“Por la humillación, terminás convertida en un pedazo de carne”, dijo Fiorella Sargenti sobre Pettinato

Fiorella Sargenti conversó con TKM sobre las terribles experiencias que vivió trabajando con Roberto Pettinato. Esta es la primera de una serie de charlas sobre este tema.

“Por la humillación, terminás convertida en un pedazo de carne”, dijo Fiorella Sargenti sobre Pettinato

febrero 14th, 2018
Bárbara Simeoni

Por: Barbi Simeoni

“Viste como es, es un loco, son sus formas”, le decían a Fiorella Sargenti las autoridades de la Rock & Pop a la hora de elevar una queja sobre el comportamiento de Roberto Pettinato. Es que el maltrato laboral, acompañado de experiencias de acoso sexual denunciadas por parte de sus compañeras, parecía cotidiano en aquella radio según los testimonios. Sin embargo, nadie hacía nada, cuenta Sargenti a TKM.

No les pareció algo tan chocante como para hacer algo. En la radio se habló, pero fue difícil, porque de alguna manera él era importante para la empresa. Era ‘el loco’, porque así lo justificaban, como si faltar el respeto o maltratar, y mandar una mano que nadie pidió fuera parte de una personalidad simpática, loca y demás. Desde ese lado era difícil”, detalla, sobre la incorporación del ex –Sumo como figura estelar.

“Por la humillación, terminás convertida en un pedazo de carne”, dijo Fiorella Sargenti sobre Pettinato - Imagen 1

Fiorella compartió mesa con Pettinato durante tres semanas, para el programa Radio Rana, en el año 2016. Su rol como co-conductora devenía de un reemplazo a Mariana de Iraola –otra de las denunciantes-, que en ese momento se encontraba de vacaciones. Sin embargo, ese corto tiempo le valió para comprender qué era lo que vivían a diario sus compañeras, al aire y fuera del aire.

Lo que hacía él es lo que pasa en muchos medios cuando hay una estrella, que es la que supuestamente trae plata: la mano larga, el beso donde no corresponde, el saludo demasiado afectuoso, el comentario sobre la cintura, el escote”, enumera. Y recalca que toda esa experiencia comenzó ni bien compartieron equipo de trabajo.

“Para mí fue un garrón. Lo que hizo fue generar una relación de poder totalmente dispar, marcándola todo el tiempo”, sentencia. Una de las estrategias que utilizaba era reducir a la mujer a un objeto sexual, haciéndole comentarios sobre su cuerpo.

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“Es muy fácil anular a una mujer en el trabajo llevándola a un lugar de objeto sexual, diciéndole cosas físicas, ya sean buenas o malas. Cuando son buenas, que es lo que pasaba con él, el resto te dice: ‘Pero si te está diciendo algo lindo, ¿cómo te vas a enojar?’. Pero la realidad es que no puede entrar y decirme: ‘Que mis piernas esto, que mi escote lo otro….’”, detalla, sobre aquellos días.

Su comportamiento parecía moneda corriente en los pasillos de la radio. De hecho, ella misma fue testigo de otros episodios que vivieron sus compañeras: “Lo vi con casi todas las chicas con las que se relacionó en la radio. No era algo de una sola. Era siempre lo mismo, como un mismo modus operandi”, confiesa. Sin embargo, los nombres de las compañeras prefirieron ser reservados, en pos de respetar el proceso de cada una de contarlo.

El ninguneo constante formaba parte de su modo de accionar: “La estrategia que usaba, es la típica que usan los tipos que tienen una personalidad maltratadora: lo usan para anular chicas, para denigrarlas. Si la mujer es coqueta, se la trata de anular por eso, por el lado del físico, como si eso anulara todo lo que una mujer es”, manifiesta.

Como si fuera poco, a la incomodidad de vivir algo así, se le suma el pudor de gritarlo, de animarse a contarlo: “Lo que muchos no entienden es la carga de agresividad que existe detrás del hecho de sexualizarte, o del hacerte demasiado consciente de tu cuerpo cuando vos no estás en una actitud de cortejo o seducción. El hacerte un comentario de tu físico descoloca e incomoda, entonces, tener que repetir eso también genera una especie de humillación en la que terminás convertida en eso, en un cacho de carne”, reafirma. “Entonces una piensa: ‘Al final yo vine acá a trabajar, me la rompí para llegar, pero todo lo que me están diciendo es que me queda bien la pollera, y yo no me puse la pollera para que me vengan a decir lo bien que me queda’”.

Y detalla lo difícil que es acercarte a tu jefe para decirle que el conductor del programa está propasándose: “Cuando tenés que hablar con tu jefe, cuando te tenés que ir a quejar que el conductor te dice que te quiere sacar las medias, o te dice que tenés buenas tetas… ir a contárselo te da mucha vergüenza”, confiesa. Es que en la sociedad, esos comentarios denigrantes suelen estar asociados a los “piropos” o, como mismo Fiorella define, “a la galantería, cuando en realidad es algo que se impone de un lado a otro”.

