2018-08-08T18:19:01-03:00

Por: Bárbara Simeoni

En pleno debate del proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, las posturas contrapuestas quedaron en claro: por un lado, quienes defienden la vida, por el otro, quienes piden que el aborto deje de practicarse en la clandestinidad, para pasar a ser legal y realizarse en óptimas condiciones.

En el interín, las mujeres siguen abortando y lo hacen respaldándose entre ellas. Es que como todo acto clandestino, la información y los datos son pocos concisos y certeros. La única voz de referencia es la de la otra mujer, que atravesó por lo mismo. La manera de costearse los altos gastos es con la ayuda económica que logran entre todas.

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Violeta Capasso es tallerista en la fundación Ph15, una organización que enseña fotografía en barrios vulnerables de todo el país. Fue allí donde conoció a un grupo de chicas que querían abortar, pero no sabían cómo.

“Un día en tren saliendo de la villa 31 viajé al lado de un grupo de chicas humildes rodeadas de 4 o 5 niños. El más pequeño tenía 2 años y la más grande 7. Venían muy felices comentando: ‘Qué bueno que lo conseguimos. El tipo era confiable, ¿no? Qué nervios, quiero llegar y hacerlo ya’. Me puse a escucharlas: eran mujeres adultas, pero no pasaban los 25 años. Podía haber sido una charla con mis amigas, las mismas risas y nervios”, cuenta, sintiéndose identificada. “Ahí vi como una de ellas abrió su bolso y miró la caja de misoprostol oxaprost, como si necesitara asegurarse de que seguía ahí”.

Misoprostol: la red de ayuda que utilizan las mujeres para poder abortar en Argentina - Imagen

Alarmada por la conversación, Violeta decidió interrumpirlas y acercarse a ellas: “Tomé valor y le dije a una de ellas que anotara mi teléfono, aclarándoles que tengo socorristas que pueden darles una mano en el pre y post aborto. Desconfiaron de mí, que simplemente fui una chusma, pero lo anotaron”, cuenta.

Sin embargo, un mes después recibió una llamada de una de ellas: la amiga de la mujer que llamaba había comprado misoprostol, pero tenía una hemorragia y necesitaba hacerse un chequeo. “Le pasé datos de socorristas, pudo ir a una clínica amiga y estuvo todo bien”, relata.

Las mujeres abortan ayudándose entre ellas

Capasso tomó su rol con mucha responsabilidad: “Lo que decidí hacer es usar mi privilegio de acceso a información -internet, Facebook, teléfono, saber googlear, tener amigxs feministas- para pasárselo a una persona que no puede acceder a eso”, explica. Es por ello que se terminó convirtiendo en un medio de ayuda para ese grupo que no podía acceder a la información: al poco tiempo, la volvió a llamar la misma chica, pero esta vez la que necesitaba abortar era ella.

“Quedó embarazada sin estar buscando y sin querer tenerlo: necesitaba conseguir misoprostol. Estaba de 6 semanas, esperando a las 7 semanas y media para hacer el procedimiento con el misoprostol oxaprost”, cuenta. “Ella sabía del misoprostol como una de las opciones, pero me preguntaba si podía meterse algo o operarse en algún centro clandestino porque quería hacerlo ya. Fue desesperante intentar advertirla de los riesgos de hacer algo así por Whatsapp”, relata.

Tras los consejos de Violeta, la chica en cuestión accedió a realizarse un aborto a través de misoprostol. “Se realizó una ecografía en un centro privado, ya que en cualquier hospital público los turnos para ecografías transvaginales tienen una demora de aproximadamente un mes como mínimo”, relata. Y lo sabe porque fue ella quien intentó conseguirle un turno lo más antes posible, recibiendo un destrato continuo al hacerlo: “Llamé a diferentes hospitales, diciendo que la embarazada era yo, para ver qué podía conseguir y recibí bastante maltrato de parte de mujeres. Una incluso me llamó ‘mami’ luego de explicarle que quería hacerme una ecografía lo antes posible, lo cual me pareció altamente violento”.

Cómo se consigue misoprostol

Los grupos de mujeres socorristas son los que hoy en día apoyan a las mujeres a realizarse un aborto. Así lo cuenta la misma Violeta: “Cumplen un rol fundamental al tener los datos certeros y actualizados tanto del procedimiento como de centros amistosos. Entre todas, juntamos donaciones de pastillas de misoprostol (a muchas chicas les sobran 2-3 de sus abortos y las donan), pero no conseguimos la cantidad necesarias”, relata. Sin embargo, entre tanta búsqueda apareció alguien que, a través de Facebook, había comprado una caja pero no la había usado: la vendía a $3000.

Ahí comenzó un proceso de recolección de dinero, que Violeta encabezó con mucho esmero: “Algunos amigos me habían ofrecido plata y pensé que todos gastamos plata todos los días en cosas que duran un ratito. Sin ir más lejos, un café en la cadena de café internacional sale aproximadamente $80; poner $100 para que una chica pueda seguir con su vida sin un embarazo no deseado no es tan raro”, reflexiona. “Entonces lo posteé en las stories de mi Instagram, donde por suerte tengo muchos seguidores por mis fotografías y conseguimos toda la plata en 2 horas”.

A través de una red de ayuda, la chica en cuestión pudo abortar. “Se hizo una ecografía con una médica que no la hizo escuchar los latidos del embrión y se fue tranquila y decidida. Ayer le pasé el manual de Cómo hacerse un aborto con pastillas, me contó que lo estuvo leyendo y que la ayudó”, cuenta. “Me dijo que si la familia la hubiera ayudado a los 17 años cuando se embarazó por primera vez, quizás su vida hubiera sido diferente. Hoy tiene una hija de 7”.

Violeta sin quererlo estuvo haciendo servicio social. Y ella misma lo reconoce: “Eso me terminó de hacer sentir que entre todos ayudamos a la calidad de vida de una mujer. Lo hicimos chicos y chicas, moviendo nuestros recursos, es hermoso. Pero deberíamos poder derivar esta emergencia de salud al estado”, reflexiona.

Información sobre el misoprostol

La periodista Florencia Alcaraz acercó a sus seguidores información sobre el misoprostol, en un hilo de Twitter que se volvió viral.