2019-05-24T16:21:22-03:00

Por Camila Valero 

En el medio de la campiña madrileña, y a solo una hora de la capital de España, un galpón oxidado esconde una historia de misterio y amor. Al atravesar la puerta del “plató”, como le dicen al set de televisión en la península ibérica, se puede viajar en el tiempo directamente hasta los años 40. Un elegantísimo salón de un barco transatlántico es el escenario recreado para vivir la aventura de “Alta mar”, la nueva serie que Netflix estrenó internacionalmente este viernes.

La intriga, el miedo y la duda son las primeras emociones que podrá vivir la audiencia, cuando, en la primera noche del viaje, se produce un asesinato en el barco Bárbara de Braganza y la víctima no se encuentra en la lista de pasajeros. “Es una fusión de géneros. Pienso en el barco como un pequeño pueblo de casi 2000 personas que los metes en el Océano y tienen 20 días para convivir entre gente que no se conoce, que tienen distintas realidades y se suscitan situaciones”, explicaba Eduardo Blanco sentado en una de las mesas del restaurante del mítico crucero. El único argentino del elenco interpreta al capitán del navío, Santiago Aguirre, y está a cargo de manejar tanto la máquina como la situación de peligro ante un desconocido asesino.

“La única vez que subí a un barco fue despidiendo en Buenos Aires a una hermana de mi madre gallega, que se había casado con mi tío catalán. Una larga historia, mi madre fue y después se trajo a las hermanas. No voy a contar la historia de mi familia, pero esa sola vez subí a un barco de esta envergadura. Fue muy impactante porque uno no imagina una cosa tan grandiosa. Esto me rodea de unas circunstancias que solo se asimilan a cuando hicimos ‘Vientos de agua’ hace 15 años”, detalla Blanco.  

Alta Mar, la serie de época que tocará el corazón de los argentinos - Imagen 1

Una historia con raíces argentinas

Tanto en Argentina como en España, la inmigración española marcó una era que cambió la sociedad y es, hoy en día, parte de la idiosincrasia local. ¿Cómo fue inmiscuirse en este momento de la historia?

  • EB:  Tengo un vínculo emocional con España y con Galicia particularmente. Mi madre estuvo acá, en un barco similar y vivió la experiencia.
  • Jon Kortajarena: Yo crecí escuchando estas historias de mis abuelos. Soy vasco y hay muchos vascos que, en su momento, se fueron a Argentina y el vínculo sigue estando con las asociaciones vascas que se crearon en Latinoamérica.
  • Alejandra Onieva: Mi abuela venía de familia vasca y nació en Argentina cuando sus abuelos emigraron allí. Así que fue interesante hacer esta serie luego de que mi abuela me contara de sus historias allí.

Dos hermanas protagonizan la serie y abren el universo de Alta Mar, que, por momentos, simula escenas de Titanic. Alejandra Onieva se suma a Ivana Baquero en esta dupla de sangre que se las trae. “Eva es una chica muy curiosa con un gran sentido de la justicia que siempre intenta ayudar a los más desvalidos y vemos en los primeros episodios que mete a una polizona en el barco. Es una chica transparente. Fue un reto ,para mí, entender la época, está ambientada en los años 40. Y si bien mi personaje es más transgresor, fuerte y moderna para el momento histórico, -de hecho es la única que lleva pantalones-, había que hacer un pequeño estudio de las clases sociales y cómo se relacionan esos personajes de primera y tercera clase. Hay códigos y líneas que hacía falta estudiarlas para poder interpretarlas bien ”, describe Baquero, quien confiesa sentirse muy honrada de poder compartir reparto con el reconocido actor José Sacristán.

Alta Mar, la serie de época que tocará el corazón de los argentinos - Imagen 2

A este elenco, lo completan las figuras masculinas -Jon Kortajarena y Eloy Azorín-  que le aportarán los tintes de romance a la historia producida por la compañía Bambú (Velvet, Gran Hotel y Las chicas del cable).

Al estrenarse por Netflix, 190 países pueden ver en simultáneo la serie, desde el primer día. ¿El hecho de estrenar ante una audiencia tan grande da vértigo?

  • José Sacristán: Excede por completo a la condición de trabajador de contar historias. No se puede asimilar el tamaño, ni en una televisión doméstica. Uno trabaja para un medio y “el medio es el mensaje”, como dijo Marshall McLuhan, que te proporciona, en el peor de los casos, más gente de la que ha visto en toda su vida a Sarah Bernhardt o a Vittorio Gassman y en un solo día. Entonces, ¿cómo se relaciona uno con eso? ¿Te afecta o no te afecta? No lo puedes manejar.
  • Ivana Baquero: Llega un punto en el que la idea, el concepto, intimida. Luego, es verdad que, si te paras a pensarlo, es muy difícil imaginarse a toda esa gente de todos esos países viéndote. Yo creo que por supervivencia humana, no lo acabas de absorber.  
  • Eloy Azorín: Llevamos tanto tiempo grabando esto entre nosotros y con poca gente, que la sensación de que se vaya a emitir para tantos países es incomprensible. Se me hace curioso, pero prefiero pensar que hago mi trabajo para mis compañeros.

Alta Mar, la serie de época que tocará el corazón de los argentinos - Imagen 3

En este estudio de grabación con tecnología de última generación, los actores están inmersos en el mundo de altamar que, al salir por la puerta, se convierte en el campo español. “Las ventanas del barco tienen pantallas led y te da la sensación de estar mirando a través de la venta del barco”, describe Blanco. “Si lo miras fijamente durante un rato, te marea”, agrega Kortajarena y da el pie para que el argentino sintetice el sentido de estos elementos: “Todos ayudan y te involucran en una atmósfera que suma a la inspiración en el momento de interpretar”.