2020-05-21T13:00:05-03:00

A cinco meses del brote del coronavirus, las autoridades de Wuhan anunciaron oficialmente que suspenden el consumo de animales salvajes durante los próximos cinco años y que la ciudad se convertirá en un “santuario de vida silvestre” en el que estará prohibido cazar.

La excepción a esta norma serán las medidas para “investigación científica, regulación de la población, monitoreo de enfermedades epidémicas y otras circunstancias especiales”.

Como parte de la prohibición, la ciudad también introdujo controles estrictos sobre la cría de todos los animales salvajes, prohibiendo que sean criados para el consumo humano.

Tras ser presionada por la comunidad internacional por ser el epicentro del brote, China ya había prohibido formalmente a fines de febrero el consumo y comercio ilegales de animales salvajes. Prohibiciones similares existen en las ciudades de Beijing, Shenzhen y Zhuhai, pero en esas ciudades se han hecho permanentes.

Wuhan también se unirá a un plan de reconversión de criadores de animales salvajes hacia otras actividades, como la ganadería clásica, el cultivo de frutas y verduras, el té o las plantas medicinales. El plan prevé una indemnización financiera según el peso de los animales, que serán comprados a una tarifa definida.

Según la asociación estadounidense Humane Society International (HSI) que trabaja en favor de la protección de animales, el valor del comercio de animales salvajes es estimado en China en 520.000 millones de yuanes (USD 73.000 millones).

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