2019-09-03T15:35:52-03:00

Por: Bárbara Simeoni

En tiempos de crisis, el sistema se las ingenia para usar a su favor una de las tantas emociones humanas: la desesperación. Con un desempleo del 10% y 2 millones de desocupados en el primer trimestre del 2019, según el Boletín de Estadísticas Laborales, no es sorpresa que el telar de la abundancia, el slogan de “sé tu propio jefe” y las búsquedas laborales de procedencia dudosa se transformen en una posible salida para sortear el inevitable destino.

En ese contexto, las plataformas digitales de búsqueda de empleo son el puente que muchos utilizan para encontrar un trabajo que cuadre dentro de sus expectativas. Tal es el caso de CompuTrabajo, que se vende como “bolsa de trabajo, portal de empleo” pero que, en la práctica, dista mucho de ser completamente fidedigno. Así lo cuenta Paz, que, emocionada por una postulación que cuadraba perfecto con sus expectativas, terminó desentramando la enorme irresponsabilidad que esconde otro de los servicios de Internet.

“No vayas solo a las entrevistas (si alguna vez te surge alguna). Resulta que la plataforma no se encarga de verificar que los reclutadores sean realmente quienes dicen ser”, comenzó escribiendo en Twitter. Tal como relata, la falla de esta plataforma pudo ser comprobada por ella misma: detrás de un simple aviso, puede existir alguien que no sea empleador y que ni siquiera esté asociada a la empresa que dice ser. En otras palabras, cualquiera puede registrarse como reclutador, sin una exigencia burocrática que amerite la corroboración de sus datos y, por ende, citarte para otros fines.

En su caso, quienes se respaldaban en un perfil falso de la Nueva Seguros, querían que gastara unos $200 con el único fin de estafarla. A Paz tomar conocimiento de esto le llevó varios pasos, un poco porque, como el gran  funcionamiento de cualquier estafa, a simple vista parecía una oferta de empleo estable e interesante.

“Todo parecía creíble: me postulé a una oferta para trabajar en la oficina comercial del municipio de Morón de la Nueva Seguros, decían que el sueldo era de 25 mil pesos, que el horario laboral era de 9 a 16, para atender clientes que solicitaban un seguro”, comienza contando Paz. “Decidí postularme tranquila porque me parecía extremadamente creíble: el horario era el horario comercial que yo sé que tienen, el salario era acorde al convenio colectivo de los empleados de comercio…”, enumera. Para ella, que en ese entonces se encontraba desempleada y con una hija adolescente que concurre al colegio, la propuesta era por demás tentadora: buen sueldo, buenos horarios, adaptable a su estilo de vida.

Una vez postulada, le enviaron un mail un día feriado con la confirmación de la entrevista: iba a ser el sábado siguiente, a la mañana, en la oficina comercial de la Nueva Seguros. Y si bien especificaba la dirección exacta y los datos necesarios, Paz decidió corroborarlo acercándose a la sucursal: “Ahí supe que la dirección estaba bien porque ese día tenía que ir a Morón y decidí aprovechar, tras haber recibido el mail, de acercar mi CV presencialmente, más allá de enviarlo a través de CompuTrabajo”. El lugar físico existía y llevaba el nombre de Nueva Seguros. Nada podía salir mal, al menos en un principio.

Un ensayo para el trabajo, una estafa

Para ser el candidato ideal, el mail especificaba un pedido claro: comprar un libro ensayístico y de esa forma ser más competitivo que el resto de los postulantes. Con palabras claras, “el reclutador” escribía: “Le sugerimos para la entrevista examinar y considerar el ensayo de trabajo en equipo y colaboración escrito por Eduardo José Satino, ya que contiene los valores de trabajo en equipo que buscamos promover y cuyos fundamentos serán debatidos en la entrevista”.

Tiempo de crisis: cuando conseguir trabajo puede ser también una estafa - Imagen

El modo de estafa

El libro salía $210 y constaba de 19 páginas. “No conocía al autor, pero me dispuse a intentar conseguirlo. Mi mamá es Licenciada en Bibliotecología, así que tiene todas las herramientas para encontrar textos de autores poco conocidos, pero no lográbamos dar con este ensayo. Eso fue el disparador que me generó entrar en duda”, cuenta.

Lo que siguió a continuación es digno de una película: llamó a las bibliotecas en las que supuestamente el ensayo se encontraba de manera física, tal como lo decía el mail. “¿Es para el Correo Argentino?”, le dijeron desde la municipalidad de Merlo. “Nos mandaron a más de 100 personas a preguntar por este texto y nosotros jamás lo tuvimos. No podemos ayudar”, le recalcaron.

El “juego” parecía tener todos los componentes necesarios en tiempos de crisis: reforzar la meritocracia -solo pasarás a la siguiente etapa si te esforzás lo suficientemente como para conseguir este libro-, capitalismo -generar la necesidad de comprar sin todavía tener trabajo- y, por supuesto, la estafa.

