2019-08-23T12:09:08-03:00

Se descubrió que varios centros de fertilidad, en Estados Unidos y otros países, no buscaron donantes de esperma y fueron los propios médicos los que brindaron sus espermatozoides.

Una profesora de Derecho de la Universidad de Indiana, Jody Madeira, controló varios casos y encontró fraudes alrededor del mundo. La mayoría son estadounidenses, pero hay otros en Inglaterra, Países Bajos, Alemania y Sudáfrica, según informa The New York Times.

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Casos descubiertos de fraude con los donantes de esperma

En Nueva Zelanda, el doctor Jan Karbaat utilizó su propio semen con sus pacientes y es padre biológico de 56 niños. Las autoridades clausuraron su clínica, en 2009, y el acusado murió en 2017.

Otro caso fue el de Norman Barwin, un especialista en fertilidad de Ottawa, Canadá, quien fue reprendido y le quitaron su licencia médica por utilizar, durante años, espermas equivocadas, incluso la suya.

En Indianópolis, Estados Unidos, Donald Cline utilizó su propio esperma para inseminar a, por lo menos, 36 mujeres, entre las décadas del 70 y 80. 61 personas comprobaron, a través de pruebas de ADN, que era su padre biológico.

Su caso fue particular: él se declaró culpable, admitió el delito, fue condenado a un año de prisión, pero fue suspendida. Esto se debe a que no hay leyes que prohíban explícitamente esta conducta en materia de fertilidad, en Estados Unidos.

¿Cómo se reguló esta industria de donantes de esperma?

Fue Eve Wiley, de Texas, quien realizó algo con respecto a la legislación de su país. Se enteró a los 32 años que su verdadero padre era el médico que había inseminado a su madre.

Se reunió con funcionarios, quienes dieron luz verde a su ley sobre fraude de fertilidad. “Si un proveedor de cuidados médicos en Texas usa esperma, óvulos o embriones humanos de un donador que no fue autorizado, incurre en abuso sexual“, sostiene la legislación.

Jordy Madeira, la profesora de Derecho que lleva a cabo la investigación, sostiene que muchos médicos utilizaron sus espermas con la simple razón de que, al ser espermatozoides “frescos”, habría más chances de que quede inseminada la paciente.

De esta forma, beneficiaban el negocio y fin de su clínica, logrando el objetivo de la mujer que pagaba por sus tratamientos para quedar embarazada. Sin embargo, sí asegura que, en otros casos, seguramente lo hacían con fines más narcisistas.

“Sí te apuesto que muchos de estos doctores lo hicieron para sentirse poderosos —por temas de trastornos mentales o de narcisismo— o porque quizá se sentían atraídos por algunas de las pacientes”, concluyó.

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