5 heridas emocionales de la infancia que nos marcan para siempre

Son esas penas que nos acompañan desde chicos que si las identificamos podemos erradicarlas de nuestras vidas.

5 heridas emocionales de la infancia que nos marcan para siempre

marzo 15th, 2017

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La infancia es una etapa fundamental en la vida de todo individuo, representa el momento en el que desarrollamos características que nos acompañarán a lo largo del camino. Las heridas emocionales que experimentamos en la niñez influyen directamente en la calidad de vida que llevamos de adultos, y es por ello que te mostramos las 5 experiencias dolorosas que pueden haber afectado tu personalidad y cómo superarlas.

1: Miedo al abandono
Todas aquellas personas que hayan vivido una situación de abandono en su niñez, tendrán como principal obstáculo la soledad. Habrá una constante vigilancia hacia este aspecto y, probablemente, tenga tendencia a dejar a sus parejas o proyectos de forma temprana por temor a que lo abandonen primero. Estos individuos deben trabajar mucho el miedo al rechazo y notarán que la herida comenzó a cicatrizar cuando ya no les asuste la idea de imaginarse en soledad.

2: Temor a ser rechazado
La persona que padece de este miedo no se siente merecedora de afecto ni de comprensión. Probablemente, si te ocurrió esto, tengas tendencia a huir y descalificarte a vos mismo. Es necesario trabajar los temores internos y las situaciones que te generan pánico.

3: Humillación
Esta herida se genera cuando, en algún momento de la niñez, te sentís subestimado o criticado. Generalmente, quienes sufrieron de humillación, suelen desarrollar una personalidad dependiente, que necesita constantemente la aprobación de un tercero. Además, puede haber aprendido a ser cruel, egoísta e incluso a rebajar al resto a modo de escudo protector. Haber sufrido este tipo de experiencias requiere trabajar sobre la independencia y la libertad.

4: La desconfianza
Surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres. Aquel que lo padeció, suele ser controlador y obsesivo con tener todo bajo la mira, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte. En estos casos, resulta fundamental trabajar la paciencia, la tolerancia y aprender a delegar responsabilidades.

5: Injusticia
La injusticia como herida emocional se origina en un entorno cuyos protagonistas son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad. Las consecuencias directas de la injusticia en la conducta de quien lo padece será la rigidez, pues estas personas intentan ser muy importantes y adquirir gran poder. Además, es probable que no tenga la capacidad tomar decisiones con seguridad.

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