“Yo no iba a pagar $200 por mi situación económica, por un libro de 19 páginas, cuando no me compro por esa cantidad de dinero ni libros que me interesen. La única manera de hacerlo era si me dijesen que no iba a pasar la entrevista si no leía ese libro”, cuenta. Recuerda que, sumida en la desesperación, amagó a comprarlo por los links que especificaban en el mail pero que, de por sí, ya le parecía sospechoso:

“Entrabas al link mundodelibros.blogspot.com que decía el mail, pero el link estaba caído. Me pedían, en cambio, que dejase una dirección de email para que ellos me enviasen un link de mercado pago y así abonar los $200. Probé hacerlo y a los 15 segundos ya tenía un código para abonar esa plata. No lo hice. No quería pagar”.

Por ello, se dispuso a llamar al área de Recursos Humanos: necesitaba tener conocimiento de la importancia de dicha compra. “Me atiende un hombre. Le cuento que el sábado tengo una entrevista para ocupar un puesto en la oficina comercial de Morón y que me piden tal material. Su respuesta fue seca: ‘No tenemos ninguna búsqueda vigente para esta oficina’”, relata.

Los minutos siguientes fueron de desesperación, de sentir que perdió tiempo, de quedarse en shock, de sentirse estafada. “Me estaban tratando de hacer comprar algo a través de Internet para después no mandármelo. Juegan con la desesperación de uno de llegar bien preparado a una entrevista con muy buenas condiciones propuestas para un trabajo sencillo, rutinario y estable, al estilo el telar de la abundancia”, cuenta. Y continúa: “Quieren que pienses: ‘Qué me hacen $200. No es mucho dinero, puedo conseguir el material y estar bien preparada, con mayor posibilidad de competencia’. Juegan con tu necesidad”.

Tiempo después descubrió que ese mismo libro había servido de pantalla para otra estafa similar y que las bibliotecas estaban cansadas de atender llamados con pedidos de libros inexistentes: “Lo de Correo Argentino pasó en la localidad de Moreno, en zona oeste”, cuenta.

La (no) respuesta de CompuTrabajo

Paz decidió compartir su testimonio en Twitter, un poco para exteriorizar su decepción y otro poco para alertar a otros a que no les pasara lo mismo. El hilo pronto se volvió viral y la gente comenzó a arrobar a CompuTrabajo en busca de una respuesta oficial por parte de la plataforma.

¿Qué dijeron exactamente? Que “a veces esas cosas pasan” y que “era importante que se efectúen las denuncias para mejorar los filtros”. Como si fuese, una vez más, culpa de quien cree. Como si la responsabilidad pasara, otra vez, en quien es la víctima de la estafa.

Video relacionado: Así funciona el Telar de la Abundancia 

“Yo solo quería saber si ellos comprobaban, de algún modo, el perfil de las personas que reclutan gente y si corroboran si son quienes dicen ser. Me respondieron desde soporte que envíe un link, lo hago, y después me piden una captura a la que hacía referencia, pero esta ya no estaba porque ellos mismos habían eliminado el posteo”, cuenta. Y recuerda: “Solo me dijeron que me quedara tranquila, que ya habían eliminado al perfil de sus plataformas y me aclararon que es difícil hacer una corroboración de este estilo, que son cosas que pasan y que gracias a las denuncias van filtrando irregularidades”.

Entre los otros consejos recibidos, le especificaron que recuerde “nunca asistir solos a las entrevistas ni dar dinero para procesos de selección”. Paz, todavía en shock, especifica: “Esos consejos ya los sé. Estas estafas las vivió mi papá en la década del 90, víctima de la flexibilización. Pero hay gente que no lo sabe o aún sabiéndolo la necesidad es tal que arriesga: ‘Qué me van a hacer 200 pesos, no voy a perder la oportunidad’. Jugar con esto es absolutamente nefasto”.

Reclutar gente a nombre de una empresa: una tarea fácil

Para Paz vivir esta experiencia fue también el puente para alertar de que casi cualquiera, sin mucho esfuerzo, puede hacerse pasar por un reclutador o una empresa en CompuTrabajo. De hecho, como lo dice la misma plataforma, “para tener acceso a publicar avisos laborales, solo necesitas registrar tu empresa ingresando número de CUIT, razón social y nombre comercial”.

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“Son datos que podés conseguir con total facilidad a través de datos de la AFIP, ARBA, etc… No te piden un escaneo ni nada que constate que vos sos dueño de esa empresa, no te piden ningún dato que pueda conseguir, cuando estas son las cosas que deben extremar en recaudos”, afirma. “Yo puedo decir que soy de una reconocida marca de ropa y que estamos buscando chicas para atención ubicadas en tal lugar y engañarlas para una red de trata. Es una facilidad”.

Para ella, a CompuTrabajo se le olvida cuidar de sus usuarios y tener la calidez humana de no abusar de una situación como la de una búsqueda laboral. “Soy madre soltera, tengo una hija adolescente que va a una escuela especial y mi único ingreso es la asignación universal por hijo por discapacidad, vivo con mis papás y tengo 32 años. Me da bronca porque yo quiero salir de la situación en la que estoy: estoy apuntando superarme, conseguir un trabajo y poder progresar, pero estas basuras se quieren aprovechar. Solo quiero que todos estemos más atentos y que compartamos y comuniquemos cuando pasan estas cosas: al menos entre nosotros, tenemos que cuidarnos”.

TKM se comunicó con CompuTrabajo ([email protected]) pero no obtuvo respuesta.