando en la casa. Hay mensajes tan internalizados que muchas veces ni siquiera nos cuestionamos si queremos ser madre. A mí el feminismo me salvó, el sentirte de parte algo más grande, un movimiento que lo único que quiere es hacerle bien a la sociedad, evolucionar”.

Hacernos valer

“En mi caso, que hice tele y radio, me ha tocado estar sola entre hombres, parándome en otro lugar, no victimizarse ni bajar la cabeza, tener ideas fuertes y si creés que te lo merecés, exigirlo. Porque sino nos quedamos siempre en el mismo lugar. Tu punto de vista es único y si hacés de eso una fortaleza es una herramienta para defenderte. Es saber lo que vale una y hacer todo para llegar a donde querés llegar”.

Mujeres que inspiran

Me encantaría vestir a Beatrix, Uma Thurman, en Kill Bill, las chicas de Death Proof, Cate Blanchett, y de acá Male Pichot que llevó una de mis remeras y siempre genera reacción.

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