Todos podemos alcanzar nuestras metas

Rodearnos de gente positiva, tener confianza y pasar a la acción son los pilares para lograrlo.

Todos podemos alcanzar nuestras metas

junio 1st, 2016

¿Cuántas veces dudamos de nosotros mismos y pensamos que no vamos a poder concretar nuestros objetivos porque nos resultará demasiado difícil? Solemos perder nuestra confianza por la imagen deslucida que tenemos de nosotros mismos, por experiencias dolorosas del pasado, por haber internalizado comentarios negativos de nuestros seres significativos o por otras razones. Sin embargo, la confianza es algo con lo que todos nacemos, es intrínseca a nuestra naturaleza, por lo tanto podemos recuperarla y así lo hacemos cada vez que atravesamos un reto. Creer en uno mismo es una elección y una actitud de vida que se traduce, entre otras cosas, en sepultar el “no puedo”.

En esta nota, las autoras del best seller Confianza Total para vivir mejor, Verónica y Florencia de Andrés, comparten testimonios de gente que son un verdadero ejemplo de còmo avanzar y salir adelante. Y nos dan las herramientas necesarias para pasar a la acción, ahora mismo.

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Vamos por más
Aquel 15 de septiembre del 1987 fue un día que permanecerá para siempre en su memoria. Fue elegido para cantar frente a Juan Pablo II: eligió el tema Never be the Same, acompañado por su guitarra. Los acordes de Tony no son simples melodías, son magia pura: le salen del alma. Y la gran maravilla es que los produce con los dedos de los pies, ya que Tony no tiene brazos. Cuando su madre estaba embarazada, tomó por indicación médica un medicamento –talidominde– para calmar las náuseas, pero los efectos secundarios fueron devastadores, muy graves. Tony nació sin brazos, igual que otros bebés de esa época.

Creció soportando las burlas de otros niños que se reían de él y luego le costó mucho formar pareja, porque las mujeres no se sentían atraídas por él. Pero hubo algo muy inspirador en su vida: observar cómo su padre tocaba la guitarra, lo que le despertó el deseo profundo de hacer lo mismo. El día que su padre lo invitó a hacer música con él,  Tony no le dijo que no podía. Se sentó a su lado y empezó a tocar las cuerdas con los dedos de sus pies. ¡Y aprendió a interpretar todo lo que se propuso! Decidió creer en sí mismo todos los días.

Cada uno de sus actos es la prueba irrefutable de que se puede lograr aquello que uno desea fervientemente. Él afirma: “Cuando usted crea que algo que quiere hacer es imposible, mírese las manos, y piense que todo se puede”. Y desde que dio el primer paso para superar el impedimento de no tener brazos, su carrera no se detuvo jamás. Además, Tony se casó y formó una hermosa familia. Tiene dos hijas adoptivas y viaja por el mundo animando a otros a darse cuenta de que creer en uno mismo es, por sobre todas las cosas, una actitud de vida.

 

No te auto limites
Nathaniel Branden nos habla de la importancia de la práctica de vivir con determinación, que es lo opuesto a vivir a la deriva. Cuando elegimos creer en nosotros mismos, nos adueñamos de nuestra vida, y algo maravilloso sucede: dejamos de vivir dependiendo de los demás o de las circunstancias, y empezamos a confiar en nosotros mismos. Durante la realización de la película que dio origen al libro Confianza Total, creer en nosotros fue la clave del éxito. El pensar que podíamos lograrlo, más allá de que al principio no sabíamos cómo hacerlo, fue la fuerza que nos permitió realizar todos los aprendizajes que fueron necesarios. Tuvimos que estar atentos a que ninguna creencia limitante se interpusiera en la realización de nuestro sueño. El poder no está en saber hacer todo lo que nos proponemos, sino en tener la confianza que nos permitirá aprender a realizarlo.

Recordemos que, aún limitado por la pobreza, la soledad y hasta la enfermedad mental, Van Gogh pintó en menos de diez años novecientas obras maestras que abrieron nuevos caminos en la historia del arte. Vivió la mayor parte de su vida alentado por el amor de su hermano Theo, que siempre se interesó en sus sueños. Cuando Theo le preguntó cómo hacía para pintar así, él le respondió: “Yo sueño mis cuadros y luego pinto mis sueños”.

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Buenas compañías
Es fundamental elegir la compañía de las personas que nos acompañarán colaborando con nosotros o alentándonos. Rodearnos de personas motivadoras que nos impulsen, que crean en nosotros, es parte de afianzar nuestra confianza. Dicen que terminamos convirtiéndonos en el reflejo de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. Si nos rodeamos de personas desmotivadoras o hipercríticas, de las que suelen hacer comentarios negativos, es muy difícil mantener la confianza. Cuando iniciemos nuestro sueño, cuando lo compartamos con otros, elijamos con quién hacerlo pues gran parte del resultado dependerá de esta elección.

Así, para tener confianza en nosotros mismos y atravesar los desafíos, podemos usar dos guardianes de sueños: sepultar los “no puedo” –y otras creencias limitantes– y también elegir la compañía que nos rodea, pues las personas positivas nos permiten mantener un enfoque positivo, y eso es lo que necesitamos para pasar a la acción.

