Liberate de la necesidad de controlarlo todo

Aprendé a no obsesionarte con ser mejor y disfrutá más de tu vida cotidiana.

Liberate de la necesidad de controlarlo todo

junio 9th, 2016

Alguna vez seguramente sentiste que nadie puede hacer las cosas como vos. ¿Te incomoda que alguien opine sobre tu trabajo? ¿Terminás haciendo las tareas de otros por miedo a que se equivoquen? No es fácil darnos cuenta que tenemos problemas de control, pero sí, es una situación muy común hoy por hoy. Las responsabilidades que nos generan el trabajo, la casa, la pareja, los hijos, los amigos, la familia y hasta el propio bienestar muchas veces nos abruman. Creemos que tenemos que ganarle al reloj, al sueño y a las ganas y ser súper hombres y mujeres dispuestos a controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor, sin la ayuda de nadie.

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Vivir así no sólo no es fácil, sino que además no puede sostenerse durante mucho tiempo. La salud se resquebraja y la armonía se va perdiendo. Además, convivir con una persona controladora también es perjudicial para nuestra familia. Nuestra pareja puede sentirse insegura por nuestras acciones y querer alejarse de nosotros. Pero estos mecanismos negativos que creemos tener tan incorporados, pueden revertirse si asumimos nuestros problemas de control y nos proponemos un cambio a conciencia, en el que tengamos que poner nuestro empeño diariamente.

Sí, puede salir mal. El temor al fracaso es la base de los problemas de control. Existe la ilusión que se puede manejar todo a la vez. Sin embargo, puede pasarnos que si tenemos que ir a un evento importante, por más precavidos que hayamos sido, un inimaginable embotellamiento de tránsito nos impida llegar a tiempo a pesar de los esfuerzos. O que la cena romántica perfecta que con tanto empeño habíamos organizado se cancele por una impostergable reunión de trabajo. ¡Relajate! Los imprevistos son parte de la vida y los planes rígidos raramente se logran concretar. Mantener el control es una pesada carga que requiere mucha energía: elegí enfocar todo ese entusiasmo en plantearte planes más flexibles, rutinas posibles y metas reales. Tener presente que algunas veces las cosas pueden salir mal y no pasará a mayores nos permitirá vivir con menos presiones y disfrutar más de lo que emprendamos.

Él también es capaz. Muchas personas se sienten mejor y más seguras cuando realizan todos los quehaceres de la casa por ellos mismos. Este comportamiento tiene que ver con la desconfianza, con creer que el otro no podrá hacerlo, o no lo hará tan bien como nosotros. Este aspecto puede causar muchos inconvenientes en nuestras relaciones, sobre todo en la pareja. Delegar es la clave. Las personas que elegimos para formar parte de nuestro entorno tienen tantas cualidades positivas como nosotros mismos. Tu empleado podrá hacer el trabajo para el que lo contrataste sin que lo estés chequeando a cada minuto. Tu pareja también puede lavar los platos de ayer sin que se derrumbe el mundo. Confiar en las capacidades de los demás nos ayudará a tener menos cargas, hacer mejor lo que encaremos, y ser más prácticos, más humildes y menos controladores.

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Vivir y dejar vivir. Las personas controladoras sienten la necesidad desesperada de saber dónde y cómo están sus hijos o las personas que quieren a toda hora, y hasta cómo evolucionan paso a paso las tareas que emprendieron.  Se aferran estrechamente a las cosas y los afectos y muchas veces pueden resultar asfixiantes. Para liberarnos de estas conductas es importante aprender a soltar. La vida nos muestra que podemos controlar pocas cuestiones, porque por mucho rigor que tengamos, siempre se nos puede escapar algo de las manos. Es bueno ser responsables de nuestras tareas, pero las cosas nunca dependen enteramente de una persona: hagámonos cargo únicamente de lo que nos corresponde. Del mismo modo, nuestros hijos deberán cometer sus propios errores para entender lo que les sirve, y nada podremos hacer al respecto. No temamos de más por quienes nos rodean, démosles aire y entreguémonos a lo inesperado. Correr riesgos nos hará más fuertes y adaptables.

Elegí el cambio. El control y el poder están muy relacionados porque quien busca tener siempre el control cree que las cosas se producirán gracias a su astucia, su inteligencia; y son capaces de cualquier cosa para defender esa idea, que es sólo una ilusión. No tenemos superpoderes, ni somos capaces de ser los mejores en todos los aspectos de nuestras vidas, ni mucho menos podemos dominar todo lo que sucede en nuestro entorno. El único control que deberíamos ejercitar es justamente el más difícil y el que pocos logran: el autocontrol. Dirijamos nuestra voluntad no ya a asegurarnos que todo esté hecho a nuestro modo, sino en garantizarnos una vida más placentera. Elijamos vivir sin tensiones, sin obsesionarnos por todo lo que nos rodea y sin plantearnos exigencias desmedidas ni metas imposibles. Decidamos perder el control,  para ganar alegría y bienestar.

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