Animate a imaginar lo imposible

La forma en que nos acostumbramos a percibir lo que nos rodea, es un filtro que muchas veces nos pone límites para pensar y vivir libremente.

Animate a imaginar lo imposible

junio 2nd, 2016

Cuando los conquistadores llegaron a las costas de América con sus grandes barcos, una vez en tierra, quedaron  sorprendidos por la carencia de reacción de los pueblos originarios. Algunos autores opinan que se impusieron por la magnificencia de sus naves, otros en cambio, describieron este hecho como producto de que los veían como dioses, pero la realidad es más simple que todo esto: sencillamente, no los vieron.

Al no existir dentro de su inventario interno o marco de referencia una imagen de “barco” que se pareciera a esta, no lo pudieron reconocer como tal. El marco de referencia interno es la forma en que cada uno de nosotros percibe e interpreta el mundo que nos rodea.

Animate a imaginar lo imposible - Imagen 1

Así, los objetos de la realidad son percibidos por los sistemas de representación, antes llamados órganos de los sentidos, como puntos de luz sin formas definidas. Es la mente la encargada de sistematizarlos y presentarlos frente a nosotros como imágenes concretas, del mismo modo el marco de referencia organiza, sistematiza y le otorga significado, un significado personal a los hechos de la realidad.

El marco de referencia está constituido por sistemas de creencias, sistemas valorativos, unidos a pensamientos y emociones que difieren según la familia, las instituciones, la sociedad y la cultura en la que cada individuo es educado. Este constituye un verdadero mapa de la realidad pero como todo mapa difiere del territorio.

Cuanto más amplio sea el mapa de cada persona mejor será su contacto con la realidad brindándole un mayor espectro de posibilidades para lograr alcanzar sus objetivos. A pesar de esto, nunca el mapa será igual al territorio, la realidad supera en situaciones, oportunidades, riquezas y recursos a cualquier marco de referencia.

Otro punto que se conecta y es de gran influencia es la interrelación de nuestros dos hemisferios cerebrales, el izquierdo, cuyas habilidades consisten en el pensamiento racional, y el derecho, cuyas conceptualizaciones son globales, intuitivas y creativas.

El pensamiento del hemisferio derecho llega a conclusiones no por el método deductivo sino que corta el camino de lo racional  a través de pensamientos globales y certeros que parecen surgidos de la nada, sin algo lógico que los sustenten.

Si las decisiones de nuestra vida se efectúan teniendo en cuenta un marco de referencia limitado excluyentemente al hemisferio izquierdo y al pensamiento racional -basado en parte por experiencias personales, históricas, producto de recuerdos modificados por la traición de la memoria y en parte por interpretaciones lógicas de los hechos-, hará que estas decisiones sean erróneas al permitir la interpretación parcial de unos hechos y no de otros.

Percibir y transformar la realidad otorgándole un significado enriquecedor es producto de la interrelación de pensamientos racionales y preferentemente verbales (hemisferio izquierdo) y pensamientos no verbales, generalmente imágenes (hemisferio derecho) que funcionen integradamente en un todo armónico y guiados por el fuerte poder de la intención.

Si nos basamos en el pensamiento racional y a su vez en la racionalidad de este pensamiento no nos abrimos a lo impredecible.

La metáfora del cisne negro repite la misma situación que la de los barcos europeos llegando a América. Los colonos ingleses del siglo XVIII creían que todos los cisnes eran blancos hasta que descubrieron los cisnes negros, que llegaban de otras tierras.

Aunque hoy parezca extraño, esto conmovió profundamente a la sociedad de ese momento, era un hecho “imposible” para su marco de referencia, que posibilitaba su entendimiento de la realidad.