Sin embargo, Pettinato parecía sentirse seguro en una radio que, evidentemente, apañaba su accionar. “Eso es lo que hace él: generar esa situación de poder, en la que todo el tiempo lo tenés que ubicar, en donde tu palabra y tu incomodidad no valen nada, porque la otra persona, en este caso, es la estrella, es el famoso”.

A pesar de ello, Fiorella fue la primera en animarse a hablar, eligiendo Twitter como su vía de denuncia: “Las redes sociales tienen algo muy contundente, que es que uno puede manejarlo como quiere, sabiendo que no va a haber ningún tipo de manipulación. Ahí tengo la seguridad de que voy a hacer llegar el mensaje como quiero, cuando quiero, a las personas que quiero. Para estas cosas tan sensibles, te da una seguridad que en otro contexto hace que te sientas desprotegido”, especifica.

El otro contexto al que se refiere es la Justicia, palabra acusadora que suele aparecer cuando se les exige, a las mujeres que denuncian a través de las redes sociales, que lo lleven a una instancia judicial: “Cuando uno mira la cantidad de estadísticas de femicidios, de mujeres que habían denunciado en la Justicia y no hicieron nada… Eso hace que frente a cuestiones menores, una diga: ‘¿Qué voy a hacer? Si una mina denunció que el marido casi la mata y no le dieron bola… ¿Qué voy a denunciar yo que hay un auto que me siguió diciéndome que tenía buen culo? Se me van a cagar de risa. Eso sin contar que muchas veces el maltrato es muy difícil de comprobar y, además, no se puede resolver en muchos otros ámbitos. Exponés a la víctima a que tenga que volver a revivir, a luchar, a humillarse constantemente relatando lo que pasó, remándola sin que le crean. Eso genera un miedo importante”, afirma. Sin ir más lejos, considera que los mismos medios reaccionan mal en estos temas: “Ejemplo: Darthés estando en una novela de horario central. Cuando en Estados Unidos está sucediendo algo parecido y corren al denunciado, acá lo ponemos en horario central. Estamos todavía atrasados en cuando a Justicia y condena social”.

Sin ir más lejos, los programas de Radio Rana sirven como demostración de lo que Pettinato hacía con sus compañeras de trabajo. Como evidencia de ello, hasta los mismos oyentes se sentían incómodos con el comportamiento del conductor: “Hubo oyentes que se daban cuenta y decían: ‘Yo no lo escucho más, porque vi como tratan a Mariana (De Iraola)’. Está bueno que tengamos consciencia como oyentes de decir: ‘Pará, yo no quiero formar parte de esto. No da ni un poquito’. Sobre todo ahora que uno como consumidor tiene la posibilidad de decir, por redes sociales, ‘te dejo de escuchar por esto’”.

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Como si esos programas no bastaran, Pettinato mismo terminó inculpándose, al deslizar en una entrevista, que el acoso “sucede porque la otra persona tarda en decir ‘no’”. Para Fiorella, es otra manera más de tantear los límites: “Antes estaba muy protegido, entonces no se daba cuenta. A los que hablan así, no les llegó el cambio de paradigma, entonces creen que va a estar todo bien. Pero ahora se está dando cuenta que no, que el status quo no es el mismo, que se está sacudiendo la cosa y que no va a salir una milicia mediática a protegerlo”.

Por eso mismo Fiorella decidió hablar. Y lo hizo con valentía: “Me pareció que era hipócrita de mi parte, y lo hablábamos con mis compañeras que vivieron lo mismo, el no salir a contarlo. Si seguíamos callando estas cosas, era no cambiar nada”, puntualiza. “Entonces dije bueno, yo cuento esto y quizás así se animan las otras atrás. Si a mí me dan pudor estas dos cosas, no me imagino las otras que la pasaron peor con él. Salgo yo, y a ver si atrás salen las otras”.

Eso fue lo que sucedió. Al instante, Mariana De Iraola, co-conductora fija de su programa Radio Rana, detalló las terribles experiencias de acoso. También lo hizo Srta. Bimbo, Mariela “La Chipi” Anchipi, Josefina Pouso, Karina Mazzoco, Emilia Claudeville, por nombrar algunas.

Todas tienen algo en común: haber trabajado con Roberto Pettinato en el pasado.

TKM intentó contactarse con Roberto Pettinato, sin respuesta alguna. Sin embargo, logramos hablar con su mánager, Frank Di Pascuale, que respondió, tajante: “Mandales un beso a Fiorella y Mariana, son amigas. Hemos trabajado todo el año súper bien, y me hubiese encantado que me lo dijeran. Me enteré por los medios, igual que vos”. 

Esta es la primera parte de una serie de entrevistas sobre acoso sexual laboral. Para denunciar casos como este, las invito a escribirme a [email protected]

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