Ponerse en acción
¿Qué puede estar frenando el avance para hacer realidad nuestro sueño? Observemos el contenido de esta conversación, que se inició con el llamado de alguien con quien habíamos estado trabajando para destrabar aquellos puntos que no le permitían producir ciertos cambios y concretar sus sueños:

“—¡Te llamo porque estoy feliz! Después de nuestra última conversación he reflexionado mucho, ¡y finalmente sé lo que quiero hacer! Me quedé pensando en esas preguntas que me hiciste: cuáles son mis puntos fuertes, qué es lo que realmente me apasiona hacer, qué me gustaría hacer aunque no me pagaran por hacerlo… ¡Hace una semana que casi no puedo dormir soñando con los detalles! —me contó muy entusiasmada Alejandra.

—¡Qué bueno! ¿De qué se trata? —le pregunté.

—Voy a combinar mis dos grandes pasiones: los viajes y la fotografía. ¡Y ya sé cómo hacer para vivir de ello! Recuerdo que me dijiste que a veces nos limitamos en nuestros sueños por miedo a creer que de eso no se puede vivir… ¡Pues, ya lo tengo!

—¡Me alegra tanto escucharlo! Contame los detalles…

—Quiero crear una revista de turismo, con excelente fotografía y hacerla a un precio accesible, a diferencia de las que hay en el mercado…

—¡Qué bueno! ¿Y confías en tus habilidades para hacerlo?

—¡Sí! Sé que soy muy buena fotógrafa y viajar me apasiona, además tengo muchos contactos con hoteles que querrán hacer publicidad en la revista, y tengo una conocida que trabaja en un diario, así que ella podría asesorarme con la parte de la escritura… ¡Sí, tengo confianza en que esto es posible y que yo puedo llevarlo adelante!

—¡Qué bueno!, eso es muy importante… ¿Y cuál será tu primer paso?

—Y… mi primer paso será hablar con la jefa de redacción que te comentaba, y luego con los contactos de los hoteles.

—¿Cuándo vas a hacerlo?

—Ahora no es el mejor momento… Estamos cerca de Navidad, prefiero esperar a que pasen las fiestas.

—Ah, claro… Bueno, contame después de las fiestas qué tal te fue.!

Pasaron dos meses y no tuve noticias, hasta que volvimos a comunicarnos.

—¿Cómo viene el proyecto de la revista? —dije para motivar la charla.

—Bien, ahí anda… Siguen ocurriéndoseme muchas ideas, muy buenas por cierto.

—¿Y cómo te fue con los hoteles y la periodista? ¿Los llamaste? ¿Te reuniste?

—Bueno, en realidad no, todavía no… ¿Sabes lo que pasa? Me di cuenta de que tengo que tener el proyecto más armado antes de ir a verlos. Y no tengo tarjetas personales, debería encargar unas… Tampoco se me ocurrió el nombre de la revista… Prefiero esperar un poco a tener las cosas más ordenadas, me parece mejor.”

¿Podés imaginar el final de la historia? ¿Creés que la revista de turismo se hizo realidad? ¡Claro que no! Alejandra tenía un sueño bien definido, que la llenaba de entusiasmo, pues combinaba dos de sus grandes pasiones; también tenía confianza en sí misma, pero le faltaba convicción para pasar a los actos. A menudo los sueños no se materializan por eso mismo: por no hacer la llamada que hace falta, por no redactar la propuesta, por esperar a que estén todas las condiciones dadas, por aguardar que se reactive la economía, por elegir el mejor momento, por no tener suficiente dinero… ¡Siempre se trata de esperar y de postergar! Ponerse en acción es dejar de esperar, dejar de lado todas las explicaciones y excusas.

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De esta manera, es importante destacar que uno puede tener explicaciones y excusas o resultados. Lo que no se puede es tener ambos. Y es interesante ver que, si uno se pone a buscar explicaciones, siempre las encuentra. Las excusas son una trampa que nos tiende nuestra mente, que nos convence de que aquello que soñamos hacer no es posible, que está fuera de nuestra área de influencia y que, en definitiva, depende de otros. Stephen Covey explica que una gran cantidad de personas –el 70 por ciento según una investigación– suele culpar a otros cuando las cosas van mal. “Por lo tanto, asumir la responsabilidad supondrá nadar contracorriente”, dice el autor.

Muchas veces escuchamos a personas explicar el abandono de su sueño por culpa de sus hábitos: “Quiero tener una buena figura y disfrutar de la imagen que me devuelva el espejo, pero no puedo, porque estoy demasiado acostumbrado a comer cosas con grasa… Es mi cuerpo el que me las pide”.  Cuando les pregunto a las personas qué les impide realmente tener la figura que sueñan, suelen responder: “Es que comer en exceso es un hábito muy arraigado en mí”. Una respuesta que sigue siendo una explicación, pero no un resultado. Y a veces son explicaciones muy válidas… ¡pero inútiles!

La mejor forma de desarraigar un hábito es reemplazándolo por uno nuevo. Se dice que toma 30 días instalar un nuevo hábito. Si desde una postura de responsabilidad podes observarte –sin juzgarte– y detectar la explicación o excusa que te está alejando de tu sueño, podes elegir reemplazar ese hábito que no te sirve por uno mejor.

Hemos hablado sobre los miedos, la confianza y la autoestima… Cuando aquello que nos detiene a la hora de ponernos en acción es el miedo, es momento de callarlo entrando en acción. “Quiero pedirle a mi jefe un aumento de sueldo, creo que me lo merezco, pero me da miedo.” ¡Entonces sentí el miedo y pedíselo igual! Trabajá con tus pensamientos, con tu diálogo interno, utilizá el poder de las palabras, visualizá la conversación tal y como querés que resulte… ¡y luego hacelo! De nada servirá todo el trabajo interior previo si, a la hora de pasar a la acción, te detenés.

Por Florencia y Verónica de Andrés, de Confianza Total, para Psicología +

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