Lo más maravilloso de los cisnes negros” o “sucesos imposibles”, es ésto, su capacidad para sorprender, para provocar crisis y por lo tanto cambios. Es lo que nos conecta y nos obliga a pensar en los misterios más profundos. Su capacidad de expandirse y provocar una enorme repercusión hace que puedan generar un cambio no solo individual sino también social y quizá cultural. Su efecto sorpresa no nos permite prepararnos y por lo tanto acelera nuestras crisis y nuestros cambios.

Animate a imaginar lo imposible - Imagen 2

El ojo de la mente 

Una definición clásica diría que la imaginación es la capacidad que tenemos los seres humanos para representar mentalmente un objeto en ausencia del mismo.

Las imágenes son de distinto tipo de acuerdo al sistema de representación que las perciba, por lo tanto hay imágenes de tipo visual, olfativo, auditivo, cenestésico y gustativo. Si se le pide a una persona que imagine un gato negro apelará a lo visual; si en cambio debería imaginar el aroma del café recién molido se remitirá a lo olfativo.

También llamada el ojo de la mente, la imaginación puede ser utilizada en forma creativa (pintar hermosos paisajes o escribir interesantes novelas) o ser aplicada a situaciones concretas para encontrar soluciones para resolver problemas de la vida cotidiana. También para visualizar hechos catastróficas que nos provoquen miedo, ansiedad y un alto grado de estrés.

La imaginación es el vínculo mas profundo que, existiendo en nuestro interior, nos une a la conciencia universal. Con la imaginación tenemos poder para hacer cualquier cosa que deseemos.

Tanto en situaciones positivas como en negativas, los hechos se viven como si fueran reales y a la mente le es imposible determinar la diferencia entre la certeza de lo producido por la imaginación. En consecuencia, respondemos a las escenas mentales como si fuesen realidad.

El poder de la imaginación como hemos explicado es inmenso, pero el poder de la imaginación ligado a la intención es infinito. 

Animate a imaginar lo imposible - Imagen 3

Querer es poder 

Todos los deseos y objetivos a lograr de los seres humanos son intenciones pero solamente adquieren “poder” (capacidad para convertirlos en realidad) cuando se unen a la energía universal. Por eso, la intención surge de la conexión entre las partes más sagradas de nuestro interior, que están unidas a una red invisible y poderosa con todos los aspectos de la naturaleza y el cosmos.

Podemos reconocer en la intención las voces de los antiguos y la de la conciencia universal. La intención es un campo de energía que existe en la naturaleza y en el universo.

Estos conocimientos estaban en los inicios de la cultura de la humanidad, se encuentran recopilados en mitos y leyendas de todas partes del mundo.

Edward Curtis relata un mito de la creación proveniente de los pueblos originarios de Norteamérica. En este, coyote y zorra, imaginan y sueñan para luego cantar y bailar lo que imaginaron y soñaron y a través de esto, primero crean las montañas, luego los ríos, los árboles, las flores, los animales  y finalmente al ser humano. Este relato, que nos llega en forma de cuento por tradición oral, es uno de los tantos mitos de la creación que existen en el mundo donde se habla del poder de la imaginación, de los sueños y de las altísimas y poderosas fuerzas energéticas profundamente sanadoras provenientes del sonido

Partimos de la idea que nos convertimos en aquello que imaginamos, si imaginamos positivamente obtendremos resultados positivos pero muchas veces nos es difícil controlar nuestras imágenes internas negativas que vienen a nuestra mente frente a cualquier estímulo externo o pensamiento interno.

Desde nuestra infancia se nos enseñó a pensar en forma limitada, aprendimos a construir barreras que separan lo mío de lo tuyo y de lo nuestro, por ejemplo.

Solo en nuestro marco de referencia existen  estas limitaciones que se convierten en muros en nuestra vida futura, restringiéndonos en las diferentes áreas, no permitiéndonos percibir otras oportunidades y realidades que, con patrones menos estricto y limitados, sí podríamos percibir. En realidad, no existen límites para el potencial individual, grupal y social;  nosotros mismos somos ese límite.

