2018-11-08T16:30:01-03:00

Por Fer García Arroyo

Leila Donzella es más que pastelera. Es más que influencer. Detrás de sus tortas hay una historia, una reflexión. Sus redes sociales son su ventana. Ahí se muestra como es, lo que le pasa, lo que siente.

Directamente desde San Nicolás, Leila dejó varias carreras universitarias para dedicarse a la pastelería. “En un cumple de mi sobrina me dijeron si no quería hacer tortas para un delivery. Ahí empecé a tomármelo como un trabajo posta y dejé la facultad”, contó en diálogo con TKM.

Desde entonces, hizo cursos, viajó y se preparó. Pronto, empezó a vender sus propias tortas y dar clases. Hoy en día, le llegan pedidos de todos lados.

 

Pero su fuerte no sólo es la pastelería. Hoy en día, su Instagram es más que una muestra de sus productos. Logró crear una comunidad de pasteleras, y también de mujeres.

“Siempre mezclé el contenido. Siempre acompaño las fotos de las tortas con textos. Así empecé a captar además de clientes, pasteleras y mujeres que se sienten identificadas con lo que me pasa”, dijo. “Ya esperan mis reflexiones. Por eso siempre digo que mi contenido no es de pastelería, sino personal”, agregó.

En este sentido, el feminismo no queda de lado. “Toco el tema porque me atraviesa. Si sale o no sale una ley, si se conmemora una fecha, siempre necesito expresarme”. Entre risas, agregó: “Si sólo te gustan las tortas andate a otro lado”.

 

Entre los temas que toca, la aceptación del cuerpo es fundamental para Leila. “Siempre fui voluptuosa. Pero nunca me sentí horrible. Veo como otras personas siguen enfocándose en eso, o que dejan de ir a lugares por cómo se ven y pienso ¡basta!”. “Nos enseñan a odiarnos tanto que quererse es revolucionario”, aseguró.

 

 

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Todavía habrá quienes se rían de mí cuando cuente que empecé crossfit, pero también se me rieron cuando dije que iba a dejar la Coca Cola y acá voy seis meses sin tomar NINGUNA gaseosa artificial. Cumplo una semana haciendo actividad física y hasta yo me río de mí, pero quién sabe? Los cambios y nuevos hábitos que construí a paso lento pero muy firme en este 2018 no paran de sacudirme. No dejes que tu cerebro te diga que el año está perdido o que sos muy ? para el deporte, porque nunca es demasiado tarde para proponerse una meta ni demasiado pronto para celebrar un cambio. @pablodonzella fotografiando la emoción de volver a hacer la vertical??????

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Leila sufre los prejuicios de otros respecto a su aspecto y profesión: “Me pasa que muchos me dicen ‘que flaca que sos’, pero si yo estoy arriba de una pasarela me tratan de gorda. Como soy pastelera, creen que mi cuerpo es gordo, y es un cuerpo normal”.

Su pastelería

Leila no trabaja sola. “Mi prima es mi compañera de trabajo. Empezó haciendo pavadas y hoy hacemos las cosas a la par. Y saber que ella tiene la misma mano que yo, hace que pueda viajar y la pastelería funcione”.

Además, cuentan con la gran ayuda de su abuela. Ella les mantiene la cocina en orden y les da una mano con todo lo que puedan llegar a necesitar.

Pero si hay algo que no puede faltar en la pastelería de Leila, son los colores y los macarons. “Me gustan mucho los colores. Me ponen de buen humor. Ver una mesa de macarons de colores me pone feliz”, expresó.

 

Y agregó: “La torta puede ser muy rica, pero si me mostrás algo todo marrón no te la compro. Soy muy visual para comer. La gente que no nos conoce viene porque es lindo, y vuelve porque es rico”.

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