Tomá el control de tu vida

Te proponemos un plan de 8 pasos con ideas que te ayudarán a cambiar tu actitud frente a los problemas que nos plantea el día a día.

Tomá el control de tu vida

junio 16th, 2016

Las circunstancias que debemos afrontar cotidianamente son en sí mismas una suma de acontecimientos encadenados. Ningún ser humano, sea cual fuera su posición social o cultural, tiene la posibilidad de tomar las riendas de todo lo que pasa a su alrededor. Por eso, a la hora de encarar ya sea una situación trascendental o un pequeño problema cotidiano, es primordial preguntarte de qué manera te plantás frente a ellos. Esto es, qué y quién sos vos y cuáles son las cuestiones de tu entorno que imposibilitan tu capacidad de disfrute –o no- cotidiano.

Suena complicado, pero es más sencillo de lo que parece. Basta por comenzar a plantearnos cómo es nuestra actitud frente al entorno y cómo solemos responder frente a las circunstancias que nos tocan vivir. La clave para aumentar o reducir el nivel de estrés está en la actitud con la que reaccionemos a los estímulos del exterior. La capacidad o incapacidad de encontrar nuevos resultados a viejos problemas está en la manera de pararnos frente a ellos y la creatividad con que los resolvamos.

Tomá el control de tu vida - Imagen 1

¡Vos podés! 

No hay antídotos contra la ansiedad, la esencia de lo que somos y de lo que construimos a nuestro alrededor tiene que ver con una característica actitudinal. Más de una vez habremos escuchado la famosa frase de Einstein que dice: “locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”; por eso, si de generar un cambio se trata, debemos comenzar por implementar pequeñas pero constantes modificaciones en nuestra modalidad de pensamiento y de acción. Es sólo una cuestión de actitud. Leo Alcalá, coach de “El poder de ser”, nos invita a pensar en 8 simples pero poderosas decisiones para tomar el control sobre tu vida y adquirir hábitos que te permitan crear el cambio que estás necesitando. Veamos:

1-En vez de resistir, aceptá: no podés cambiar todo rápidamente; si tu actitud frente a lo que sucede es de resistencia, el stress va en aumento. Al aceptarlo, en cambio, aumenta tu poder de acción. No es resignación, sino aceptación.

2-En vez de resignarte, aprovechá: aceptá tus posibilidades de acción e identificá las oportunidades que tenés para poder aprovecharlas. Siempre hay algo que está en tus manos para mejorar las cosas, se trata de ver el vaso medio lleno…

3-En vez de evadir, asumí: ¿qué de todo lo que te afecta tiene que ver realmente con vos? Para alcanzar la madurez y cortar con los círculos negativos que te impiden crecer debés asumir lo que es tuyo. Sólo así vas a poder liberarte de la queja y la frustración constante y podrás dedicarte a  accionar para cambiar las cosas.

4-En vez de desear, comprometete: la única forma de conseguir algo diferente es hacer algo distinto. Acompañá el deseo con el compromiso y actuá en consecuencia. Los hábitos cotidianos refuerzan tu energía para alcanzar tus objetivos.

5-En vez de preocuparte, ocupate: entrá en acción, movete hacia lo que querés. Si no podés cambiar tus circunstancias, simplemente modificá tu actitud y “soltá” esa preocupación, no hay nada que puedas hacer al respecto…

6-En vez de ver lo que falta, agradecé lo que tenés: desarrollá la gratitud y así tus miedos se van a ir desvaneciendo. Date cuenta de todo lo que recibiste en la vida y de todo lo que aprendiste gracias a la experiencia.

7-En vez de desconfiar, confiá: si creés que tus problemas son más grandes que vos y que no tienen solución, ¡vas a convencerte! Para lograr lo contrario, desarrollá tu capacidad de salir adelante y aceptá también en las capacidades de los otros, aquellos que están cerca tuyo.

8-En vez de visualizar en negativo, apostá a ganar. El miedo y la negatividad van de la mano. Enfocá tu energía en lo que realmente deseás y renová tus pensamientos para poder generar un nuevo espacio de proyección.

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Sólo vos sabés qué es lo que necesitás, por eso en tus manos está la capacidad de generar el cambio. Así como ser felices no significa estar en un permanente estado de plenitud, de la misma manera ser exitoso no quiere decir llevar una vida absolutamente resulta y en perfecta armonía. Lo que sí es real es que en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, está a nuestro alcance el regenerar espacios y elegir cómo comportarnos. Somos nosotros quienes tenemos la capacidad de adaptación constante, esa propiedad intrínseca de todo ser humano que hace posible crear y  recrear nuestra tan necesaria sensación de felicidad. Sólo hay que animarse a ser artífices de nuestra propia historia.

Para finalizar, la coach Sakti Ishaya, creadora del sistema stress free living, comparte en su sitio web Inspirulina una reflexión muy movilizante: “Tu sonrisa es capaz de transformar el mundo, tu mundo (…) Prioriza tu paz, tu ser interior, pon plenitud a cada momento de tu vida y respira, medita, haz yoga, alaba, maravíllate”. Así como un bostezo resulta contagioso, la sonrisa también puede generar ese efecto viral y positivo a tu alrededor. Elegí un paso por vez, decidí de a poco qué cosas modificar y el resto de tu mundo se encadenará a esa nueva actitud. Podés ver el mundo en blanco y negro o bien observarlo detenida y amorosamente, admirando todos sus matices. En vos está la decisión.

Fuente: Leo Alcalá

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