2019-01-25T15:15:33-03:00

Por Virginia Varela

Desde la victoria de Jair Bolsonaro y la campaña presidencial de Alfredo Olmedo, comenzó a debatirse cuánto peso puede tener el fuerte avance del iglesias evangélicas en el mundo de la política en Argentina. A su vez, visibilizó las dudas que existen y los conceptos erróneos acerca de qué se trata específicamente profesar este credo.

César, asistente de las iglesias evangélicas argentinas desde hace años, cuenta cuáles son las grandes diferencias entre la población argentina y la brasileña que práctica esta religión.

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“Las iglesias evangélicas nacieron, históricamente, ea finales del siglo XIX, en Estados Unidos, y, acá en Argentina, llegaron a principios del siglo XX. La gran mayoría son iglesias pentecostales, que corresponden al 90% de los evangélicos que viven en Argentina”, sostiene.

Las diferencias entre la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, en Argentina, son bastante específicas y van desde la forma de organización de la institución religiosa, hasta en cómo se venera a Jesucristo.

Principalmente, en el evangelismo no hay una autoridad jerarquizada y tienen mucho desarrollo de la fe en la vida cotidiana del creyente. “No es una iglesia solamente de los días domingo. Hay mayor participación e involucramiento del evangélico en la vida de la comunidad”, dice.

Para César, una persona evangélica, por lo general, da un vuelco de vida de 180 grados. “En el sentido de que, si es una persona que tenía vicios y demás, tiene un giro de 180 grados en su vida, bastante fuerte. Eso se observa mucho en los diferentes cordones del conurbano o en zonas pobres de la Capital Federal, donde predomina la iglesia pentecostal”.

Sin embargo, esta religión enfrenta muchos prejuicios, aunque él dice que “son cada vez menos”. Por un lado, se los tilda de secta. Sin embargo, dice, que este no es el caso. “La palabra secta tiene una carga de discriminación muy fuerte. Estamos hablando de iglesias que están, plenamente, reconocidas por el Estado y, además, están con plena relación con los distintos poderes del Estado. No hay lavado de cerebro ni acciones típicas de secta”.

A su vez, se las relaciona con las polémicas instituciones evangélicas de Brasil. “Las iglesias evangélicas brasileñas no tienen relación con las argentinas porque hay muchas características que son polémicas de estas instituciones, como La Iglesia Universal del Reino de Dios“, explica.

¿Qué significa y cómo es ser evangélico en Argentina? - Imagen

Evangélicos argentinos vs Evangélicos brasileños

Si bien se las “meten en la misma bolsa”, no lo son. “La diferencia principal es que algunas grandes iglesias evangélicas brasileñas hacen una especie de sincretismo -unen diferentes corrientes religiosas, especialmente símbolos, y los introducen dentro de otro ámbito religioso-. En las iglesias evangélicas tradicionales, no hay imágenes, no se veneran santos”, aclara César.

En Argentina, tan sólo el 12% de la población es evangélica, mientras que en Brasil comprenden el 35% de los habitantes. De esta forma, no tiene tanto peso y penetración en la esfera política, como sí ocurre en el país limítrofe.

“Después del triunfo de Jair Bolsonaro, en las elecciones brasileñas, hubo atención, varios meses, de parte de los medios de comunicación, por las iglesias evangélicas acá”, diferencia César. “En Brasil, las iglesias son tan poderosas que, la misma iglesia, en asamblea o en votación secreta, votan a qué candidato va a apoyar la iglesia”, haciendo hincapié en que eso es muy difícil que ocurra en el territorio nacional.

En el país vecino, el peso de las instituciones religiosas de este credo es tal que se define, ya sea en votaciones secretas o asambleas, se decide a qué candidato va a apoyar la iglesia.

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Foto: Eitán Abramovich -AFP

El evangelismo y la política

El ascenso de Bolsonaro cerca de Argentina, con sus políticas extremas y de “mano dura”, hizo que se generara una preocupación para quienes no comparten esas medidas. Sin embargo, según el testimonio de César, los practicantes evangélicos no pueden dar vuelta una elección.

“Al momento de votar, el evangélico se comporta al igual que el resto de los argentinos. No hay ninguna diferencia. En especial, en el Gran Buenos Aires. Donde ganó Cristina, va a ganar Cristina. Obviamente que un evangélico no va a votar que promueva el aborto legal. Hay un candidato, Alfredo Olmedo, pero no se va a ver reflejado, los evangélicos no votan en masa. Las iglesias evangélicas argentinas no apoyan explícitamente a un candidato”, expresó.

“El evangélico, políticamente, no cambia mucho. El evangélico, en la Argentina, en general, es antiabortista, tiene ciertos prejuicios a diferentes tendencias sexuales. Pero eso es más que nada por la matriz de origen de las iglesias de acá de Argentina, que proviene de Estados Unidos”.

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