¡A PONERSE EN FORMA! Qué dieta va con vos según tu personalidad

Mantenernos en forma o descender de peso sólo es posible si tenemos en cuenta nuestro perfil psicológico y emocional al iniciar un régimen.

¡A PONERSE EN FORMA! Qué dieta va con vos según tu personalidad

junio 21st, 2017

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Cada uno de nosotros es único, con sus propias fortalezas y debilidades, gustos y tentaciones. Por eso es muy importante entender que esa dieta que está de moda entre las famosas, o esa que te recomendó tu amiga del alma muy satisfecha, no necesariamente funcionará de la misma manera en tu organismo. Nuestra personalidad, nuestro metabolismo y nuestros hábitos de vida son determinantes a la hora de elegir una dieta.

Para empezar, las pautas dietéticas no pueden ser las mismas para una persona hiperactiva, una muy estresada, o una más bien apática. Aquello que consumimos y que vamos a digerir mediante diversos procesos metabólicos, tiene que vincularse con nuestras necesidades y nuestra forma de ser. Los expertos en nutrición aseguran que hay 5 tipos de personalidades, en torno al modo de vincularse con la alimentación. ¡Descubrí cuál es la tuya y iniciá el camino para una vida sana!

 

1-La hipersensible:

Vitaminas para serenarte

Si bien comenzás una dieta con todo el entusiasmo y la buena predisposición, solés caer en la tentación de comer demasiado, porque sos una persona sensible y es frecuente que recurras a la comida ante el mínimo problema. Y lo más adverso es que, si caíste una vez, te cuesta retomar la dieta porque pensás que te va a volver a pasar y, entonces, ¿para qué intentarlo?

-Tus claves dietéticas: ¡El desayuno es central! Aunque no tengas  muchas ganas de comer a la mañana, es fundamental que desayunes leche descremada, cereales o frutas, de modo de cargar pilas para todo el día y no llegar a la noche muerto de hambre. Para evitar tu tendencia al “picoteo” entre comidas, lo mejor para una personalidad un poco ansiosa como vos es comer cada 2 o 3 horas. Te conviene tener a mano colaciones livianas como un yogur 0%, una fruta o verduras prácticas como una zanahoria o tomatitos cherry.

 

 

-¡Decile no! Los frutos secos son ideales para tu carácter, pero tenés que evitarlos ya que, como te cuesta controlar las porciones, pueden terminar engordándote más de lo que pensabas.

 

-Los recomendados: Alimentos ricos en fósforo como los lácteos, la carne, los huevos y el pescado, que te ayudarán a controlar los vaivenes emocionales y sentir saciedad.

 

2-La apática:

Sobredosis de energía

 

Te cuesta entrar en acción, nunca tenés ganas de hacer nada y solés llevar una vida ultra sedentaria. Este es el principal motivo de que engordes sin saber por qué, incluso cuando comés poco. ¡No te desanimes! Hay alternativas para alguien como vos.

 

-Tus claves dietéticas: Necesitás consumir alimentos que te den energía, pero que a la vez no engorden. Olvidate de los dulces y las gaseosas azucaradas y optá por los hidratos de carbono integrales como pan, pasta o arroz. Y eso sí: aunque te cueste, procurá hacer todos los días alguna actividad física. ¡No es necesario que te internes en el gimnasio! Con caminar 30 minutos es suficiente. Vas a sentirte mucho más vital en poco tiempo y eso te va a dar más ganas de seguir adelante.

 

-¡Decile no! Las frutas energéticas como la banana, los higos o las uvas, en tu caso, no son convenientes. Tampoco abuses de las legumbres.

 

 

-Los recomendados: Frutas dulces y frescas con mucho líquido, como la sandía, la pera o el melón, perfectas para esta época del año. Para levantarte el ánimo y recobrar pilas, la miel es una gran aliada: incorporala a tu dieta.

 

3-La inconstante:

Elegí los vegetales

 

Pasás de hacer una dieta súper restrictiva, a darte un atracón en el fin de semana. Encima, lleno de culpa, solés castigarte por haber caído en la tentación. Tu problema es que usás la comida como recompensa, premiándote con “algo rico” cuando considerás que hiciste algo bien. Es tiempo de cortar este círculo dañino y recuperar el control sobre tu vida.

