Sedantes: de la solución a la dependencia

Desde su ingreso al mundo de la medicina, a mediados del siglo XIX, los sedantes o ansiolíticos comenzaron a ser cada vez más utilizados y los laboratorios crearon nuevas combinaciones para distintas funciones. En la actualidad se calcula que existen más de 300 tipos de esta droga con diversos fines, pero básicamente se dividen en […]

Sedantes: de la solución a la dependencia

enero 4th, 2016

Desde su ingreso al mundo de la medicina, a mediados del siglo XIX, los sedantes o ansiolíticos comenzaron a ser cada vez más utilizados y los laboratorios crearon nuevas combinaciones para distintas funciones. En la actualidad se calcula que existen más de 300 tipos de esta droga con diversos fines, pero básicamente se dividen en dos: aquellos que buscan generar una sensación de relajación y reducir la ansiedad, y los que ayudan a dormir.

Sedantes generales

Barbitúricos: estas drogas derivan del ácido barbitúrico y actúan como sedantes del sistema nervioso central. La gama de sus efectos va desde la relajación suave hasta la anestesia total. Los más comunes son phenobarbital, pentobarbital, secobarbital, amobarbital, hidrato de cloral, glutethimide, methaqualone y meprobamate, entre otros.

Sedantes: de la solución a la dependencia - Imagen 1

Benzodiazepinas: estos psicotrópicos también actúan sobre el sistema nervioso central y su gama de efectos es más amplia. Desde sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes. Entre los más usados están flunitrazepam, diazepam y chlordiazepoxide.

Drogas específicas para el sueño: zolpidem, eszopiclone y ramelteon.

GHB: acido gamma-hidroxibutírico

Los efectos y los riesgos

Cuando se aumenta la cantidad comienzan a aparecer el aturdimiento, vértigo, estado de somnolencia, dificultad en el habla y descoordinación muscular; se pierde la capacidad de aprender cosas nuevas ya que se ve afectada la memoria. Además puede tener los efectos contrarios a los buscados: desde ansiedad, pesadillas y hostilidad hasta ataques de ira. Cuando se consumen, nunca se debe manejar.

Una de las cosas que no se dicen sobre estas drogas es que son adictivas. En general se recomienda usarlas por no más de treinta días, ya que producen fenómenos de tolerancia. O sea, luego se debe consumir más dosis para los mismos efectos.

Sedantes: de la solución a la dependencia - Imagen 2

En el caso de los barbitúricos, el hígado las metaboliza y esta tolerancia genera que, cuando se están consumiendo otras drogas prescritas, también se deba aumentar la dosis de estas.

En el caso del hidrato de cloral (un líquido que puede irritar las membranas mucosas en la boca y el estómago) puede llevar al vómito, la desorientación, el vértigo, la falta de coordinación y las pesadillas. En EEUU hubo reportes de muerte súbita por sobredosis o daño hepático.

El estado “twilight”

Cada vez se reportan más casos de personas que se despiertan en el medio de alguna actividad compleja o ya habiendo realizado una tarea de la que no tienen ningún tipo de recuerdo. Estas incluyen manejar, comer, hacer compras online, escribir mails o hasta realizar delitos mientras “dormían”.

Sedantes: de la solución a la dependencia - Imagen 3

Todavía no se encontraron las razones por las que estas drogas a veces producen este estado twilight (crepúsculo), pero especulan con que sus efectos disminuirían mucho más rápido en ciertas áreas del cerebro que en otras. O sea, mientras la persona puede realizar algunas actividades, las zonas cognitivas se encuentran inhabilitadas.

Combinación con otras drogas

La combinación con otros sedantes como alcohol, opiáceos, inhalantes, anestésicos (óxido nitroso, halothane) e incluso algunas medicinas para el resfrío y antihistamínicos aumentan el riesgo de sufrir una falla del sistema respiratorio y un paro cardíaco.

Uno de los casos más famosos de muerte por combinación de sedativos de los últimos años fue la de Michael Jackson. La autposia e investigación policial reveló que el Rey del Pop tenía problemas de insomnio y que su médico personal mezclaba propofol con dos sedantes: lorazepam y midazolam.

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Automedicación: el enemigo silencioso

Existen muchos casos de personas que comenzaron a tomarlos bajo suscripción médica por un tema determinado y luego siguieron por su cuenta, como otros que al escuchar los beneficios que le trajo a un conocido decidieron hacerlo sin la tutela de un profesional de la salud.

Esto generó una naturalización de su consumo y las personas se ponen en riesgo de manera diaria al no conocer los peligros reales.

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