Claramente podemos percibir esta situación a través de las imágenes de la película llamada “Si, señor”. Su argumento es sencillo y profundo a la vez, se trata de un joven que tiene una vida mediocre pero que en un momento, a través de un curso de autoayuda, decide cambiarla aceptando una consigna: decir “si” a todo. De más esta aclarar el enorme vuelco positivo que todo esto provoca en su día a día. Pensemos, entonces,  cuántas veces, a través de nuestros “no” repetimos y ahondamos las barreras aprendidas en nuestra infancia, limitando nuestro poder y por ende, también, la intención.

Nos cuesta reconocer las oportunidades positivas que se nos presentan en el mundo que nos rodea y/o transformamos los aspectos y las oportunidades positivas en situaciones, aspectos y oportunidades negativas. Si abandonamos los viejos patrones de conducta podemos convertir nuestros grandes problemas en nuestras mayores oportunidades.

La valentía para unir nuestros objetivos a la intención y hacerlos poderosos y por lo tanto realizables se ve muchas veces obstaculizada por las limitaciones de nuestro marco de referencia, por sus “nos”, por sus “bloqueos”, por sus “deberías” y por la importancia que le damos a la mirada de los otros. Cuánto cambiaría nuestra vida y la de los demás si aprendiéramos a decir; “si puedo y quiero” y “si quiero y puedo, esto va a ser posible”.

Es imposible unirse a la intención negando las posibilidades, tanto como es imposible contemplar las luces del amanecer cuando la noche es más oscura. 

Animate a imaginar lo imposible - Imagen 4

¿Pienso y luego existo?

Si bien las oportunidades están siempre para todos, más importante es crearlas. ¿Cómo? Imaginando lo imposible. La imaginación focalizada informa y transforma la realidad. Todas las situaciones que nos suceden en nuestra vida cotidiana son el resultado de nuestras intenciones expresadas en forma conciente o no. Que una situación sea positiva o negativa depende de cómo nos coloquemos frente a ella.

Resulta importante hacernos responsables de lo que hemos creado a través de nuestros pensamientos, imágenes, palabras, emociones y acciones, este es el primer paso de recuperación de nuestro poder.

En nuestra cultura – en la que predomina el hemisferio izquierdo, el racional, y la energía masculina- nos han enseñado a ver, discernir, examinar y pensar deductivamente para, después de este análisis, aceptar como válido aquello que analizamos. “Pienso luego existo”. Esto llevo, durante siglos,  al olvido de las potencialidades del hemisferio derecho, del valor de las imágenes, de la intuición, de la energía femenina en general. Es importante comenzar a practicar este gran cambio que consiste en creer primero o sea reconectar nuestra energía con la energía de nuestro universo para después poder ver los resultados de dicha conexión. Para esto, debemos dar un salto creativo, imaginar lo imposible, partir de lo imposible. Dar por creado lo imposible es lo que hace posible que esto ocurra.

Lograr despojarnos de mandatos familiares, culturales o de nuestra historia, eso es lo importante. Protagonizar un profundo cambio en nuestro sistema de creencias que nos permita abandonar el pasado e imaginar sin presiones sociales, sin la necesidad de cubrir las expectativas de nadie.

Pensar e imaginar en libertad es lo único que nos posibilita soñar y creer que nuestros sueños son posibles.

Imaginemos y poblemos un mundo lleno de ríos absolutamente puros, de cascadas de aguas transparentes, de naturaleza exuberante, un mundo de energía límpida, abundante y positiva, con seres humanos carentes de violencia, unidos con vínculos de amor, generosidad y solidaridad. El mundo que queremos que vivan nuestros hijos, nuestros nietos y todas las generaciones futuras. Si todos imaginamos esto, este mundo es posible.

Fuente: Columna de opinión de la Lic. Florencia Torzillo Álvarez para revista Psicología Positiva +.

Entra desde tu celular a TKM Alta Velocidad haciendo click: AQUI

Tags:

,

,

,

,

,

,

,