 

-Tus claves dietéticas: Quebrá esa dinámica de premio y castigo que tenés con la comida. No hagas un drama por una vez que hayas comido algo de mas. Olvidate de seguir la dieta que está de moda, porque en tu caso puede generar un efecto rebote. Apostá por una dieta mediterránea: rica en pescado y con menos consumo de carnes rojas, y priorizá el consumo de vegetales de todo tipo.

 

-¡Decile no! La comida chatarra es tu enemiga. Alejate de las papas fritas, dulces, hamburguesas, sándwiches y frituras.

 

 

-Los recomendados: Cuando estés con unas ganas locas de comer algo, optá por una fruta dulce, una verdura cruda, o un yogur descremado. La soja, rica en vitamina E, estimulará tu capacidad de atención y buen humor.

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4-La depre:

Buscá otros placeres

 

Cuando estás triste o desanimado, recurrís a la comida para recupera la armonía perdida, para sentir placer. Pero nunca vas a lograr que un alimento te haga sentir mejor con vos mismo, por el contrario: llenándote de comida sólo vas a conseguir engordar y terminar de erosionar tu autoestima. Tenés que encontrar otros estímulos.

 

-Tus claves dietéticas: Para no caer en la tentación, intentá cambiar la comida por otras actividades placenteras. Los estados depresivos se asocian a un bajo nivel de serotonina, la famosa “hormona de la felicidad”. Para estimular su producción, consumí triptófano, un elemento presente en los hidratos de carbono complejos como el pan; optá por los integrales.

 

-¡Decile no! Evitá quedarte mucho tiempo solo en tu casa o sin nada que hacer. Salir y distraerte te ayudará a renovar el aire, sentirte más animado y no refugiarte en la comida.

 

 

Los recomendados: Cuando estés triste, comé pan, pastas o legumbres sin culpas. Ya habrá tiempo para compensarlos con alimentos más livianos. Un tip infalible: cuando estés muy desanimado, comé un pedacito de chocolate negro light, que elevará el nivel de endorfinas y serotonina en tu cerebro.

 

5-La hiperactiva:

Buscá tiempo para vos

 

Lo peor que te puede pasar es sentirte aburrido, por eso siempre estás metido en mil actividades a la vez. No le prestás demasiada atención a lo que comés porque casi siempre estás haciendo algo más mientras “picás algo”. Ordenar el modo en que te alimentás será central para que seas más consciente de lo que le estás brindando a tu propio cuerpo, y aprendas a elegir mejor.

 

Tus claves dietéticas: Intentá comer en el mismo lugar y al mismo horario al menos 3 veces por semana. Tratà de no pasar más de 3 horas entre comidas y sentate a comer: dejá de lado el picoteo continuo. Nada de ver tele o leer mientras estás almorzando o cenando. La calma es la clave para corregir tu relación con la comida, por eso es fundamental que mastiques de forma pausada. Encontrá placer en la comida, pensándola como una más de tus actividades: date tiempo para elegirla, cocinarla y comerla con tranquilidad y disfrutando de lo que hacés.

 

-¡Decile no! Disminuí tu consumo de gaseosas y café, para evitar la sobre excitación, y alejate de los snacks y la comida rápida, que sólo sostienen tus malas conductas.

 

-Los recomendados: Para tomar, probá té sin teína o café descafeinado: mismo sabor, distinto efecto. Los jugos de fruta exprimidos son otra buena opción para sentirte saludable. También te harán sentir mejor los hidratos integrales y la levadura de cerveza que, por su calcio y hierro, alivia el cansancio y equilibra tu energía.

 

Mantenerse en forma no es siempre una tarea fácil, pero con voluntad y perseverancia es posible. Una vez encontrada la dieta que va mejor con tu personalidad, tené en cuenta los siguientes consejos para llevar a cabo tu plan alimentario:

 

-Un cambio de por vida. Adoptar un nuevo estilo de vida y hábitos alternativos no puede entenderse como una medida a corto plazo, sino algo que vas a mantener en el tiempo.

 

-Analizá tu relación con la comida. Reflexioná sobre los aspectos de tu personalidad que te llevan a comer de manera desorganizada, en cantidades desproporcionadas o menos de cinco veces al día. Llevá constancia de tu peso y planificá qué nuevas costumbres deberás adquirir.

 

-¡Ponete en marcha! Hacer ejercicio regularmente es vital para mantener la línea tanto como para bajar de peso y no volver a recuperarlo. La actividad física equilibra tu energía, mejora la función cardíaca y pulmonar y reduce el riesgo de depresión. ¿Qué esperás para empezar?

VER MAS: ¿Cuál es tu peso ideal?

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