Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero

abril 4th, 2016

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 1

Hablemos a calzón quitao. Muchas veces uno sí empieza una dieta, de corazón le pone la fe, le mete la ficha, se hace rogar en los asados con el chicharrón, solo toma guaro tapa azul, y eso que no  más de uno, no toma cerveza para no sacar barriga, come poquito arroz, poquito pan, deja el buñuelo, pide empanada horneada… Hijuemadre y esa panza no se quita.

¿Será cuestión de contextura?

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 2

Debe ser, hijuemadre, a ustedes no les ha pasado que ven a un flaco tragar y tragar, se come hasta lo que uno deja y ese verraco como que tiene un pacto con el diablo, o una solitaria la hijuemíchica, porque no engorda. Carajo, yo me como un sparkie de más y se me nota a los cinco minutos. Me como una hojuela de más en diciembre y me tengo que ajustar la correa en el huequito que está antes.

Y entonces vamos donde un nutricionista

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 3
No nos digamos mentiras, cuando va al nutricionista uno se pone la ropa más ancha que tenga. O sea, cero forrado. Claro, es que cuando lo que hay pa´forrar no es músculo, sino que es gordo, uno no se forra. Además que pasar la puerta y darle el saludo a esa persona de piel sana, cuerpo delgado, que le dice a uno “buenas tardes” mientras lo escanea y le saca el volumen a todos los bananos y llantas que uno tiene, y luego de voltear se ve ahí esa charola con las frutas de plástico y las verduras… y pa´l otro lado están esas formas de arroz y papa con el rótulo de carbohidratos. Y mientras pensamos qué será de nuestras vidas a partir de ese momento… escuchamos la pregunta que duele más que una palmada en un nacido: “¿Cuánto pesa?” ¡Mucho doctor!, mucho… si pesara poquito no estuviera aquí… 

Entonces vamos al gimnasio

Entra uno allá y lo primero que ve es la gente que siempre va al gimnasio, claro, las personas que sí son juiciosas y que nunca tuvieron que hacer el brindis el 31 de diciembre, diciéndole a la hermana: “pilas pues, mañana madrugamos a trotar”.

Y después de ver esos cuerpos perfectos, de vera esas mamacitas que se van con esos ciclistas todos pegados y de ver a los manes con más cuadros que una Jumbo… comienza Cristo a padecer.

Primero debe sobrevivir a los 30 minutos de spinning. Después le toca hacer las pesas. Lo malo es que el triple… del entrenador está haciendo esto con las mamcitas que van allá:

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 4

Y mientras tanto, uno está…

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 5

¡Tratando de hacer una pinche repetición con la pesa! Después no digan que uno no vuelve al gimnasio y prefiere perder la plata de la tiquetera por falta de motivación. Es pura falta de motivación.

Dejé el chicharrón y el guaro, pero sigo como un tetero - Imagen 6

 

 

Si a usted le ha funcionado alguna dieta, algún gimnasio y ha podido ver su abdomen plano alguna vez… por favor apíadese de  nosotros y cuéntenos cómo carajos le hizo. 

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