JUEGA LA ROJA, HAY PREEMERGENCIA: ¿Cómo salvar el asado sin contaminar?

Así como una golondrina no hace verano, un asado no hace preemergencia, pero cuando todos hacemos lo mismo, el mal panorama es entendible.

JUEGA LA ROJA, HAY PREEMERGENCIA: ¿Cómo salvar el asado sin contaminar?

junio 22nd, 2016

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En pleno contexto mundialero el 2014, cuando estábamos todos emocionados y felices por el desempeño de La Roja, el intendente de Claudio Orrego apareció aguando la fiesta cuando culpó a los asados de agravar la situación ambiental.

A muchos nos pareció exagerado y en twitter lo destrozaron, ridiculizando su argumento. Es que partido sin asado es como un perro sin su árbol o como un chancho sin su lodo. En definitiva, un partido sin asado es como “una casa sin marido”.

Los argumentos de Orrego generaron una resistencia absoluta y seguimos festejando hasta que se acabó la racha.

Sin embargo ahora, dos años después, esta relación partido-asados-contaminación vuelve a aparecer en contexto de Copa América y nos hace sentido: al parecer, Orrego no estaba tan equivocado y lo sabe:

Otro personaje nacional que se está encargando de visibilizar esta situación que, aunque no nos guste, no deja de tener razón, es el subsecretario del medio ambiente, Marcelo Mena:

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Y es que claro, así como una golondrina no hace verano, un asado no hace preemergencia, pero cuando a todos se nos ocurre hacer lo mismo, a la misma hora, entonces el panorama es entendible.

Sabemos que el carbón le da sabor a la carne y que la técnica para encender el fuego tiene su encanto. Más en días frío como hoy, pero hay alternativas:

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Las parrillas a gas y las eléctricas parecen ser, por lejos la mejor opción. Y es que no se trata sólamente de el humo del fuego, sino que intervienen también otros factores.

Con las parrillas a carbón, el fuego debe encenderse un rato antes de poner la carne, mientras que las parrillas a gas y eléctricas permiten que la carne comience a cocinarse inmediatamente. Eso nos ahorraría más o menos media hora de contaminación. Lo mismo sucede con la carne al horno o con el asado en olla.

Además, (y acá el tema se pone más complicado porque incluye presupuesto) es importante tomar en cuenta que, en las parrillas a carbón, el tipo de carne también contribuye más o menos a la contaminación.

Las carnes que son altas en grasas, como por ejemplo, las longanizas para el choripan, el lomo, las hamburguesas, etc. votan mucho jugo, lo que dispara la emisión de humo. Mientras que el uso de carnes magras reducen este tipo de situaciones. Para ello, la punta picana o el filete en el mejor de los casos, son una alternativa más amable con el ambiente.

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Otro factor relevante, que tiene que ver con lo anterior, son las parrillas que tienen “canaleta andén”. La gracia de estos artefactos es que impiden que la grasa caiga al fuego, permitiendo que escurra por la canaleta, evitando que salga humo.

Si estás considerando cambiar tu parrilla, ten presentes estos consejos ya que, si bien, no pueden prohibirnos hacer el clásico asado futbolero, tampoco podemos hacer la vista gorda frente a la calidad del aire que tiene a los niños sin poder hacer educación física en los colegios, a los hospitales con un incremento significativo en la demanda hospitalaria por enfermedades respiratorias e incluso a las personas que son alérgicas, con serios problemas para desenvolverse con normalidad.

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