2018-11-27T15:20:44-03:00

La institución elaboró un nuevo manual de estilo orientado a la comunicación digital e insistió en rechazar el uso del lenguaje inclusivo. La nuevas plataformas dieron inicio a otras formas de comunicarnos y la Real Academia Española (RAE) parece no aggiornarse a los tiempos que corren.

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Si bien la RAE consensuó algunos de estos usos típicos de Internet y de la mensajería instantánea, junto con otras consideraciones gramaticales y ortográficas del género.

Hay varias recomendaciones contraintuitivas. Por ejemplo, la RAE habilita en su flamante Libro de estilo de la lengua española, editado por Espasa, el uso de abreviaturas como “tqm” (“te quiero mucho”) y sugiere escribir “yutubero” en vez de youtuber. También plantea que es mejor decir “memoria USB” o “lápiz de memoria” que pendrive. El glosario de este tipo de términos incluye como sugerencias escribir “guasap” o “tuit”, o “jáquer” en vez de “hacker”.

La institución elaboró un nuevo manual de estilo orientado a la comunicación digital e insistió en rechazar el uso del lenguaje inclusivo. La nuevas plataformas dieron inicio a otras formas de comunicarnos y la Real Academia Española (RAE) parece no aggiornarse a los tiempos que corren.

La RAE aceptó algunos términos pero se negó a reconocer al lenguaje inclusivo - Imagen

Si bien la RAE consensuó algunos de estos usos típicos de Internet y de la mensajería instantánea, junto con otras consideraciones gramaticales y ortográficas del género, le dedica el primer capítulo del manual al lenguaje inclusivo.

La institución mantiene su postura de rechazar el tipo de expresiones como “todxs”, “todes” o “[email protected]” por considerarlas “innecesarias”. Además, sostiene que las palabras en masculino “pueden abarcar el femenino en ciertos contextos”. Por otro lado, tampoco admite los duplicados, como “los argentinos y las argentinas”.

Los nuevos términos aceptados por la RAE

Sin embargo, el Libro de estilo de la lengua española, editado por Espasa, habilita el uso de abreviaturas como “tqm” (“te quiero mucho”) y sugiere escribir “yutubero” en vez de youtuber. También plantea que es mejor decir “memoria USB” o “lápiz de memoria” que pendrive. El glosario de este tipo de términos incluye como sugerencias escribir “guasap” o “tuit”, o “jáquer” en vez de “hacker”.

Por otra parte, se muestra más flexible en cuanto a la puntuación ya que se admite que no haya signos de apertura para las exclamaciones o interrogantes. Lo principal es que “quede claro dónde comienzan” esas interpelaciones.

La obra fue elaborada con el acuerdo de las 23 instituciones que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). Sin embargo, el secretario general de la entidad, Francisco Javier Pérez, puso abrió el debate lingüístico. Dijo que “ningún país es titular” del español y que este es un libro que “plantea usos, no impone ni pontifica, sino que recomienda y alerta de imprecisiones, pero sin dogmatismos”.

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