Liberate de tus prejuicios

Creencias religiosas, tabúes, traumas, son algunos de los motivos que nos impiden expresarnos sexualmente.

Liberate de tus prejuicios

junio 10th, 2016

A lo largo de la historia, nuestra sexualidad fue ganando batallas culturales y religiosas y superando prejuicios.  Hoy, nos encontramos frente a una cultura moderna que acepta y respeta las elecciones y necesidades individuales de cada persona en materia sexual.

Liberate de tus prejuicios - Imagen 1

Evidentemente hubo una revolución en el tema de la intimidad y todo ha cambiado. Pero, en muchos casos, la prohibición sigue viva en nuestro inconciente colectivo. “El sexo es malo, sucio, un pecado, es sólo para tener hijos, etc… son expresiones que todos en algún momento escuchamos”, explica la Licenciada Florencia Torzillo Álvarez y aclara queesta manera de entender a la sexualidad nos conduce a tener una actitud reprimida. Estamos impregnados por condicionamientos familiares, culturales, religiosos y sociales en los que se reprime el impulso sexual”. 

-La represión sexual puede ser causada por varios motivos:

-Educación sexual rígida o bajo creencias religiosas que impiden la sexualidad.

-Tabúes culturales sobre el propio cuerpo o sexualidad.

-No aceptar una orientación sexual discordante con normas familiares o sociales.

-Personas que han pasado por una situación previa traumatizante (abusos o violaciones).

-Creencias erróneas y limitantes.

-Mandatos parentales perjudiciales como por ejemplo “no seas vos misma”, “no te muestres”, “no disfrutes”.

Liberate de tus prejuicios - Imagen 2

Es normal que muchas personas no puedan darse cuenta fácilmente que no tienen la libertad de desplegar sin represión sus deseos sexuales. A veces es más fácil mirar para otro lado y poner la responsabilidad en manos de nuestro amante, esposa/o,  acompañante de turno,  antes que asumir que somos nosotros mismos quienes ponemos barreras a nuestra libertad y al derecho de poder disfrutar de nuestro cuerpo sin miedos, sin prejuicios.

Alerta roja  

Sin obsesionarnos por el tema, es bueno prestar atención si, en el momento íntimo con nuestra pareja, nos suceden algunos de los siguientes puntos: 

-Sentir ciertas inhibiciones en cuanto a mostrar el cuerpo.

-Sentir vergüenza al tomar iniciativa o moverse como a uno le agrada

-Dificultad para disfrutar, entregarse.

-Sentir sensaciones de asco o pensar que es sucio.

-Estar en estado de tensión, alerta y no llegar a relajarse.

-Tener miedo de perder el control de la situación.

-Llegar a disfrutar durante la relación pero luego sentir culpa.

-Nunca tener ganas de conectarse con la sexualidad.

-Tener miedo a fallar.

-Dificultad para estar “aquí y ahora” y perder rápidamente la concentración.

-Dificultad para percibir las propias sensaciones placenteras.

-Sentirse observado y “a prueba”.

Si uno se encuentra en alguna de estas situaciones puede ser que esté frente a algún problema que tenga que resolver. La terapia sexual es un enfoque terapéutico con base científica. Se utilizan técnicas psicológicas eficaces para tratar temas disfuncionales del ser humano.  Los terapeutas encargados de este tema pueden ser psicólogos  o médicos capacitados y especializados en sexología”, afirma Torzillo Álvarez.

Liberate de tus prejuicios - Imagen 3

Cómo desbloquear pequeñas trabas

La educación sexual es de vital importancia en la formación de toda persona y desde un inicio debe ser enfrentada con conocimiento, madurez y naturalidad: “En principio es importante tomar a la sexualidad como un hecho natural. En el caso de tener hijos y si estos preguntan respecto de la sexualidad,  no responder con evasivas o pensar que todavía no está preparado para sabe; la pregunta del niño es la señal que esta preparado y necesita saber”.

Sin recetas infalibles, podemos repasar ciertos aspectos ligados a nuestra sexualidad que, encausados, nos permitirán vivir esos momentos en total plenitud:

-Darse permisos uno mismo para disfrutar.

-Confrontar ideas erróneas.

-Hablar y preguntar sobre el sexo.

-Hablar con la pareja de las cosas que agradan.

-Aceptar el propio cuerpo.

-Tomar conciencia de las sensaciones físicas, situaciones de agrado para incrementarlas y de desagrado para evitar o disminuir.

-Animarse a explorar la propia sexualidad.

-Buscar la posición más placentera y moverse al ritmo que a uno más le agrada y si hay desacuerdos con la pareja, negociar y turnarse.

No siempre es fácil pedir ayuda profesional o personal cuando se trata de hablar de sexo. Puede resultar más sencillo mirar para otro lado y creer que las situaciones no se pueden modificar. Esconder dudas nunca va a resultar beneficioso para el alma, ni para nuestra mente y mucho menos para nuestro cuerpo. Es hora de enfrentar el miedo.

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