Derribá tus barreras y llevate mejor con los demás

Para tener buenos vínculos, hay que desarrollar algunas habilidades y aprender a eliminar obstáculos. Te contamos cómo lograrlo.

Derribá tus barreras y llevate mejor con los demás

junio 21st, 2016

Todos queremos ser amados y apreciados por lo que somos, adoramos la idea de ser populares, sentir que los demás se alegran cuando llegamos a un lugar y que nuestras opiniones e ideas son valoradas. Es fantástico, ¿verdad? Si todos actuáramos con esta  premisa cada vez que estamos con otras personas, procurando para ellos lo mismo que nos encanta recibir, advertiríamos que tenemos entre manos la piedra filosofal de las buenas relaciones.

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Llevarse bien con los demás, tener más amigos  y trabajar en un clima de cordialidad con otros no es un don para iniciados: es una posibilidad al alcance de todos. Pero para lograrlo, deberán darse algunos pasos fundamentales:

-Eliminar los obstáculos que pueden estar afectando tu manera de acercarte a los demás.

-Hacer un autoanálisis y tomar nota, honestamente, de las propias fortalezas y debilidades a la hora de tratar con otros.

-Desarrollar algunas estrategias útiles.

-Mejorar la comunicación interpersonal.

Derribá las barreras

Para algunas personas, salir de sí mismas y dar el primer paso hacia los demás implica un enorme desafío. Ello se debe a que  pueden estar lidiando con estas dificultades:

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-Las personas muy tímidas se sonrojan cuando hablan con otros, tartamudean o se quedan sin palabras cuando más las necesitarían. Una buena forma de superar este problema es ensayar las situaciones difíciles; incluso, tener elegidas algunas frases para decir y proponerse no abandonar una reunión sin comunicarlas. Hacerlo, ayudará a ganar seguridad.

-Falta de confianza. Quienes no están seguros de sus propios recursos, siempre se sienten a punto de cometer errores frente a los demás. Hacé una lista con tres características tuyas que te parezcan valiosas y ponelas en práctica en tu próximo encuentro con otras personas. No gastes energía en sentirte mal por cualidades que te creés que te faltan: hacé brillar las tuyas.

-¿Lo digo o no lo digo? ¿Voy o no voy? La inseguridad (y su pariente cercano, la ansiedad) pueden convertirse en una forma de tortura mental para muchos. En algunas ocasiones, la inseguridad está relacionada con la baja autoestima; en otras, con un afán de perfección tal que termina haciéndonos dudar de qué es lo indicado en cada ocasión. ¿Lo mejor? Relajarse y no tratar de ser perfecto.

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Tiempo de autoanálisis

Puede suceder que te encuentres envuelto en relaciones “trabadas”, difíciles de llevar adelante y que tengas la sensación de estar como Sísifo, el personaje mitológico, empujando una piedra cuesta arriba. ¿Qué está saliendo mal?

Lo más fácil es suponer que el mal vínculo es culpa de los demás. “Es un malhumorado”, “Nunca me escucha”, “¡Es tan terco!”, decimos de otros. Pero, ¿y por casa cómo andamos? Un sincero autoanálisis ayudará a ver cómo nos conducimos con otros y a cambiar algunas actitudes si es necesario.

Algunas pistas para tu reflexión personal:

-Tomá el control de  tus emociones.  Si sos una persona que siempre está alterada, nerviosa y se deja llevar por sus impulsos (dar rienda suelta a la ira, romper en llanto en medio de una reunión de trabajo), a los demás les será muy difícil relacionarse con vos. Tenés que aprender a autocontrolarte.

-Pensá en positivo. ¿Sos de los que tiende a ver el vaso vacío hasta el fondo? ¡Nadie quiere estar con alguien que siempre está dispuesto a ver el lado negativo de cada situación! Si te cuesta ser positivo, intentá el método del pensamiento opuesto: cada vez que tengas un pensamiento “negro”, cambialo por su opuesto: “¡Qué día horrible!” se transformará en “¡Qué lindo día!”.  Esforzate  en ver las cosas de otra manera.

-Dominá tu vida, no dejes que tu vida te domine a vos. Vivir con la sensación de que todo nos agobia se transmite y no es muy inspirador relacionarse con alguien que está agotado y lleno de problemas. Para tomar las riendas de tu vida, organizate, establecé prioridades, planificá tu tiempo y buscá formas de combatir el estrés. Te convertirás en alguien mucho más relajado, con quien todos deseen estar.

Renová tus estrategias

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Pasamos mucho tiempo  pensando qué ropa nos vamos a poner o dónde iremos de vacaciones, pero la mayoría de nosotros no invierte ni un segundo en planear cómo mejorar efectivamente sus relaciones.

Si estás dispuesto a hacerlo, te sugerimos algunas estrategias ganadoras:

-Aprendé a discutir sin pelear. Una discusión es un intercambio de ideas; no hay que batirse a duelo en cada conversación. A veces hay que escuchar más al otro y hablar menos, tener respeto por puntos de vista diferentes al propio.

-Desarrollá la capacidad de escuchar. No juzgues a los demás por su apariencia, por lo que te dijeron otros o por lo que tus prejuicios te susurran al oído. Escuchá y observá a las personas con verdaderos deseo de conocerlas.

-Renunciá a ser siempre el centro de atención. Compartir el espacio vital con otros es uno de los desafíos más grandes de la convivencia, en casa o en el trabajo. Si sos el que continuamente monopoliza las conversaciones, o usurpa literalmente una reunión para contar su último viaje o ruptura sentimental, pero nunca le preguntás a los otros ni siquiera cómo están… tu lista de amigos se reducirá hasta llegar a cero.

Aplicando progresivamente todas estas sugerencias, conectar con los demás y ampliar el círculo de tus afectos será un objetivo que alcances sin ninguna dificultad.

Mejorá tu comunicación 

El cuarto pilar de las buenas relaciones interpersonales está en desplegar una forma eficaz de comunicarte. Ponela en práctica así:

-Enfocá las conversaciones positivamente.

-Hablá de cosas que le interesen a tu interlocutor, no sólo de lo que te gusta a vos.

-Dejá participar al otro; escuchá sus opiniones con respeto e interés.

-Hacé que los demás se sientan importantes (de hecho, lo son).

-Repreguntá o contestá con cumplidos: “¿Entonces te ascendieron? ¡Qué buena noticia, te lo merecés!”

-Admití si te equivocaste. Aprendé a pedir disculpas

-No intentes cambiar al otro: esforzate por entenderlo.

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