Un evacuado pierde más que su lugar y sus cosas

El apoyo emocional es fundamental para ayudar a los damnificados a “volver a empezar”

Un evacuado pierde más que su lugar y sus cosas

abril 10th, 2017

La solidaridad de la gente y de las entidades es importante pero la desgracia de perderlo todo bajo el agua, o en otra catástrofe, deja una huella psicológica muy dolorosa en los damnificados, por eso el apoyo moral y espiritual para esas personas es tan o más importante que el económico.

Un evacuado pierde más que su lugar y sus cosas - Imagen 1

Compartimos un extracto de una nota del Diario La Gaceta de Tucumán que refleja lo que acabamos de mencionar en palabra de especialistas. 
La tarea de volver a empezar es enorme. Por más fuerza y voluntad que se sumen, hay procesos biológicos y emocionales que demandan tiempo, sostiene el psiquiatra Walter Sigler, director general de Salud Mental de la provincia.

“En un primer momento la reacción de la gente se centraba en diferentes formas de sobrevivir; encontramos personas muy fortalecidas para ayudar a otros y para adherirse a los protocolos de evacuación encarados por los equipos de emergencias. Otras denotaban impotencia, con estados de crisis, angustias y exacerbación de síntomas de ansiedad que requerían contención verbal con técnicas de relajación”, explica Sigler. Y detalla que en esos días psicólogos y psiquiatras del Ministerio de Salud asistieron principalmente a madres con cuadros de excitación psicomotriz que han requerido de tratamiento farmacológico.

“Pasada la etapa de rescate, ya en los centros de evacuación, otras personas empezaron con síntomas de angustia y estrés agudo”, detalla. Aunque Sigler añade que, de acuerdo con los protocolos de asistencia en situaciones de desastres, aplicados alrededor del mundo, es de esperar que en los próximos días -e incluso meses- aparezcan más cuadros de estrés postraumático entre los afectados por las inundaciones.

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Urgencias subjetivas

El psicoanalista Sergio Zabalza explica cuál es la urgencia subjetiva por la que atraviesan las personas que abandonan sus hogares con la consecuente pérdida de referencias, vínculos, objetos. “Por empezar, la identidad de un sujeto se afianza en las señales que le reenvía el entorno: un jarrón, una foto, un sillón o un escritorio pueden ser más significativos que el Documento de Identidad a la hora de encontrar el reconocimiento que un cuerpo necesita para orientarse en el mundo. No en vano Freud postuló, como primer paso lógico en la formación del yo, la ‘identidad de percepción’, o sea: soy lo que percibo; y en segundo lugar la ‘identidad de pensamiento’, ulterior movimiento que refiere la particular interpretación que el sujeto hace del material percibido. Así, mucho más allá de su valor de uso: soy los objetos que me rodean, su actualidad me representa, me devuelve la historia que me sostiene entre mis semejantes como sujeto de la palabra. Desde esta perspectiva, un evacuado pierde mucho más que un techo o un lugar donde dormir”, sostiene.

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Sin defensas

Zabalza analiza más a fondo la cuestión: “Platón decía que el cuerpo es el ‘puesto de guardia del alma’, razón por la cual deducimos que una persona obligada por una catástrofe natural a dejar su hogar se encuentra sin defensas”.

Sin embargo, el psicoanalista sostiene que a esta altura bien podríamos cuestionar el concepto “catástrofe natural”. “Esto hace referencia a un desastre originado en causas impredecibles: un tsunami, por ejemplo. Pero si al tsunami se le agrega la desidia de los responsables de anticipar los caprichos del clima, la catástrofe pasa a significarse como un hecho de orden político. Es aquí donde el evacuado deja de ser un damnificado por una circunstancia fortuita para constituirse como un segregado por el orden social”.

Opina Zabalza que esta es una distinción decisiva a la hora de acompañar a quienes han debido dejar sus hogares. “En la urgencia subjetiva un tratamiento estriba en facilitar que alguien pase de la posición de objeto a otra que lo habilite para hacerse cargo de su experiencia, tarea que requiere para su consecución del darse por advertido del rol adjudicado y asumido en determinada estructura social. Por algo Enrique Pichón Riviére recordaba de sus experiencias con inundados ‘el trabajo de duelo intensivo que aliviaba a la comunidad’. La solidaridad y la asistencia de las autoridades deben estar presentes en el triste pero necesario retorno al hogar arrasado por el agua”, concluye Zabalza, magister en Clínica Psicoanalítica.

 

Desde lo psicológico nos pareció necesario transmitir este mensaje porque  alimentar el alma es también algo primario.

Estar sentados frente al televisor viendo como del otro lado hay gente sufriendo genera un gran dolor e impotencia. Queremos ayudar pero no sabemos cómo, por eso más allá asistir con donaciones es bueno recordar que siempre una palabra de apoyo, un mate caliente, un abrazo, un decir “Estamos con ustedes desde el corazón, aunque sea en la distancia” vale mucho para quienes en estos días la están pasando mal.

@TamaraHerraiz

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